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lunes, 19 de diciembre de 2011

CONSEJOS FISCALES CIERRE DE AÑO



Estimados clientes y amigos:

Nos encontramos muy próximos al cierre del ejercicio fiscal 2011 y por ello queremos comentaros algunas cuestiones que pueden ayudar a disminuir lo que hemos de pagarle a Hacienda en la próxima declaración de la Renta.

Puedes aportar dinero a planes de pensiones, a los planes de previsión asegurados y otros similares, con el límite máximo conjunto de la menor de las siguientes cantidades: 10.000 € anuales o el 30% de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas, hasta una de edad menor de 0 años. El límite para los mayores de 50 años es de 12-500 € o el 50% de sus ingresos. Aquí se puede ahorrar hasta algo más de un 40% del dinero aportado.

Si eres propietario y tienes alquilado un piso, que se utiliza como vivienda del inquilino, tendrás derecho a una reducción del rendimiento neto obtenido del 60%. La reducción es del 100% cuando el inquilino tiene una edad comprendida entre 18 y 30 años y unos rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas superiores al IPREM (7.455€ en el 2.011).
No obstante, para los contratos celebrados antes del 01-01-2011, se conservará el derecho a la reducción del 100% hasta los 35 años de edad.
Cuando sean menores de 30 o 35 años, según el caso, hay que conseguir una declaración de los ingresos del inquilino.

La amortización anticipada de la hipoteca o préstamos destinado a la adquisición de la vivienda habitual, y las aportaciones a la cuenta vivienda en el caso que vayas a construir, adquirir o rehabilitar tu primera vivienda habitual en los próximos cuatro años, también son deducibles con limitaciones sobre los ingresos y la cantidad total aportada en el año.

Aportaciones a una cuenta ahorro-empresa, en el caso que tengas previsto montar un negocio antes de 4 años (Sociedad Nueva Empresa), pudiendo deducir el 15% de las aportaciones, con el límite de 9.000 € anuales.
Si has comprado tu vivienda con dinero prestado por un familiar o amigo, y quieres aprovechar la deducción por vivienda, hay que documentar la operación, con un contrato privado y presentación en la Oficina Liquidadora.
Si has realizado determinadas obras de mejora en tu vivienda puedes desgravarte hasta un 20%.

Esperamos que esta información os haya sido de utilidad.
Para cualquier duda o aclaración, ya sabes dónde nos tienes.


SALVADOR SANCHIS

martes, 6 de septiembre de 2011

CURSO DE COMUNICACIÓN - II



I. ELABORACIÓN DE UN TEXTO

Los párrafos deben tener una longitud variada: y no deben ser demasiado extensos (no más de 7 o 8 líneas).
Conviene empezar y terminar con un párrafo corto, lo importante debe destacarse.
Tanto los párrafos como las frases deben unirse de manera coherente y siguiendo un orden lógico. Una debe conducirnos necesariamente a la siguiente.

Las ideas centrales deben ir al principio  y/o al final.
Al principio, cuando lo importante es la explicación.
Al final, cuando lo importante es convencer, o hablamos de algo que convenga al receptor.
Al principio y al final, cuando se quieren ambas cosas.

Las palabras colocadas al principio o al final de la frase producen más impacto que las situadas al medio.
Las ideas ligadas entre sí, deben expresarse con una estructura similar.

Una frase no debe admitir más que una interpretación, y nunca dar pie a una posible duda sobre lo que en realidad queremos expresar.
Antes de comenzar el texto, hay que escribir la idea central.
Luego se irán añadiendo las ideas que la expliquen y fundamenten, y se pensará el orden en que se irán desarrollando, pensando que lo fácil debe ir antes que lo difícil.
Una vez seguros comenzaremos la redacción. Subrayar, repetir, resaltar con letras destacadas o estudiar la mejor colocación de las palabras y frases que sirvan para intensificar la idea principal del mensaje.
Antes de darlo por terminado, estar seguros de que será bien comprendido nuestro mensaje sin que suponga esfuerzo.
Cuida que no haya faltas de ortografía o de mecanografiado, y que forme un conjunto estético la distribución de lo escrito.
Eliminar también lo no imprescindible, buscando la brevedad y claridad.


II. PLANEAR EL MENSAJE

Planificarlo antes de desarrollarlo, no pretendiendo impresionar, ni adular, ni humillar, sencillamente deseando que lo que queremos transmitir, lo hagamos con claridad y armonía, poniéndonos en el lugar del receptor favoreciendo la relación.

Antes de dar por terminado el planteamiento analiza si el mensaje ha quedado claro y convincente.

Plantearlo según la reacción que pretendamos, según estas líneas generales:

MENSAJE AGRADABLE:
Hay que aprovecharlo para mejorar la relación. La idea agradable irá al principio, se ampliará después con los detalles, y se concluirá resaltando las ideas y apuntando aspectos positivos  respecto del futuro.

MENSAJE OBJETIVO:
Atraer su atención desde el principio, para procurar que terminen la lectura. Se continuará con los detalles y se terminará con la idea principal, e indicando lo que esperamos del lector.

MENSAJE DESAGRADABLES:
Hay que lograr que sea aceptado com algo lógico.
Comenzaremos indicando el tema, de manera breve, sin exponer  el asunto negativo, y preparando la posterior explicación. Continuaremos con ésta, fundamentándola con datos comprobables. Añadiendo argumentos que lo hagan razonable y comprensible para el receptor.
Después expondremos la idea central, como algo justo y lógico. El ultimo párrafo será lo más positivo posible, pidiendo disculpas si procede, y resaltando algo agradable de la actitud del afectado  por el aspecto negativo.

MENSAJE QUE HA DE INTERESAR:
Hay que atraer la atención hacia nuestro mensaje. Comenzaremos pues con algo que despierte su interés. Le presentamos nuestra idea, la explicamos y razonamos tratando de que la acepte. Terminaremos animándole a que haga lo que esperamos de el.


25 Ideas para mejorar sus reuniones

Estas ideas pueden serle útiles, tanto en el papel de animador, como de participante activo e inteligente.

1.       Antes de la reunión, verificar si esta es indispensable: ¿No podría tratar el problema o dar a conocer el hecho de la misma de otra manera?. (Hablar directamente o por teléfono con el interesado, intercambio de cartas o de documentos).
2.      Dar a conocer a los posibles participantes y por adelantado, el orden del día y la duración global de la reunión.
3.      Verificar que las personas convocadas, son las personas a quienes les compete y concierne el problema.
4.      No sobrepase nunca la docena de participantes.
5.      Programe la reunión en un momento y lugar adecuado.
6.      Prepare la reunión, e incite a que cada participante haga lo mismo.
7.      Empiece la reunión a la hora prevista.
8.      Al comienzo de la reunión, recuerde los objetivos, el orden del día, el horario previsto, las reglas de la reunión.
9.      Integre eventualmente nuevas proposiciones en cuanto a la organización de la reunión, si a usted le parece aconsejable y posible.
10.   Adecue la sala: mesas, pizarra, disposición de cada persona.
11.    Prevea un tiempo concreto para cada punto a tratar y un margen para los imprevistos.
12.   Haga tomar anotaciones de todo lo que se diga, a través de un secretario y de la pizarra.
13.   Cada punto del orden del día, encabécelo con las informaciones necesarias. Haciendo que los demás den su opinión al respecto.
14.   Provoque al dialogo a los otros participantes, evite que la discusión no sea monopolizada solamente por algunos, y solicite la participación de todos.
15.   Favorezca un clima de escucha mutua.
16.   Utilice de una manera positiva las oposiciones y los conflictos como fuentes de progreso. Haga que se ataque los problemas, no a las personas.
17.   En caso de desacuerdo importante, desdramatizar y hacer que el oponente explique su punto de vista delante de todos, a fin de analizar los puntos de divergencia y los de convergencia.
18.   Aceptar las variaciones de ritmo, los silencios, los bloqueos y confíe en la capacidad del grupo para remontar las dificultades.
19.   Sea sensible a las desviaciones “de algunas personas” e intente recuperarlos e integrarlos, recentrándolos en el tema si es necesario.
20.  Haga las síntesis parciales a fin de cerrar el paso a los adictos de las discusiones y de precisar el estado de avance para el resumen de la orden del día.
21.   Recuerde regularmente el tiempo transcurrido y el tiempo disponible.
22.  No pierda de vista el conjunto de la dinámica de grupo y de la discusión.
23.  Verifique que el análisis de la situación se efectúe antes de hacer conclusiones o tomar decisiones.
24.  Termine la reunión a la hora prevista.
25.  No levante la reunión sin una conclusión o una síntesis final, por ejemplo un resumen de lo que se ha dicho o decidido.


.....Y para boicotearlas

1.      Confíe en no poseer la respuesta.
2.      Procure evitar la discusión del problema diciendo que está poco maduro. Si esto no da resultado, sacar a colación otro problema relacionado que se presenta como ineludible para solucionar el principal.
3.      Preguntar “¿Qué significa verdaderamente....?"
4.      Trate de analizar cada una de las conclusiones, resaltando los problemas que puede implicar una solución u otra. Al final pedir el aplazamiento de la resolución hasta consultar a un experto



REFLEXIONES PERSONALES - VI


Nuestros hijos nos miran y aprenden de lo que hacemos. Como el caso de un padre gruñón, que le dijo a su hijo que cuidase mejor de su abuelo, porque él no tenía tiempo, y que no le iba a dar dinero para comprarle un calefactor porque pasase frio en la residencia, que ahorrase para comprarle una manta. El padre gruñón no entendió por que al llegar a casa vio una manta cortada por la mitad, hasta que su hijo le explicó que ya había podido ahorrar y comprar una manta grande, con la que llevarle una mitad al abuelo y la otra mitad la guardaba para cuando fuese mayor le llevase a él a la residencia y pasase frío por las noches.
En todas partes hay flores, para quien quiera verlas, las mismas que otros verán como hierbas que les molestan.
No hay que preocuparse de si hay vida después de la muerte, es mejor acordarse cada día de que lo que sí hay es vida antes de la muerte y que hay que disfrutarla.

Las guerras, los conflictos, el mal rollo nacen en la mente de los hombres, es ahí donde también han de nacer los pensamientos para evitarlos.
Cuanto más practicamos la generosidad, la gratitud, la tolerancia y la solidaridad, y cuanto más y mejor conectamos con los demás, mejor nos sentimos.
Si pretendemos vivir sin repetir errores, aprendiendo cada día, sin sentirnos agobiados por no sé cuantas cosas, viviendo con más plenitud… hay que vaciar la mochila de los recuerdos y sensaciones negativas, aunque solo sea para dejar espacio para nuevas emociones positivas.
Una persona grande es aquella que, aun en medio de la muchedumbre y de los ruidos de la sociedad, mantiene la dulce independencia de su soledad.
Ver solo los defectos en los demás, que los tienen, es como ver la mitad de un cuadro. Hay que aprender a mirar y también a ver, la otra parte, en la que están sus cosas buenas, que igualmente tienen. Así veremos su verdadera imagen completa y nos reconciliaremos un poco más con ellas. Y esto, incluso y sobre todo, con los que no nos caen bien.
A las personas que me quieren, les pido que cuando me equivoco o tengo un mal día, no me lo estén reprochando continuamente y que por favor me regalen su silencio, al menos hasta que pase el mal momento.
Mi mayor miedo es no hacer lo que deseo por vivir con miedo a hacerlo.
El bienestar que todos anhelamos no consiste solo en procurarse momentos de gloria, sino en saber que existe la alternancia de estos con otros, y que así está bien.

Si perdemos en la más cruel de las batallas, pero no morimos en ellas, nos hacemos más fuertes. Así que no nos importe tanto perder alguna. No pasa nada.

Cuando una persona se siente herida, deja de escuchar. No hace falta que nos quedemos tranquilos con nosotros mismos desplegando toda nuestra sinceridad, porque al otro no le ayudará. Hemos de ser especialmente sensibles y solo hacerlo cuando estén preparados y dentro del nivel que pueda aguantar. Esto, claro, si nos interesa su bien.
Saber que también somos frágiles nos protege de las ilusiones de creernos omnipotentes, cuando pensamos que nada malo nos puede suceder a nosotros y que esto lo vamos a resolver fácilmente. Así nos centraremos en los combates necesarios, apartando los que no nos aportan nada.

REFLEXIONES PERSONALES - IV


Quienes intentamos agradar todo el tiempo y a todos, escondemos una gran necesidad de ser aceptados y de sentirnos queridos constantemente.
Debemos aprender a vivir sin contar siempre con la aprobación de los demás, quienes permanezcan a tu lado, son los que realmente te apreciarán de verdad.

Las comparaciones que hacemos de nosotros mismos con otros, siempre nos llevan a un deterioro de nuestra autoestima, y casi siempre surgen por nuestras inseguridades personales. Los otros no son más ni menos que nosotros, solo son diferentes. A veces los idealizamos, a veces los prejuzgamos. Si aprendemos a querernos, tenderemos a compararnos menos.
No pierdas tiempo en compararte con otros, salvo si es para un sano aprendizaje de los mejores.

Es difícil perdonar a los que nos han hecho daño, pero aun lo es más perdonarse a sí mismo. Para ello, es necesario bienestar emocional, buena autoestima, aceptación de nuestras limitaciones y dejar de buscar la perfección.
Seamos lo queremos ser, no los demás quieren que seamos.
Cometer errores forma parte de nuestro aprendizaje y evolución, no te autocastigues, no te escondas detrás de la culpa, y aprende de ellos.

¿Cuántas veces damos las gracias a lo largo del día?
La gratitud sincera es una de las emociones más positivas y que más influyen en la felicidad, en quien la da y en quien la recibe.
Si aprendemos a ser conscientes de los favores y servicios que los demás y la vida nos regalan, y lo manifestamos claramente, nos sentiremos muchísimo mejor.

No sirve de nada darle vueltas a lo que no nos gustó del pasado. Vivimos en el presente y es aquí donde hemos de centrarnos y donde podemos ser felices, o no.

Escribe las actividades o cosas nuevas que te gustaría realizar, planifícalas según tus opciones y disfrútalas al máximo.
Buscar motivación y abrirnos a experiencias nuevas nos proporciona más alegría que limitarnos a buscar la seguridad de lo habitual.

Cada día, nos suena el despertador, desayunamos rápidamente, repetimos las mismas tareas en el trabajo, vemos a las mismas personas, pasamos por las mismas calles… y entre tanto nos olvidamos de vivir y de disfrutar de los matices de cada jornada.
Deberíamos equilibrar lo novedoso y lo rutinario, y así tener una sensación más completa, armoniosa y feliz de nuestras propias vidas.

Bastan 10 minutos al día de meditación para reducir la ansiedad, mejorar el funcionamiento de nuestro organismo, y para que fluyan más emociones positivas. Al desconectar también recargamos nuestras baterías físicas y emocionales.

También podemos dedicar esos mismos minutos, cada noche, antes de dormirnos, a rememorar, con todo lujo de detalles, aquellos momentos de nuestra vida en que nos hayamos sentido realmente felices. Si lo haces, al menos durante un mes seguido, mejorará tu estado de ánimo y te sentirás más feliz.

Tomar varias tazas de té verde al día, mejora nuestra memoria, nos libera del estrés, hidrata nuestro organismo.

Un buen amigo lo sabe todo de ti y, a pesar de ello, te quiere.
Cuando todo va bien, nuestros amigos nos conocen. Cuando las cosas van mal es cuando los conocemos nosotros.
Quien deja de ser nuestro amigo, es que nunca lo fue.
El verdadero amor no es más que el deseo inevitable de ayudar al otro a que sea quien de verdad es.

La serenidad nos ayuda a tener más ganas de quedarnos donde estamos, de absorber el momento, de saborear nuestras circunstancias y de vivir más conscientes y por ello más plenamente.
El ejercicio regular puede tener efectos comparables a algunos medicamentes contra la ansiedad y la depresión.
Si atendemos a un solo asunto a la vez y le dedicamos toda nuestra atención, estaremos más serenos y seremos más productivos y eficaces.
Todos tenemos asuntos pendientes que consideramos “poco importantes o aplazables” y los vamos aparcando, lo que nos genera intranquilidad y cierta ansiedad cada vez que lo vemos o nos acordamos. Es mucho mejor limpiar el tajo y no tener cosas pendientes. Tendremos más paz y satisfacción.
Si aprendemos a decir “no”, seleccionaremos y nos concentraremos más en lo que de verdad nos interesa y deseamos.

Cuando aparece una necesidad y sentimos la urgencia de satisfacerla ya, es que seguimos funcionando como cuando éramos bebés y nuestro estado emocional era el de necesidad absoluta.
Esto nos provoca dependencias y adicciones de todo tipo que sustituyen a nuestras madres, les otorgamos a otros el poder de hacer lo que quieren de nosotros y nos arrebatan nuestro propio “yo”.
No solo necesitamos que nos quieran, necesitamos sentirlo y para ello renunciamos a nuestros deseos, en tal de lograr la aceptación de los demás.
Lo peor de la adicción no es la sustancia o actividad que buscamos para calmarla, sino la desesperación que sentimos cuando aparece la necesidad urgente de tomar o hacer para llevar ese vacío que nos agobia.
Debemos revisar con franqueza nuestra historia, nuestra niñez, y buscar las demandas desesperadas, de miradas y cariño, que quedaron sin cubrir.
Podemos decidir por nosotros mismos como expresar a los demás como y quienes somos. El aprendizaje consiste en elegir, sin demasiada demora, la mejor manera, el mejor momento y el mejor entorno.

Cuando estamos nerviosos por algo que va a ocurrir (una cita, hablar en público, desfilar…), la mejor forma de relajarnos es admitir que eso es lo normal y que ya se pasará.

No aprendemos mientras hablamos, solo cuando escuchamos.
Me gritas tan fuerte que no puedo oír lo que me dices.
La tolerancia no es compartir lo que otra persona piensa, sino concederle el derecho a defender su opinión.
Si me quedara poco tiempo de vida, contactaría con las personas que he amado y me aseguraría de que lo saben. Mejor, pensado, voy a hacerlo ya.
No solo hay que felicitar por lo que se consigue, también cuando se ha intentado intensamente.
La crítica que más nos duele es la que se refiere a temas en que nosotros mismos también nos juzgamos más severamente. Fíjate bien.

Debemos aceptar y desafiar a nuestros propios miedos y, pese a ello, dar el siguiente paso, y el siguiente, y el siguiente. No nos debemos detener. Ya pasará.
Si me fijo mucho en los detalles, pierdo de vista las cosas importantes.
No debe importarnos admitir nuestra propia vulnerabilidad, aceptar las criticas, confiar en los demás, ser menos exigente con nosotros y con los demás.
A veces trabajamos en exceso como vía de escape a nuestros problemas no resueltos o en búsqueda de reconocimiento.
No hay nada malo en nuestra forma de ser, algunos problemas aparecen cuando creemos que deberíamos ser de otra manera y nos enfadamos por ello.

Sobre la asertividad:
Entre la pasividad y la agresividad, vive felizmente la asertividad, el verdadero equilibrio, en el que reina la serenidad y la auto satisfacción.
No le sigas la corriente a quien te habla mal, porque si lo haces ha sido él quien está decidiendo como debes actuar tú.
No nos pueden herir sin nuestro consentimiento.
Hemos de responder, en lugar de reaccionar.
Y hay que hacerlo con firmeza pero con serenidad, con respeto, se lo merezca o no.
No siempre podemos controlar nuestros sentimientos, pero sí lo que hacemos con ellos y nuestros comportamiento.

Nuestra personalidad se forja en lo que pensamos sobre lo que ocurre a nuestro alrededor y las sensaciones que esto nos causa, lo que genera emociones que van creando nuestros sentimientos. Según estos, interactuamos ante los demás, lo que, según la calidad de esa relación, generará respuestas de los otros.
Y al final todo es una cadena de consecuencias que nace con nuestros pensamientos.
Así que fíjate como y qué piensas, porque según lo hagas te irá la vida.

Si quieres que algo que no te gusta cambie, sea diferente, empieza por pensar cosas diferentes a lo que pensabas hasta ahora. El ciclo llegará su final y hará su efecto.
Si piensas lo mismo de siempre, te ocurrirá lo mismo de siempre.


Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933), profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual Leopoldo Abadía (autor de " La crisis Ninja") dice en su artículo:


Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados". Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.


En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?"


Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"


Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: 
"¡¿Y a mí, qué me importa?!" 
Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.
Yo era hijo único. Ahora, cuando me reuno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64. 


Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.


¿Pero qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:


1. La guerra civil española 
2. La segunda guerra mundial 
3. Las dos bombas atómicas 
4. Corea 
5. Vietnam 
6. Los Balcanes 
7. Afganistán 
8. Irak 
9. Internet 
10. La globalización


Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. 
Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? Si no se lo podían imaginar!


Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.
A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente".


Porque si son buena gente harán un mundo bueno.
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:

que sepan distinguir el bien del mal, 
que no digan que todo vale, 
que piensen en los demás, 
que sean generosos. . . .


En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran. 


Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo. 


A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. 
Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas. 


Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas. 
Pero lo fundamental es lo otro: los padres. 


Ya sé que todos tienen mucho trabajo, 
que las cosas ya no son como antes, 
que el padre y la madre llegan cansados a casa, 
que mientras llegan, los hijos ven la tele basura,
que lo de la libertad es lo que se lleva, 
que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.

Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA. 


Leopoldo Abadía. 


P. D 
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres. 
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño. 
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

lunes, 5 de septiembre de 2011

ACTITUDES Y TÉCNICAS PARA VENDER Y DISFRUTAR EN EL TRABAJO Y EN LA VIDA


1.    Acudo cada día al trabajo pensando que hoy voy a triunfar, voy a lograr mis retos, y voy a hacer las cosas mejor. Y por eso, voy a leer este texto muy bien y muchas veces, hasta que se instalen en mí estas actitudes y se conviertan en una costumbre.

CÓMO ATIENDO A LOS CLIENTES

2.    Atiendo a los clientes, sin prejuicios, averiguando sus verdaderas necesidades, les hago ver lo que necesitan realmente y les propongo las mejores soluciones.
3.    Cada cliente viene a mí con unas expectativas y yo debo superarlas, con soluciones a sus necesidades y con un trato que para mí lo quisiera.
4.    Cada persona que veo, en la oficina o en la calle, es un candidato a que le venda algo. Su cara la veo como si fuera una póliza que necesita. Solo necesito tener la actitud adecuada siempre.
5.    Aprovecho cada contacto, da igual para lo que sea, cualquier momento es bueno para “conectar”, fidelizar y crear lazos afectivos. Y para revisar y actualizar la base de datos de nuestro programa.
6.    Analizo al cliente desde que entra y estoy pendiente de darle lo que necesita, y si no lo tenemos le busco lo que le pueda satisfacer (como en las tiendas de ropa que te atiende gente que termina encontrando algo que te gusta y te sienta bien, en contra de las que te dicen “ay, es que eso no lo tengo, lo siento”).
7.    Siempre estoy pensando en como conseguir nuevos clientes y en como fidelizar a los que ya lo son.
8.    En tiempos de crisis los clientes con más exigentes y buscan más alternativas, y es más importante fidelizarlos. Así que siempre estoy pensando en acciones para ampliar las que ya hacemos (circular rebaja precio cartera, llamada tras cada siniestro, regalos, atención eficaz…) y las propongo para su estudio. También sé que he de trabajar con más intensidad y concentración que nunca, para llegar a todo lo que sea necesario.
9.    No acepto las solicitudes de baja sin pelearlas a tope y, de no lograr salvarlas, dejo la puerta abierta para cuando quiera volver, le propongo avisarle al vencimiento, averiguo y anoto bien las causas, sugiero medidas y acciones para evitarlas…
10. Los clientes pueden elegir y deciden si vienen a nosotros o a otros puntos de venta. Los que no lo hacen tienen sus razones y lo que sí acuden a nosotros no hay que dejar de agradecérselo.
11. Trato de conseguir que cada vez que piensen en seguros, les venga nuestra imagen a la cabeza, que somos su referencia para sus seguros
  

CÓMO ME COMUNICO CON LOS CLIENTES

12. Utilizo el sistema de hacer preguntas, yo no soy el que le digo lo que ha de pensar, decidir…él es quien tiene que pensarlo, quien decide.
13. Me fijo en sus gestos, caras, palabras, reacciones…para entenderle mejor.
14. Siempre escucho activamente, me pongo en lugar del cliente y veo las cosas como las ve él, así le comprendo mejor y me resulta más fácil asesorarle correctamente.
15. Interacciono al máximo con cada cliente.
16. Averiguo si viene de la competencia, y si es así, qué es lo que le ha gustado y lo que no de allí, que precios tienen, como le atienden… para cubrir mejor sus expectativas y descubrir en qué podemos mejorar, y así lograr que nos elijan siempre a nosotros.
17. Cuando me reclaman lo que sea, quien sea, escucho, agradezco y aprendo lo que debo hacer mejor.
18. Destaco lo que nos hace diferentes a la competencia (damos dinero, regalos, sorteos…, somos un numeroso equipo de profesionales con muchos años de experiencia, tenemos casi 4.000 clientes…).
19. A los candidatos a ser clientes les explicamos que entramos por precio, pero después buscamos su satisfacción para que estén toda la vida con nosotros, y que puedan hablar bien de nuestro buen servicio (y así nos hagan buena publicidad boca a boca).


ACCIONES DE VENTA

20. Todos los clientes son importantes, pero no igual de importantes, me concentro más en los grandes (un 20% nos generan un 80% de nuestros ingresos), su satisfacción es vital y en cada contacto fortalezco mis buenas relaciones, demostrándole mi implicación.
21. Todos en la oficina estamos vendiendo algo, desde recepción hasta quien le cobra. Como le hablemos, nuestra sonrisa, una actitud de agradecimiento, de interés, de lograr que cuando salga de nuestra oficina lo haga más feliz que cuando llegó porque nos tiene a nosotros… Todo influye en su satisfacción y por tanto en su fidelización y en la publicidad que nos hará en la calle.
22. Hay que organizar campañas de venta, pero solo las que podamos hacer bien y seguirlas hasta el final (como la de la fusión dulce – cartas repetidas, llamadas y acción cuando los clientes venían a la oficina-, y no como el reparto de folletos campaña Casillas - nos limitamos solo a repartirlos y a esperar a que vinieran-, destacando siempre cosas diferentes y atractivas. 
23. Tengo que ser consciente y constante con estas actitudes, recordarlas y practicarlas siempre, apoyando a los compañeros que se despisten, y permitiendo que ellos también me apoyen a mí. 


ACTITUD DE MEJORA CONTINUA

24. Siempre me fijo en lo que hago, en lo que fallo y en lo que puedo mejorar, lo corrijo y me vuelvo a fijar en lo que hago, en una especie de movimiento circular y constante.
25. Tengo que mejorar cada paso que doy, cada cosa que hago, siendo consciente, sin el piloto automático, sin dar por hecho que la forma en la que se hace desde siempre es la mejor, solo es la habitual, pero no tiene porque ser la más eficaz. La innovación es vital para las buenas organizaciones. Nunca se para de mejorar.
26. Tengo que simplificar mis tareas administrativas, pero pensando en los que las continúan después, ayudando para que cada tarea se haga una sola vez, que lo que hago es lo que toca y lo hago bien, soy fiable en el proceso y en el resultado.
27. Cuando una cosa me sale mal varias veces (trabajo, relaciones con los demás…) me fijo en lo que me lleva hacía ahí y me comprometo a hacerlo mejor la próxima vez.
28. Cuando cometo un error lo asumo como mi mejor maestro, no me auto-castigo y me limito a aprender.
29. No hago las cosas para que me feliciten, ni espero la gratitud, el mejor reconocimiento me lo he de dar yo mismo, por la certeza de haber hecho las cosas lo mejor que podía y que siempre aprendo de mis errores.
30. No busco culpables, solo soluciones, asumo mi responsabilidad para cambiar las cosas que no me gustan.
31. Me encanta sentir la satisfacción de haber hecho las cosas bien, o al menos saber así me lo parecía cuando las hacía. 


ACTITUD POSITIVA Y CONSTRUCTIVA

32. Siempre pienso en positivo, lo que haya de hacer me resultará más fácil y agradable.
33. La energía de mis pensamientos tiene consecuencias, atraen hechos, personas, resultados. Cuando más positivos sean, más positiva será mi vida, y al revés. Así que siempre vigilo que clase de pensamientos tengo en mis conversaciones silenciosas e internas.
34. Lo que me pasa en la vida no es casualidad, en causalidad. Conforme yo actúo me van las cosas. Si mejoro mis pensamientos, mis palabras y mis acciones, también mejorará mi vida.
35. Sé que la voluntad lo puede todo, y la mía es de hierro.
36. No me rindo nunca, me doy ánimos y tiro “palante” con la mejor actitud.
37. No jodo ni critico a los demás, porque sé que no sirve para nada. Si he decir algo, porque es interesante para la organización, lo hago pronto, directamente y con el mejor rollo.
38. Soy valiente para hacer lo que deba y lo hago “ya”. Así voy descubriendo que soy capaz de hacer más cosas de las que pensaba, y que mis límites me los estaba marcando yo mismo.
39. Las cosas que más me cuestan o que me gustan menos no las voy dejando, las hago cuanto antes y me relajo dejando de pensar en ellas mientras hago las más sencillas y agradables.
40. Siempre controlo mi entorno (mesa, armarios, cajones, correo-e, llamadas, asuntos pendientes de y con los demás…) y me voy cada día casa satisfecho de controlarlo todo y de llevar el tajo limpio.
41. Tengo muy claro lo que quiero conseguir, en lo importante y en las pequeñas cosas, eso me motiva y me doy cuenta que los resultados son mucho más asombrosos que cuando estoy venga darle vueltas a las cosas.
42. No acepto la apatía, ni la pereza… estas cosas no me hacen disfrutar más de mi trabajo ni de mi vida. En cambio, la actividad y la acción me hacen sentir mucho mejor, en el día a día y sobre todo cuando voy viendo lo que voy consiguiendo con ello.
43. Yo soy quien mejor me motivo, no espero a que lo hagan los demás, yo busco mi propio entusiasmo y mi propia energía para hacer lo que debo, y disfruto con los resultados.
44. Hago siempre lo que tengo que hacer, no busco excusas, no busco culpables, no hay “es qué” ni “sí, pero…”
45. Me doy cuenta cuando estoy estresado, busco la forma de relajarme en ese mismo momento (me voy a hablar con Sanchis si hace falta, porque a él le gusta ayudarme cuando estoy así), busco un lugar, respiro tranquilo, de forma profunda y cómoda, genero saliva en la boca y relajo la lengua. Me siento mejor, ahora es mi voluntad la que gobierna mi persona y ya no son mis nervios los que me controlan a mí. Sé que esto es mejor, aun cuando tenga mucho trabajo por hacer, que seguir sufriendo el estrés, con él no adelanto y cometo más errores, y sobre todo no disfruto de mi trabajo.
46. Sé que hay tres grupos de personas:
a.    Las que hacen que las cosas pasen.
b.    Las que miran como pasan las cosas.
c.    Y las que se preguntan ¿qué ha pasado?

Todos tenemos ratos de todo, pero yo quiero ser de las primeras cuantas más veces mejor.

CÓMO GESTIONAR LAS EXPECTATIVAS DE LOS CLIENTES


Siete recetas para gestionar las expectativas de los clientes en empresas de servicios profesionales

En ocasiones, la “moda” de utilizar el marketing y buscar, en la comunicación empresarial, un lenguaje muy centrado en el servicio y en promesas, a veces vacías, es el peor ejercicio que se puede hacer. Se convierte en una máquina de generación de clientes descontentos que hablarán mal de nosotros, destruyendo nuestra imagen y reputación.
Juan Carlos Alcaide Casado, Director General de www.marketingdeservicios.com –Instituto de Marketing de Servicios,compañía especializada en Consultoría de Marketing de Servicios y Fidelización.Profesor de Marketing en ESIC.

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Le recomendamos que utilice un buen CRM para conseguir una perfecta sincronización con sus clientes.

Resumen
La percepción de calidad está relacionada con las expectativas que, a su vez, la empresa ha generado en sus mercados y clientes.
No hay peor marketing que el boca a boca generado por clientes decepcionados. No hay marketing más barato que el boca a boca positivo generado por clientes deleitados.
La superación de expectativas se puede realizar, únicamente de dos modos: no generando promesas no cumplibles y mejorando cada día “lo que se entrega y cómo se entrega” al cliente.

Salvo casos realmente excepcionales, las expectativas de los clientes no surgen de la nada, así como tampoco son el resultado de los caprichos de los clientes. En realidad, los clientes usualmente plantean expectativas razonables y lógicas: ser atendidos, (como ya pudimos ver en el artículo anterior “15 beneficios de una buena atención al cliente”) dentro de un lapso adecuado, recibir respuestas concretas y precisas a sus preguntas, solucionar rápida y correctamente sus problemas, y similares. En la práctica, existen siete factores que influyen en la formación de las expectativas.
• La comunicación de marketing del despacho.
• La gestión del proceso de ventas.
• Las otras comunicaciones del despacho.
• La "atmósfera" creada en el punto del encuentro del servicio.
• La experiencia personal con el despacho.
• La comunicación boca-a-boca.
• La experiencia personal con otros despachos.
Veamos, por separado, estos siete factores y de qué forma inciden en las expectativas de los clientes de las empresas de servicios profesionales.

Comunicación de marketing del despacho

Los despachos profesionales envían continuamente mensajes formales a sus clientes, conscientemente decididos y elaborados en forma de publicidad, comunicación directa, relaciones públicas, folletos, catálogos, etcétera. A través de esas actividades, conocidas como comunicaciones de marketing, los despachos comunican una serie de "promesas" que, a su vez, crean las lógicas expectativas entre sus clientes actuales y potenciales. Para los clientes, esas promesas constituyen, más que una promesa, un compromiso, un "contrato" verbal (y en muchos casos legal) que indica lo que el despacho se compromete a entregar, a cambio de su dinero, en el momento de la prestación.

La manera más común de elevar innecesariamente las expectativas de los clientes es mediante la inadecuada gestión de las actividades de comunicación (prometer más de lo que se puede sinceramente cumplir).

Gestión del proceso de ventas

El personal que realiza la gestión de ventas desempeña un papel importantísimo en la creación de justas o falsas expectativas entre los clientes. Esta influencia la ejercen a través de sus argumentos de venta, el uso de tácticas de venta de "alta presión", sus actitudes personales respecto a los clientes, sus actitudes respecto al servicio a los clientes, etcétera.

Otras comunicaciones del despacho

Los despachos no sólo envían mensajes a través de las comunicaciones formales de marketing y las actividades de ventas, también lo hacen a través de las promesas de los empleados, cartas, propuestas, cotizaciones, licitaciones, presupuestos, facturas pro-forma, sus logotipos y papelería, etcétera. Todos estos elementos proyectan una imagen y envían una serie de promesas "implícitas" que tienen su origen en la empresa.

"Atmósfera" creada en el punto del encuentro del servicio

La decoración, la organización, las señalizaciones, los colores utilizados, la limpieza, la calefacción, el aire acondicionado, la iluminación, la apariencia del personal, la actitud y comportamiento de los otros clientes, etcétera, son todos elementos que envían mensajes a los clientes que les inducen a establecer niveles altos o bajos de expectativas. Un ambiente de lujo, que usualmente se relaciona con altos precios, tiende a elevar las expectativas de los clientes respecto a la calidad (interna y externa) del servicio esperado.

Experiencia personal con el despacho

Las experiencias que ha tenido un cliente con un despacho específico le inducen a establecer un determinado nivel de expectativas respecto a los servicios “esperados” por parte de ese despacho. Un nivel que espera que se repita siempre.

Comunicación boca-a-boca

La gran mayoría de los clientes tienden a compartir con sus amigos, relacionados, familiares, compañeros de trabajo, etcétera (que son, también, clientes actuales o potenciales), las experiencias (positivas y negativas) que han tenido con los despachos profesionales. Esta comunicación boca-a-boca no sólo se propaga a gran velocidad (sin el conocimiento de los responsables de los despachos), sino que usualmente se cree más en ella que en la comunicación formal que hacen las organizaciones profesionales.

Experiencia personal con otros despachos

Finalmente, las experiencias que han tenido los clientes con otros despachos profesionales les permiten establecer determinados niveles de servicios que "esperan" encontrar en los despachos competidores. La comparación entre los niveles de prestación respecto a esas expectativas es lo que les permite evaluar y seleccionar entre un proveedor y otro.
Damos a continuación, adicionalmente NUESTRAS RECETAS, (sugerida alguna de ellas en otro artículo anterior sobre “Tendencias actuales en Marketing de servicios” para la eficaz gestión de las expectativas del cliente.

Siete recetas: Cómo gestionar las expectativas de los clientes
1. Evite prometer en exceso
2. Identifique los clientes "extremos", que plantean expectativas irreales (o excesivamente altas o excesivamente bajas) y déles un tratamiento personalizado.
3. No sobre-venda. "Si usted promete la luna, es muy razonable que los clientes esperen que usted, luego, se la entregue", dijo Theodore Levitt, citado por Cottle, opus cit.
4. Mantenga en su justo nivel las expectativas de sus clientes. Por ejemplo, es muy probable que un nuevo sistema informático genere una mejor y más precisa información, pero no es seguro que reduzca los costes; en consecuencia, no enfatice este último aspecto.
5. Introduzca la idea de los múltiples factores que pueden afectar la prestación: su empresa puede influir en los eventos, pero no puede controlarlos todos (es el caso, por ejemplo, de los eventos naturales, “causas de fuerza mayor”).
6. Eduque a los clientes respecto a sus niveles de expectativas.
7. Manténgase en contacto permanente con sus clientes, tal y cómo se indica en el artículo “Si su empresa no comunica, no existe”.