Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas
jueves, 22 de diciembre de 2011
¿Y SI TOCA AQUÍ?
Es probable que muchos de nosotros, en algún u otro momento, hayamos fantaseado con la posibilidad de que nos toque la lotería de navidad. Pero, ¿cuáles son en realidad las consecuencias de ganar el “Gordo”? La evidencia empírica muestra que no dejaríamos el trabajo pero quizás le dedicaríamos menos horas; probablemente compraríamos coche nuevo o incluso casa; podría afectar a nuestros planes de boda (negativamente) y también a nuestro voto (en favor del partido gobernante); y seríamos más felices, aunque no por mucho tiempo.
Uno de los trabajos más conocidos sobre lotería es el realizado por Imbens, Rubin y Sacerdote (2001), quienes entrevistaron a unos 500 ganadores de premios de distintas cuantías. Según su estudio, los ganadores de un premio similar al Gordo (400.000 €) no abandonan su trabajo, aunque puede ser que reduzcan el número de horas que le dedican. Por otro lado, los premiados suelen ahorrar una parte considerable del premio, y dedican la mayoría del gasto a la adquisición de bienes de consumo duraderos, especialmente automóviles y casas. Aunque no todas las familias reaccionan igual. Otros estudios analizan el impacto de los premios de lotería sobre la situación financiera de las familias con dificultades económicas. El resultado no es muy esperanzador: un premio de unos 100.000 € (equivalente al segundo premio del sorteo de navidad) tiende a ser consumido y no evita que la familia acabe declarándose en bancarrota.
Ganar un premio de lotería en España tiene una ventaja de la que no pueden disfrutar los ganadores de lotería en otros países. Mientras que en España los ganadores tienen derecho al anonimato, en países como los Estados Unidos la identidad de los ganadores es pública. Esto hace que sufran el acoso de un ejército de sociólogos y economistas interesados en entender cómo reacciona el ser humano ante un aumento inesperado de su renta. En España no es posible observar la identidad de los ganadores y, por tanto, su comportamiento, pero sí que podemos fácilmente identificar la localidad ganadora. En las localidades agraciadas con el Gordo se observa un aumento significativo en las ventas de coches, pero no parece que aumente la actividad económica. Por otro lado, el “Gordo” parece influir en los resultados electorales. En las localidades agraciadas tiende a aumentar el número de votos obtenidos por el partido gobernante.
Los premios de lotería también afectan a la salud de los ganadores, aunque su efecto parece variar en función de las características de los jugadores. Por ejemplo, se ha observado que en Suecia los premios de lotería tienen un efecto positivo sobre la salud, sobre todo cuando se reciben a una edad más temprana. Sin embargo, diversos estudios muestran que en Inglaterra los ganadores de premios de lotería tienden a dedicar una parte significativa del dinero ganado al consumo de cerveza, con el consiguiente impacto negativo para su salud.
¿Nos traerá el “Gordo” la felicidad? Los premios aumentan el nivel declarado de felicidad pero, según diversos trabajos, este efecto no es duradero. Economistas y psicólogos parecen coincidir en que una de las claves para prolongar la satisfacción obtenida consiste en aumentar muy paulatinamente el nivel de consumo. Es decir, es probable que el nivel de felicidad vuelva a su nivel habitual en cuanto el consumo se estabilice. Por otro lado, otros autores estudian qué hay de cierto en el dicho según el cual “afortunado en el juego, desafortunado en el amor”. Su trabajo muestra que, aunque los premios de lotería no afectan a la probabilidad de que una pareja se separe, reducen la probabilidad de que una mujer soltera decida casarse. Los autores sugieren que esto se debe a que, aunque el premio hace más “atractiva” a la mujer como potencial pareja, su mejor situación económica hace disminuir su deseo de casarse.
Por último, los estudios de lotería también nos enseñan que nuestra felicidad depende de nuestra renta, ¡y de la nuestro vecino! Esto se pone de manifiesto por ejemplo en el interesantísimo trabajo de Kuhn et al. (2010). Estos autores observan que los vecinos de los premiados, a pesar de no haber obtenido ningún premio, tienden a cambiar de coche y, también, a renovar el jardín y la fachada de su casa. Dado que probablemente no sea fácil mantener el ritmo de vida de unos vecinos más ricos que nosotros, quizás sea conveniente no rodearse de gente que tenga ingresos muy superiores a los nuestros. Es decir, si quieren asegurar su felicidad, deben intentar que su nivel de ingresos no sea inferior al de los miembros de su entorno. Y ya saben, ¡qué mejor manera de conseguirlo que compartiendo el mismo número de lotería de navidad!
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Frases de buen rollo
Aparta a las personas negativas de tu vida o jamás te dejaran ser feliz, aplastarán tus sueños, limitarán tus ilusiones y te arrastrarán a su mundo de resentimiento y odio.
Si quieres soñar, sueña...si quieres volar, vuela..., que nadie te lo impida.
Quien no te busca no te extraña, quien no te extraña no te quiere.
El destino determina quién entra en tu vida, pero tú decides quien se queda.
La verdad duele una sola vez, la mentira cada vez que nos acordamos.
Hay tres cosas en la vida que se van y no regresan jamás; las palabras, el tiempo y las oportunidades.
Etiquetas:
consejos,
felicidad,
inteligencia emocional,
reflexiones personales,
Sanchis,
superación
Diez detonadores de la felicidad
1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad.
2. Vive en el presente, es el único momento que tienes.Busca la consciencia y plenitud en cada momento.
3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición.
4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Solo tú eres el juez de lo que vales.
5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que solo estás luchando contigo mismo.
6. El mundo de fuera refleja tu realidad de dentro. Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo, lo que más amas es lo que más deseas. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución.
7. Liberate de la carga de los juicios. Al juzgar a otros, reflejas tu falta de autoaceptación. Cuando juzgas, te apartas de la comprensión e impones el bien o el mal a situaciones que simplemente son.
8. Manten tu cuerpo limpio de toxinas. Cuida tu salud física.
9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Confia en tu fuerza interior.
10. Comprende que el mundo físico es solo el espejo de una inteligencia más profunda. Cada pensamiento crea una impresión en el campo total.Vive con serenidad y equilibrio.
Etiquetas:
amistad,
felicidad,
inteligencia emocional,
optimismo,
reflexiones personales,
Sanchis,
sonreir,
superación
Aprecia lo bueno que tienes
Si te has despertado hoy, con fuerzas y sin dolor, tienes más suerte que otros muchos.
Si nunca has conocido los peligros de la guerra, la soledad de la prisión, el hambre… estás por encima de 500 millones de personas en el mundo.
Si puedes ir a la Iglesia, o seguir tus creencias sin ser perseguido, tienes más suerte que 3.000 millones de personas en este planeta.
Si tienes tus necesidades básicas cubiertas, eres más rico que el 75% de los demás humanos.
Si tienes unos ahorros, por poco importantes que sean, eres parte del 10% de la población próspera del mundo entero.
Si has visto a tus padres hacerse viejecitos juntos, eres un caso poco común.
Si llevas una sonrisa en tu cara, y estás agradecido por todo, tienes suerte, porque la mayoría de la gente lo puede hacer, pero no lo hace.
Si puedes tomar la mano de alguien, abrazarlo o solamente tocar su hombro alégrate, nunca te sentirás solo.
Si puedes leer este mensaje, has recibido una doble bendición, ya que primero alguien ha pensado en ti, y segundo tienes más suerte que 2.000 millones de personas que no saben leer.
Comparte y divulga este mensaje, para que tu familia, amigos, incluso tus enemigos, se den cuenta de todo lo que tienen.
PIENSA EN TU SUERTE Y DISFRÚTALA
Etiquetas:
amistad,
comunicación,
consejos,
diálogo,
éxito,
familia,
felicidad,
gracias,
reflexiones personales,
salud,
Sanchis,
sonreir,
superación,
vida
martes, 6 de septiembre de 2011
Sobre la depresión
La depresión en una verdadera fuente de sufrimiento, que nos roba la alegría y nos inyecta una maldita impotencia, pero lo peor es que, a diferencia de otras enfermedades, solo la ve quien la padece, lo que genera la incomprensión de los demás, haciéndola aun más grave.
Los pensamientos negativos desempeñan un papel muy importante en la depresión y en nuestro estado de ánimo y, a su vez, un estado de ánimo negativo genera pensamientos negativos, y así se retroalimentan unos a otros.
Lo mismo ocurre con las consecuencias físicas que provoca la depresión (tensión, dolores, agitación, fatiga, pérdida de apetito, aumento de peso, ciclos del sueño alterados…) que nos dejan “chafados” y así se nutren los pensamientos negativos.
Todo ello se debe a un patrón mental o modo de funcionamiento de la mente, que se activa de forma automática, por algo desagradable sobre lo que apenas nos dimos cuenta o que ya ni siquiera recordamos, y que debería tener como objetivo eliminar las sensaciones que nos provoca la brecha que existe entre como son las cosas realmente y como nos gustaría que fuesen, lo que está bien en periodos de normalidad, pero que se vuelve en nuestra contra en una fase depresiva.
Cuantas más veces hayamos estado sufriendo estados depresivos en el pasado, más frecuentes e intensos son los diálogos interiores que mantenemos con interminables preguntas, que nos conducen a una autocritica injustificada y a sentimientos de culpabilidad, en un automonólogo que no paramos de rumiar.
¿Y qué podemos hacer?
Poner en marcha la conciencia, muchas veces dormida, a través de la atención plena, poniendo toda nuestra atención en las cosas, tal y como son ahora y aquí, sin juzgar, sin analizar, dejando a un lado nuestros objetivos y deseos, dando la bienvenida al momento presente, tal y como es, al margen de cómo nos gustaría que fuese, desconectando el piloto automático con el que vivimos la mayor parte del tiempo y siendo conscientes de que nuestros pensamientos solo son acontecimientos mentales pasajeros que no tienen porque coincidir con la realidad.
También podemos cambiar el ritmo frenético que caracteriza nuestras vidas y prestar más atención a nuestras sensaciones conscientes, a las actividades que vamos haciendo a lo largo del día.
Cuando comemos, cuando lavamos los platos, cuando conducimos… caemos fácilmente en el hábito ya arraigado de soñar despiertos, de resolver problemas mentalmente, de rumiar cada pensamiento, y así es muy probable caer en lo patrones de los pensamientos negativos, de forma inconsciente.
Esto es lo que vamos a evitar, dándonos cuenta, detectando cuando vamos con el piloto automático y salir de él para adoptar una consciencia plena que solo nosotros controlamos.
Etiquetas:
conflictos,
consejos,
crisis,
depresión,
felicidad,
problema,
reflexiones personales,
salud,
Sanchis,
vida
Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra
Según cómo nos hablamos a nosotros mismos, en nuestro incesante dialogo interno, moldeamos nuestras emociones, y éstas cambian nuestras percepciones.
Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
“Un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas”
HAY QUE ENTRENAR ESTA ACTITUD.
Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.
“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar la mente.
Entrevista a MARIO ALONSO PUIG:
Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
¿Psiconeuroinmunobiología?
Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
¿De qué se trata?
Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
¿Qué tipo de cambios?
Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente no ser razonable y llevar el foco de nuestra atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
¿Dice que no hay que ser razonable?
Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
Exagera
Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.
Más recursos…
La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
¿Seguro que no exagera?
No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, si no sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
Deme alguna pista.
Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
Ver lo que hay y aceptarlo.
Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.
Entrevista aparecida en La Vanguardia Digital, de España.
Etiquetas:
amistad,
comunicación,
conflictos,
consejos,
crisis,
diálogo,
familia,
felicidad,
inteligencia emocional,
optimismo,
reflexiones personales,
salud,
vida
Cuando la suerte solo te muestre su cara altiva, y el camino que has elegido te venga cuesta arriba.
Cuando el dinero sea poco y las deudas muchas, cuando parezca difícil continuar la lucha del día a día, y te agobie el temor y las dudas, cuando estés agobiado y no sepas por donde salir… Descansa si es preciso, pero no te rindas.
Recuerda que en la vida siempre hay altos y bajos, y solo se asciende y se mejora cuando estás abajo.
Todos aquellos que alguna vez se declararon vencidos, podrían haber ganado de haberse mantenido lo suficiente.
No te rindas. Aunque la victoria parezca lejana, o incluso cuando realmente lo esté, quizá otro esfuerzo puede hacerla realidad mañana.
El final está más cerca de lo que parece. Nunca es más negra la noche que cuando amanece.
Generalmente, el luchador que se ha retirado, lamenta aquel triunfo que pudo haber alcanzado de haber seguido adelante.
El éxito no es más que el revés del fracaso, y del fracaso al triunfo suele haber un paso.
Por ello cuando más adversa sea tu suerte, cuando todo te parezca imposible, continua infatigable tu trabajo, impasible, sin vacilar un momento, sin dudarlo ni una sola vez, tú “palante”. Entonces es cuando menos te debes rendir.
Te sugiero que estés seguro que lo que haces es lo correcto,
entonces aguanta hasta el final, no te rindas.
Y te garantizo que recibirás la recompensa que mereces.
Etiquetas:
conflictos,
consejos,
éxito,
felicidad,
inteligencia emocional,
reflexiones personales,
Sanchis
Decálogo de acciones
Seminario yoga 23.11.08
HOY, TOMAMOS LAS SIGUIENTES DECISIONES:
No juzgamos, ni criticamos, a quienes no nos va servir de nada hacerlo.
Solo lo haremos cuando ello sirva para mejorar algo que nos afecte.
No culpamos a nadie ni a nada de lo que solo podemos arreglar nosotros, porque entendemos que la responsabilidad de cómo nos va en nuestra vida es exclusivamente nuestra.
No nos quejamos de nuestros problemas, nos limitamos a aprender de ellos, priorizando y solucionándolos detrás de uno el otro, y asumimos que así será siempre.
Decimos lo que pensamos a la gente de nuestro entorno hasta estar seguros que nos han entendido, en ese momento dejamos de insistir y les permitimos su derecho a elegir y responsabilizarse de sus propias decisiones y acciones.
No nos enfadamos por lo que nos parece absurdo de las acciones de los demás y, si es que hemos de decir algo, lo hacemos con serenidad.
Miramos por nuestra salud, tomándonos lo que no nos gusta con mucha tranquilidad y serenidad.
No culpamos a quienes hacen cosas inadecuadas, cuando no son conscientes de ello o cuando es por ignorancia personal.
Dirigimos y orientamos a los demás solo cuando realmente lo necesitan, y aun así procuramos su propia autonomía.
No nos dejamos dirigir por nadie, salvo que en lo que nos puedan enseñar.
No nos ponemos límites y borramos las frases de tipo “no puedo”, “es que soy así”, “es que…” y tampoco las escuchamos cuando nos lo dicen los demás, porque estamos seguros de que podemos con todo, solo es cuestión de tiempo y de perseverancia.
Nuestro lema es “PENSAR, DECIDIR y ACTUAR” con la misma intensidad en cada una de esas fases.
Etiquetas:
consejos,
diálogo,
felicidad,
inteligencia emocional,
liderazgo,
reflexiones personales,
Sanchis,
vida
Mejorar nuestra comunicación
- Elegir y pactar los mejores momentos y ambientes para todas las partes.
- Dejar que acabe al que habla. No interrumpirle y mantener la atención hasta el final.
- Los problemas y los conflictos no hay que tratarlos en el momento de máxima tensión pero, pasado este, hay que resolverlos lo antes posible y, sobre todo, no acumularlos.
- Estar muy atentos a cuanto se nos dice y a lo que se nos pretende decir realmente.
- Debemos confirmar que nos han entendido y que les hemos entendido.
- Evitar confusiones y malentendidos.
- Empezar cada conversación con la mejor predisposición.
- No ponernos a la defensiva.
- Mantener la serenidad cuando no escuchamos lo que deseamos oír, o les
- cuesta entender lo que queremos decir.
- Cuando una conversación se tuerza, cortar y aplazar.
- Utilizar el tono más agradable y una sonrisa.
- Darnos cuenta cuando no lo estamos haciendo bien, en el mismo momento.
- Escucharnos a nosotros mismos.
- Avisar con gestos a quienes nos demos cuenta está empezando a perder el control.
- Utilizar el tono más agradable y una sonrisa.
- Máxima empatía.
- Control emocional.
- Asertividad.
- Implicarnos todos en mejorar las comunicaciones entre compañeros, clientes,proveedores, reuniones…
- Promover por los jefes de equipo la comunicación entre departamentos que realicen tareas en las que se interrelacionan.
- Los acuerdos han de escribirse y comprobar que ocurre lo que hubiéramos pactado
Etiquetas:
comunicación,
conflictos,
consejos,
felicidad,
reflexiones personales,
salud,
Sanchis,
vida
40 consejos positivos
1.- Camina de 10 a 30 minutos todos los días. Mientras caminas, sonríe.
2.- Siéntate en silencio y en un lugar tranquilo, por lo menos 10 minutos cada día.
3.- Escucha buena música todos los días, es un auténtico alimento para el espíritu.
4.- Al levantarte en la mañana di “Mi propósito hoy es…”.
5.- Vive todos los momentos con energía, alegría y empatía.
6.- Juega más juegos y diviértete más que el año pasado.
7.- Lee más libros que el año pasado.
8.- Mira al cielo al menos una vez al día y date cuenta de la majestuosidad del mundo que te rodea.
9.- Sueña más mientras estás despiert@.
10.- Come más alimentos que crezcan en los árboles y en las plantas y menos alimentos que sean manufacturados en plantas industriales.
11.- Come arándanos y nueces. Toma té verde, mucha agua y una copa de vino al día (asegúrate de brindar con ella por algo hermoso de lo mucho que hay en tu vida y, de ser posible, hazlo en compañía de quien amas).
12.- Trata de hacer reír a por lo menos 3 personas cada día.
13.- Elimina el desorden de tu casa, tu coche y tu escritorio, y deja que nueva energía fluya en tu vida.
14.- No gastes tu precioso tiempo en chismes, cosas del pasado, pensamientos negativos o cosas fuera de tu control. Mejor invierte tu energía en lo positivo del presente.
15.- Date cuenta que la vida es una escuela y tú estás aquí para aprender. Los problemas son lecciones que van y vienen, lo que aprendes de estos es para toda la vida.
16.- Desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo.
17.- Sonríe siempre y ríe más.
18.- No dejes pasar la oportunidad de abrazar a quien aprecias.
19.- La vida es muy corta como para desperdiciar el tiempo odiando a alguien.
20.- No te tomes a ti mismo tan en serio. Nadie más lo hace.
21.- No tienes que ganar cada discusión. Acepta que no estás de acuerdo y aprende del otr@.
22.- Ponte en paz con tu pasado, así no arruinarás tu presente.
23.- No compares tu vida con la de otros. No tienes idea del camino que ellos han andado en la vida.
24.- Nadie está a cargo de tu felicidad, excepto tu mismo.
25.- Recuerda que tú no tienes el control de todo lo que te sucede, pero sí de lo que haces con ello.
26.- Aprende algo nuevo cada día.
27.- Lo que la demás gente piense de ti no es de tu incumbencia.
28.- Aprecia tu cuerpo y disfrútalo.
29.- No importa que tan buena o mala sea la situación, ésta cambiará.
30.- Tu trabajo no se ocupará de ti cuando estés enfermo. Tus amigos sí lo harán. Mantente en contacto con ellos.
31.- Desecha cualquier cosa que no sea útil, bonita o divertida.
32.- La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.
33.- Lo mejor está aún por venir.
34.- No importa cómo te sientas, levántate, vístete y vé donde tengas que ir.
35.- Ten sexo maravilloso, siempre con plenitud de tu ser.
36.- Llama a tus familiares con frecuencia y diles ¡Estoy pensando en ti!
37.- Cada noche antes de acostarse di: Doy gracias por…Hoy conseguí…
38.- Recuerda que estás demasiado bendecido como para estar estresado.
39.- Disfruta del viaje. Sólo tienes una oportunidad, sácale el mayor provecho.
40.- Por favor difunde estos consejos entre quienes te importan.
LA VIDA ES BELLA, DISFRÚTALA CADA MINUTO.
QUE TENGAS UN MARAVILLOSO DÍA, MI ESTIMAD@ AMIG@.
Etiquetas:
amistad,
consejos,
diálogo,
familia,
felicidad,
gracias,
inteligencia emocional,
meditación,
optimismo,
reflexiones personales,
salud,
sonreir,
suerte,
vida
VIVIR EL INSTANTE
REFLEXIONES GENERALES
Vivir el instante es lo único que tenemos, es lo esencial, es vivir de verdad la vida.
Es lo más importante a lo que nos habríamos de dedicar en nuestra vida.
Puede ser ese cielo que esperamos para después y que tenemos aquí y ahora.
Cualquier otra actitud supone un dejarse llevar inconsciente, sin sentir la vida, es como no vivirla, o como vivirla medio dormido, es como pasar junto a algo hermoso y no darnos cuenta ni disfrutarlo.
Cualquier cosa que no es ahora, es nada.
No vivir y disfrutar de cada instante es como echar trozos de nuestras vidas a la basura, y lo peor es que ya no los podremos recuperar de ese contenedor.
El pasado es el que fue, nos puede aportar experiencia, pero un análisis demasiado exhaustivo nos despistará del presente.
Preparar el futuro nos dispondrá mejor para cuando se transforme en el presente, pero planificarlo en exceso nos resta momentos de la vida actual, que es la única que hay realmente.
Y esto nos ha de llevar al equilibrio, imprescindible para disfrutar de cada instante.
Para el cambio de actitud hacia esa otra manera de vivir, ha de surgir primero un verdadero deseo, y después potenciar al máximo la imprescindible consciencia.
Será inevitable que, de vez en cuando, aunque será cada vez menos, la mente nos lleve a la inercia de lo que le resulte más cómodo, a las rutinas aprendidas e instaladas, a la hiperactividad estresante.
Solo hay que darse cuenta, sin implicarnos y sin agobios, y volver a la consciencia del aquí y del ahora.
REFLEXIONES PERSONALES
Nuestra actitud habitual e instalada durante años nos llevará a eludir nuestra responsabilidad sobre nosotros mismos y nuestro destino.
También echaremos balones fuera y pensaremos que esto son cosas de esas “raras” que no sirven para nada y que no van conmigo.
Si es así te sugiero que abras la mente y te plantees lo poco que pierdes probando y experimentado por ti mismo, y aceptando la posibilidad de que puede haber otras maneras de vivir la vida.
Quizá hayas de parar en tu vida y pensar en lo placentero que es:
- Aprender y mejorar de todas las cosas que te vayan pasando en la vida.
- Buscar tus propios principios y que los de los demás solo sean meras referencias.
- Que no necesites tantas veces la aprobación de los demás.
- Que asumas lo buenos maestros que son los garantizados problemas y conflictos que vas a tener y aprendas a disfrutar con su resolución o, si esto no es posible, con su aceptación.
- Darte cuenta de la fuerza de los pensamientos positivos.
- Repasar el pasado solo para construir tu propio futuro, sin despistarnos del presente.
Quizá tengas que darte cuenta de que, inconscientemente y casi siempre, nos estamos dejando atrapar por la competitividad, esa agobiante actitud que nos lleva a continuas comparaciones de lo que tenemos, de lo que pensamos que es la verdad, de lo que creemos son nuestros defectos o nuestras gracias, todo ello en relación con lo que tienen y son los demás, y así lo convertimos en algo gratificante si nos creemos más o mejores o en algo frustrante si nos creemos menos o peor.
Si casi siempre estamos juzgando y comparando, la consecuencia es que podemos pasar del sentirnos bien a sentirnos mal, y que ello ocurre en función de nuestra actitud, sin que sea cuestión de los demás.
Para vivir el instante y vivir de verdad, has de asumir que todo depende de ti mismo, solo tú lo puedes conseguir, o no.
Habrás de adoptar una actitud protagonista, deberás dejar de juzgar y fijarte tanto en lo demás y en los demás y empezar a observar y observarte a ti mismo, modificando aquello que notes que no te permite ser tu mismo y empezando a dejar de ser el reflejo de lo que admiras.
No importa el resultado final, este camino se anda tranquilamente, sin obsesiones, sin agobios, disfrutando de cada paso, incluidos los equivocados, pero dándote cuenta de todo lo que va pasando y siendo lo más consciente que te sea posible.
SUGERENCIAS PARA VIVIR EL INSTANTE
Hay cosas básicas sobre las que deberemos apoyar prioritariamente nuestras actitudes y nuestros principios:
La felicidad, la nuestra y la de los demás, por ese orden.
La libertad, la nuestra y la de los demás, de forma simultánea.
El amor tolerante y sin condiciones, hacia nosotros y hacia todo lo demás.
El vivir conscientemente, disfrutando de cada cosa y de todo.
Lo importante que es el aquí y el ahora.
La flexibilidad que nos evita los agobios y promueve nuestra evolución.
La necesidad de los problemas que nos ayudan a mejorar.
Como nada es estático, ni para siempre, todo va cambiado cada día.
Hay que desapegarse de los malos momentos que siempre van a venir a visitarnos, porque estamos seguros de que ineludiblemente cambiarán o terminarán.
Los observaremos tranquila y objetivamente, los comprenderemos y los analizaremos, y así apenas nos afectarán.
Habremos de ser conscientes de cada momento, escuchando, observando y sintiendo.
Cuando lleguen la inconsciencia y los despistes por los pensamientos acerca de los momentos que no existen, no los rechazaremos y los dejaremos fluir, para no implicarnos en ellos, para volver a centrarnos en el presente, en cada uno de nuestros exclusivos instantes.
Vamos a darnos cuenta de que la rutina nos envuelve y nos absorbe, y de que solo la podemos controlar desde la consciencia continua.
Vamos a aprender a escuchar, afuera y adentro.
Así iremos adquiriendo poco a poco la mejor sabiduría, la que se basa en nuestras propias experiencias.
Cuando miramos y observamos, hemos de lograr ver lo que realmente hay, lo que realmente es, sin los filtros y las distorsiones de nuestra subjetividad, de nuestros juicios previos, de lo que deseamos ver, de lo que los demás nos dicen o han dicho en toda nuestra vida que es.
La claridad es imprescindible para un buen análisis, para observar y contrastar, y para elegir por nosotros mismos.
Hemos de darnos cuenta de donde estamos y de lo que somos, sin confundirlo con lo que creemos o deseamos ser o estar.
Así, con buenos juicios, nuestras decisiones y actos serán más conscientes y más acertados.
No nos vamos a comparar con nada ni con nadie.
Solo nos va a importar lo que sentimos nosotros con lo que tenemos y lo que somos ahora.
No vamos a buscar ideales afuera, los buscaremos dentro de nosotros mismos.
Vamos a asumir que es más cómodo hablar y juzgar, que escuchar y aceptar los juicios nuestros y de los demás sobre nosotros, sabiendo no obstante que lo primero solo nos da las coartadas y lo segundo es lo que nos va a ayudar a evolucionar.
Así, con la paz que nos proporcionará el no juzgar ni comparar, nos sentiremos mejor y disfrutaremos más de cada uno de nuestros únicos e irrepetibles instantes.
Vamos a empezar a saborear y a hacer aquellas cosas que nos hacen sentir bien, y disfrutar en ese mismo momento.
Tendremos en consideración la opinión de los demás, pero no como para que nos afecte tanto que al final les cedamos el poder y el derecho de no que no nos dejen ser nosotros mismos.
Así cantaremos, bailaremos, actuaremos,… como si estuviéramos solos y ajenos a los pareceres de otros, disfrutando desde dentro y al margen de los juicios de los demás.
Vamos a ser flexibles.
No todo lo que nos acontezca nos gustará, ni ocurrirá en la forma que pensábamos, ni cuando nos gustaría que pasase.
Un enfrentamiento rígido ante la adversidad generará un nuevo problema añadido y su lógico malestar.
Vamos a encontrar la manera de adaptarnos tranquilamente a lo que nos vaya llegando, solventándolo o incorporándolo, como hace la sabia naturaleza.
Vamos a fijarnos expectativas como un reto flexible, y no como listones inamovibles.
Lo ideal es vivir cada instante, pero ni siquiera esto nos debe obsesionar, sobre todo por que eso mismo es lo que nos lo impediría o nos lo dificultará un poco más.
Así nos permitiremos una evolución personal moderada pero implacablemente perfecta, feliz y equilibrada.
Vamos a fijarnos y observar a nuestros egos.
Sin enfrentarnos a ellos, forman parte de nuestra naturaleza humana.
Sin ignorarlos y sin dejarles que nos dominen.
Así aprenderemos a convivir con ellos, sin que nos impidan vivir y disfrutar cada instante.
Vamos a ser asertivos los más momentos que nos sea posible.
Nos daremos cuenta de cuando estamos siendo pasivos o agresivos y buscaremos el equilibrio de la actitud asertiva.
No le tendremos miedo al miedo, solo hemos de darnos cuenta de él y cuidarnos de que no nos paralice.
Comprobaremos que los pensamientos positivos nos dan fuerza (mental y física) y los negativos nos la quitan, y empezaremos a cultivar los positivos y a dejar pasar los negativos.
Ya decimos muchas veces lo que no nos gusta, pues también y sobre todo, ahora vamos a decir lo que sí que nos gusta.
Así conseguiremos lo que deseamos y lo disfrutaremos, sin que los demás se enojen por nuestra actitud. Si se han de enfadar por lo que hacemos o sentir mal por lo que no hacemos, que sea por su actitud, no por la nuestra.
Vamos a sentirnos responsables de nosotros mismos, de cómo nos va la vida, de las cosas que nos van pasando, de cómo nos sentimos, de cómo somos, de cómo nos tratan los demás, …
Vamos a dejar de echar la culpa y la responsabilidad a circunstancias ajenas a nosotros, a lo demás y a los demás, porque al final hemos terminando creyendo que no podemos hacer nada por nuestras vidas y la observamos como desde fuera, con la comodidad de creernos que son otros y otras cosas los que no nos dejan cambiarla.
Así, sabiendo que somos nosotros los que elegimos, consciente o inconscientemente, elegiremos vivir la vida en cada instante.
Vamos a fijarnos en que le damos nosotros a nuestras vidas y que ponemos de nuestra parte, para que nos sintamos en el derecho de exigirle que ella nos dé ahora mismo lo que tanto deseamos.
Así, con más autocrítica, fluirán mejor las respuestas y las soluciones.
Vamos a vivir cada día, como si fuera el último.
Vamos a hacer todo aquello que no nos querríamos dejar pendiente si la vida nos dejara, lo vamos a priorizar y a planificar, y sobre todo vamos a empezar ya.
Vamos a hacer que lo que siempre ha sido ordinario ahora sea extraordinario.
Vamos a anotar en algún calendario visible y al final de cada jornada, si ese día lo hemos vivido de verdad, y así sabremos y nos daremos cuenta de los días que realmente vivimos y los días que solamente estamos aquí.
Con estas reflexiones, las que añadas tú mismo y las que aprenderás en el camino, vivirás realmente cada instante de tu vida, siempre que esa sea tu verdadera decisión consciente y la incorpores plenamente a tu actitud.
Y si no lo consigues tan pronto como tu quisieras, no te preocupes, disfruta mientras lo vas intentando y comprobando que cada vez es un poquito más fácil.
Y si crees que esto no se puede conseguir, pero al menos tienes la valentía de decidir intentarlo, ese solo hecho y ser consciente de lo que va pasando en tu vida, ya te hará sentir mejor y vivir más plenamente cada instante, y por tanto la vida, y por ahora, que sepamos, es lo único y la única que tenemos.
OTRA REFLEXIÓN SOBRE VIVIR EL AQUÍ Y EL AHORA
Nos convencemos y nos decimos a nosotros mismos que la vida será mejor después de algo que ahora no tenemos y deseamos.
Después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, después de tener otro, después de conseguir el aumento de sueldo, después de organizar mejor mi empresa, después de tener tal coche, después de que lleguen las vacaciones, después de retirarnos, después de …
No sentimos frustrados cuando hemos conseguido lo que esperábamos y poco después nos damos cuenta de que ahora nos falta cualquier otra cosa.
La verdad es que no hay mejor momento para ser feliz y vivir de verdad la vida que ahora mismo.
Si no es ahora, ¿Cuándo?
La vida está llena de luegos, de retos, de objetivos que lograr, …
Es mejor darse cuenta y decidir ser felices ahora.
Nos hay un después, ni un camino para llegar a la felicidad, porque la felicidad es el camino, y el camino lo estamos andando ahora.
Atesora cada momento que vives, disfrútalo y compártelo.
Así que deja de esperar a que termines de estudiar, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos kilos de más, hasta el viernes por la noche, hasta el partido de tu equipo, hasta que se pase el frío, hasta que se pase el calor, hasta que te jubiles, hasta que te mueras, hasta … y decide que no hay mejor momento para ser feliz que justamente este mismo, ahora, aquí.
La felicidad es un trayecto, no un destino.
Trabaja como si no necesitaras el dinero.
Ama como si nunca te hubieses herido.
Baila como si nadie te estuviera viendo.
Disfruta cada momento como si fuera el último.
Y empieza a hacerlo, ahora mismo.
Etiquetas:
consejos,
éxito,
familia,
felicidad,
inteligencia emocional,
optimismo,
reflexiones personales,
salud,
Sanchis,
vida
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
