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martes, 6 de septiembre de 2011

Sobre la depresión


La depresión en una verdadera fuente de sufrimiento, que nos roba la alegría y nos inyecta una maldita impotencia, pero lo peor es que, a diferencia de otras enfermedades,  solo la ve quien la padece, lo que genera la incomprensión de los demás, haciéndola aun más grave.

Los pensamientos negativos desempeñan un papel muy importante en la depresión y en nuestro estado de ánimo y, a su vez,  un estado de ánimo negativo genera pensamientos negativos, y así se retroalimentan unos a otros.
Lo mismo ocurre con las consecuencias físicas que provoca la depresión (tensión, dolores, agitación, fatiga, pérdida de apetito, aumento de peso, ciclos del sueño alterados…) que nos dejan “chafados” y así se nutren los pensamientos negativos.

Todo ello se debe a un patrón mental o modo de funcionamiento de la mente, que se activa de forma automática, por algo desagradable sobre lo que apenas nos dimos cuenta o que ya ni siquiera recordamos, y que debería tener como objetivo eliminar las sensaciones que nos provoca la brecha que existe entre como son las cosas realmente y como nos gustaría que fuesen, lo que está bien en periodos de normalidad, pero que se vuelve en nuestra contra en una fase depresiva.

Cuantas más veces hayamos estado sufriendo estados depresivos en el pasado, más frecuentes e intensos son los diálogos interiores que mantenemos con interminables preguntas, que nos conducen a una autocritica injustificada y a sentimientos de culpabilidad, en un automonólogo que no paramos de rumiar.

¿Y qué podemos hacer?

Poner en marcha la conciencia, muchas veces dormida, a través  de la atención plena, poniendo toda nuestra atención en las cosas, tal y como son ahora y aquí, sin juzgar, sin analizar, dejando a un lado nuestros objetivos y deseos, dando la bienvenida al momento presente, tal y como es, al margen de cómo nos gustaría que fuese, desconectando el piloto automático con el que vivimos la mayor parte del tiempo y siendo conscientes de que nuestros pensamientos solo son acontecimientos mentales pasajeros que no tienen porque coincidir con la realidad.

También podemos cambiar el ritmo frenético que caracteriza nuestras vidas y prestar más atención a nuestras sensaciones conscientes, a las actividades que vamos haciendo a lo largo del día.

Cuando comemos, cuando lavamos los platos, cuando conducimos… caemos fácilmente en el hábito ya arraigado de soñar despiertos, de resolver problemas mentalmente, de rumiar cada pensamiento, y así es muy probable caer en lo patrones de los pensamientos negativos, de forma inconsciente.

Esto es lo que vamos a evitar, dándonos cuenta, detectando cuando vamos con el piloto automático y salir de él para adoptar una consciencia plena que solo nosotros controlamos.

Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra



Según cómo nos hablamos a nosotros mismos, en nuestro incesante dialogo interno, moldeamos nuestras emociones, y éstas cambian nuestras percepciones.
Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
“Un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas”
HAY QUE ENTRENAR ESTA ACTITUD.

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.

“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar la mente.



Entrevista a MARIO ALONSO PUIG:
Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas.


Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
¿Psiconeuroinmunobiología?
Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
¿De qué se trata?
Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
¿Qué tipo de cambios?
Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente no ser razonable y llevar el foco de nuestra atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
¿Dice que no hay que ser razonable?
Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
Exagera
Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.
Más recursos…
La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
¿Seguro que no exagera?
No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, si no sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
Deme alguna pista.
Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
Ver lo que hay y aceptarlo.
Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Entrevista aparecida en La Vanguardia Digital, de España.

Cuando la suerte solo te muestre su cara altiva, y el camino que has elegido te venga cuesta arriba.

Cuando el dinero sea poco y las deudas muchas, cuando parezca difícil continuar la lucha del día a día, y te agobie el temor y las dudas, cuando estés agobiado y no sepas por donde salir… Descansa si es preciso, pero no te rindas.

Recuerda que en la vida siempre hay altos y bajos, y solo se asciende y se mejora cuando estás abajo.

Todos aquellos que alguna vez se declararon vencidos, podrían haber ganado de haberse mantenido lo suficiente.

No te rindas. Aunque la victoria parezca lejana, o incluso cuando realmente lo esté, quizá otro esfuerzo puede hacerla realidad mañana.

El final está más cerca de lo que parece. Nunca es más negra la noche que cuando amanece.

Generalmente, el luchador que se ha retirado, lamenta aquel triunfo que pudo haber alcanzado de haber seguido adelante.

El éxito no es más que el revés del fracaso, y del fracaso al triunfo suele haber un paso.

Por ello cuando más adversa sea tu suerte, cuando todo te parezca imposible, continua infatigable tu trabajo, impasible, sin vacilar un momento, sin dudarlo ni una sola vez, tú “palante”. Entonces es cuando menos te debes rendir.


Te sugiero que estés seguro que lo que haces es lo correcto, 
entonces aguanta hasta el final, no te rindas.
Y te garantizo que recibirás la recompensa que mereces.

Diez trucos para mejorar en su comunicación


Algunas veces los mensajes que enviamos a las personas que nos rodean, no llegan tal como nosotros deseamos y si lo hacen, no son interpretados de la forma que queremos. Mejorar y hacernos entender debe ser nuestro objetivo.

Por Lola García, Directora de Soluciones Eficaces.


Resumen:
Hablar no es lo mismo que comunicarse. Conozca cómo hacer llegar su mensaje
Reconozca cuáles son las necesidades básicas de la comunicación que debe averiguar, para mejorarla
Descubra cómo una serie de pequeños detalles, muy habituales en nuestra vida diaria, pueden hacerle mejorar en su comunicación con los demás.

Las personas somos seres sociales y podemos prescindir de realizar actividades en común pero lo que no podemos es dejar de hablar; para ello, usamos el lenguaje como herramienta para comunicarnos. Como decía Unamuno: “el voto más difícil de seguir por las personas no es de la castidad, sino el del silencio”.

Además de hablar, necesitamos que las personas que se relacionan con nosotros nos respondan, nos den réplica, nos saluden, en resumen, necesitamos entablar una conversación. Muchas veces estas situaciones son poco trascendentes y son conversaciones triviales o simplemente, de saludo, pero si faltan, nos sentimos ignorados o apartados. Piense, por ejemplo, si un compañero suyo o su jefe no le dirige la palabra, o se acerca a un grupo de personas y cuando se integra en la conversación, todo el mundo se calla, sentirá un gran vacío y pensará ¡tierra trágame!.

Por tanto, las personas necesitamos algo más que comunicarnos, necesitamos de las palabras para sentirnos aceptados o transmitir el mensaje deseado y poder utilizarlas para: convencer a nuestro cliente, confundir al adversario, imponerse a un competidor, expresar simpatía o desagrado, hacer amigos o enemigos, alabar o insultar, hacer feliz a los que nos rodean, etc.
Evidentemente, el lenguaje nos ofrece numerosas posibilidades que se pueden resumir en que los seres humanos tenemos la necesidad de comunicarnos con nuestro entorno, no sólo hablando, sino también, siendo escuchados. Precisamos transmitir información, compartir sentimientos, entretenernos, que nos comprendan o entablar relaciones. Si conocemos las razones por las cuales buscamos la comunicación, lo haremos de una manera más eficaz y seremos capaces de conseguir nuestros objetivos.
Sabiendo que contamos con una herramienta en nuestro interior que nos puede ayudar a conseguir lo que buscamos ¿por qué no empezar a utilizarla de inmediato?

Antes de comenzar, debemos saber que todas las personas tenemos unas necesidades básicas que satisfacer y que Maslow definía en su famosa Pirámide, hasta no tener cubiertas las necesidades más primordiales, nos podemos seguir avanzando. Pues en la comunicación pasa lo mismo, existe una escala de valores que debemos atender a la hora de interpretar o que nos interpreten un mensaje, para lograr con mayor eficacia nuestros objetivos de comunicación.

Extrapolando la teoría de Maslow, podemos definir estas necesidades o escala de valores, que condicionan la comunicación, como: vitales, de seguridad, integración, estimación y realización; sólo si se tienen satisfechas las necesidades del nivel precedente sentimos el impulso de avanzar en las siguientes; ser consciente de esto, nos resultará interesante para mejorar en la forma en la que nos comunicamos con los demás.

Hagamos algunas reflexiones sobre esta cuestión. Imaginemos que estamos hablando con una persona que tiene problemas económicos: no puede llegar a final de mes, no puede pagar a los proveedores, etc., si intentamos venderle algo, con toda seguridad, no conseguiremos nuestros objetivos, ya que estará pensando en estas cuestiones y no será receptiva a nuestra propuesta. Lo mismo nos pasará si ha tenido un problema con un material suministrado, similar al nuestro, y que le ha generado graves inconvenientes en su trabajo; no escuchará las excelencias de nuestro producto hasta no escuchar algo que le ofrezca la seguridad o resuelva los problemas que ha tenido. Si tomamos consciencia de estos temas y aprendemos a escuchar a las personas y lo que les preocupa, mejoraremos en nuestra comunicación hacia ellos.
Conociendo estas razones y siendo conscientes qué debemos intuir, lo que piensa o siente nuestro interlocutor, pasemos a ver como podemos ser pro activos y acercarnos a las personas de nuestro entorno y potenciar nuestra comunicación para mejorar nuestras relaciones personales y profesionales.
Para que una empresa funcione necesita de las personas que colaboran en ella, de proveedores que cubran y suministren lo que necesita y de clientes que compren sus productos o servicios; lo habitual, es que se mantengan relaciones fluidas con todos ellos, pero en alguna ocasión le habrá pasado que a un cliente, que últimamente no le ha comprado, le ha dejado de llamar o de enviar información; o aquel proveedor que le vende productos interesantes, ahora no viene a visitarte y ha cambiado por otro, que pasa regularmente para conocer sus necesidades; o quizás las personas que trabajan con usted se sienten un poco desmotivadas o su interés por la empresa ha decaído.

Pues vamos a ver algunos trucos para retomar estas situaciones:

El comienzo del nuevo año. Es un momento maravilloso para hacer esa llamada que lleva tiempo pensando que debe hacer pero que no encuentra una ocasión ideal para hacerla. Es un periodo, en el que se reciben y se hacen muchas llamadas para desear lo mejor para este año; aproveche la ocasión y haga las llamadas que tiene pendientes, sin olvidar que también debe felicitar al resto.

Las vacaciones. También es una buena época para aproximarse o realizar algunos contactos que había dejado de lado. Es una acción muy positiva, ya que se va a preocupar por algo que les divierte e ilusiona.

Cumpleaños, onomásticas u otros temas personales. Si tiene una base de datos y va anotando fechas importantes de sus clientes, colaboradores o proveedores, les sorprenderá gratamente si se acuerda de días tan señalados para ellos. También si se entera que van a tener un hijo o se van a casar, una llamada para dar la enhorabuena, incrementa la posibilidad de mejora en esta relación.

Entrega o recepción de un pedido. Que mejor momento para estrechar lazos que interesarse por conocer si todo ha llegado de forma correcta; su cliente se sorprenderá de esta llamada y en algunas ocasiones, recelará de ella, pero cuando vea que simplemente deseaba conocer que todo estaba correcto, su confianza se reforzará; lo mismo sucederá si llama a un proveedor para decirle que todo ha llegado de forma correcta o que le ha sorprendido alguna innovación que haya hecho, robustecerá la relación con su empresa y con usted.

Ascensos, premios o la firma de un contrato o pedido. Cualquier ocasión para acercarse a una persona para felicitarla o reconocer su valía, ofrece un grado de acercamiento y de sentimientos de gratitud. No es muy habitual que las personas se alegren de los éxitos obtenidos por otras, por tanto, se agradece mucho recibir este tipo de felicitaciones. Lo mismo sucede cuando se consigue un gran contrato o pedido, que permite el crecimiento de una empresa, muchos, sienten una envidia insana que les impide crecer, su actitud debe ser alegrarse y reconocer el triunfo obtenido.

Lanzamiento de un nuevo producto o servicio. Que mejor momento para aproximarnos a nuestros clientes que cuando tenemos algo nuevo que comunicar. Además de las promociones y la publicidad que tenga planificadas, ocúpese de llamar personalmente a sus clientes y contarles la magnífica noticia. La ilusión que usted sienta, será capaz de transmitirla y tendrá la oportunidad de enamorar a sus clientes con su nuevo producto o servicio.

Recomendaciones e instrucciones de nuestros productos o servicios. Muchas veces damos por hecho que nuestros clientes conocen o saben, cómo utilizar nuestros productos o servicios o cómo sacar más provecho de ellos. Pues nunca dé por supuesto este asunto y llámeles para ofrecerles consejo y asesoramiento, es un valor añadido que le agradecerán muchísimo.

Quejas y reclamaciones. Estas son situaciones poco agradables pero a las que puede sacar mucho provecho. No hay nada peor que un cliente insatisfecho y en muchas ocasiones, éste ni siquiera llama para quejarse o reclamar, simplemente, deja de comprar, por eso, cuando un cliente nos llame, enfadado por algo que no se ha hecho bien, le ha llegado en malas condiciones o no cumple sus expectativas, siempre debemos atender su llamada. Si intentamos capear el temporal ignorando la situación, tendremos a una persona encolerizada y que no hablará muy bien de nosotros o de nuestra empresa, así que aproveche esta ocasión para escuchar todo lo negativo, deje que le cuente con detalle lo que le ha sucedido, no le interrumpa cuando él hable, deje que se desfogue y luego, ofrézcale una solución o transmítale que va a averiguar lo que ha sucedido y cómo puede arreglar esta cuestión; tan pronto como tenga una solución, llámele y deje resuelta este asunto, eso sí, no deje pasar mucho tiempo.

En el ámbito interno de la empresa y con las personas que colaboramos todos los días, debemos establecer métodos para buscar el acercamiento. El grado de contento y satisfacción de las personas que trabajan en una empresa, no siempre va unido con el salario o las posibilidades de promoción, sino que en muchas ocasiones, algunas muestras de aprecio, atención o reconocimiento, son suficientes para elevar la moral del equipo humano. Además de los trucos anteriores, extrapolados a este contexto, le ofrecemos dos ideas para alcanzar un mejoramiento en su comunicación:

Informe o nota interna. El próximo día que vaya a distribuir un informe o una nota interna, hágalo personalmente. Cuando se lo entregue a la persona a la que va dirigido, entable una conversación con ella, pregunte como se encuentra, qué espera, averigüe que le parece, y si necesita ver la información que le lleva, ofrézcale la posibilidad de que le cuente su opinión, una vez leído.

Reconocimiento y halago por el trabajo bien hecho. Todas las personas intentamos que se nos preste atención y que se reconozcan nuestras virtudes. Sentirse aceptadas y reconocidas forma parte de las necesidades elementales y agradecer, en el momento adecuado el esfuerzo realizado, renueva las fuerzas y refuerza la confianza de uno mismo, y no hay un motor más potente, que la energía que se genera por alguien que se siente bien y reconocido, lo mismo que usted, al alegrarse por los logros de los demás.

Mejorar nuestra comunicación


  • Elegir y pactar los mejores momentos y ambientes para todas las partes.
  • Dejar que acabe al que habla. No interrumpirle y mantener la atención hasta el final.
  • Los problemas y los conflictos no hay que tratarlos en el momento de máxima tensión pero, pasado este, hay que resolverlos lo antes posible y, sobre todo, no acumularlos.
  • Estar muy atentos a cuanto se nos dice y a lo que se nos pretende decir realmente.
  • Debemos confirmar que nos han entendido y que les hemos entendido.
  • Evitar confusiones y malentendidos.
  • Empezar cada conversación con la mejor predisposición.
  • No ponernos a la defensiva.
  • Mantener la serenidad cuando no escuchamos lo que deseamos oír, o les
  • cuesta entender lo que queremos decir.
  • Cuando una conversación se tuerza, cortar y aplazar.
  • Utilizar el tono más agradable y una sonrisa.
  • Darnos cuenta cuando no lo estamos haciendo bien, en el mismo momento.
  • Escucharnos a nosotros mismos.
  • Avisar con gestos a quienes nos demos cuenta está empezando a perder el control.
  • Utilizar el tono más agradable y una sonrisa.
  • Máxima empatía.
  • Control emocional.
  • Asertividad.
  • Implicarnos todos en mejorar las comunicaciones entre compañeros, clientes,proveedores, reuniones…
  • Promover por los jefes de equipo la comunicación entre departamentos que realicen tareas en las que se interrelacionan.
  • Los acuerdos han de escribirse y comprobar que ocurre lo que hubiéramos pactado

REFLEXIONES PERSONALES - VI


Nuestros hijos nos miran y aprenden de lo que hacemos. Como el caso de un padre gruñón, que le dijo a su hijo que cuidase mejor de su abuelo, porque él no tenía tiempo, y que no le iba a dar dinero para comprarle un calefactor porque pasase frio en la residencia, que ahorrase para comprarle una manta. El padre gruñón no entendió por que al llegar a casa vio una manta cortada por la mitad, hasta que su hijo le explicó que ya había podido ahorrar y comprar una manta grande, con la que llevarle una mitad al abuelo y la otra mitad la guardaba para cuando fuese mayor le llevase a él a la residencia y pasase frío por las noches.
En todas partes hay flores, para quien quiera verlas, las mismas que otros verán como hierbas que les molestan.
No hay que preocuparse de si hay vida después de la muerte, es mejor acordarse cada día de que lo que sí hay es vida antes de la muerte y que hay que disfrutarla.

Las guerras, los conflictos, el mal rollo nacen en la mente de los hombres, es ahí donde también han de nacer los pensamientos para evitarlos.
Cuanto más practicamos la generosidad, la gratitud, la tolerancia y la solidaridad, y cuanto más y mejor conectamos con los demás, mejor nos sentimos.
Si pretendemos vivir sin repetir errores, aprendiendo cada día, sin sentirnos agobiados por no sé cuantas cosas, viviendo con más plenitud… hay que vaciar la mochila de los recuerdos y sensaciones negativas, aunque solo sea para dejar espacio para nuevas emociones positivas.
Una persona grande es aquella que, aun en medio de la muchedumbre y de los ruidos de la sociedad, mantiene la dulce independencia de su soledad.
Ver solo los defectos en los demás, que los tienen, es como ver la mitad de un cuadro. Hay que aprender a mirar y también a ver, la otra parte, en la que están sus cosas buenas, que igualmente tienen. Así veremos su verdadera imagen completa y nos reconciliaremos un poco más con ellas. Y esto, incluso y sobre todo, con los que no nos caen bien.
A las personas que me quieren, les pido que cuando me equivoco o tengo un mal día, no me lo estén reprochando continuamente y que por favor me regalen su silencio, al menos hasta que pase el mal momento.
Mi mayor miedo es no hacer lo que deseo por vivir con miedo a hacerlo.
El bienestar que todos anhelamos no consiste solo en procurarse momentos de gloria, sino en saber que existe la alternancia de estos con otros, y que así está bien.

Si perdemos en la más cruel de las batallas, pero no morimos en ellas, nos hacemos más fuertes. Así que no nos importe tanto perder alguna. No pasa nada.

Cuando una persona se siente herida, deja de escuchar. No hace falta que nos quedemos tranquilos con nosotros mismos desplegando toda nuestra sinceridad, porque al otro no le ayudará. Hemos de ser especialmente sensibles y solo hacerlo cuando estén preparados y dentro del nivel que pueda aguantar. Esto, claro, si nos interesa su bien.
Saber que también somos frágiles nos protege de las ilusiones de creernos omnipotentes, cuando pensamos que nada malo nos puede suceder a nosotros y que esto lo vamos a resolver fácilmente. Así nos centraremos en los combates necesarios, apartando los que no nos aportan nada.

REFLEXIONES PERSONALES - IV


Quienes intentamos agradar todo el tiempo y a todos, escondemos una gran necesidad de ser aceptados y de sentirnos queridos constantemente.
Debemos aprender a vivir sin contar siempre con la aprobación de los demás, quienes permanezcan a tu lado, son los que realmente te apreciarán de verdad.

Las comparaciones que hacemos de nosotros mismos con otros, siempre nos llevan a un deterioro de nuestra autoestima, y casi siempre surgen por nuestras inseguridades personales. Los otros no son más ni menos que nosotros, solo son diferentes. A veces los idealizamos, a veces los prejuzgamos. Si aprendemos a querernos, tenderemos a compararnos menos.
No pierdas tiempo en compararte con otros, salvo si es para un sano aprendizaje de los mejores.

Es difícil perdonar a los que nos han hecho daño, pero aun lo es más perdonarse a sí mismo. Para ello, es necesario bienestar emocional, buena autoestima, aceptación de nuestras limitaciones y dejar de buscar la perfección.
Seamos lo queremos ser, no los demás quieren que seamos.
Cometer errores forma parte de nuestro aprendizaje y evolución, no te autocastigues, no te escondas detrás de la culpa, y aprende de ellos.

¿Cuántas veces damos las gracias a lo largo del día?
La gratitud sincera es una de las emociones más positivas y que más influyen en la felicidad, en quien la da y en quien la recibe.
Si aprendemos a ser conscientes de los favores y servicios que los demás y la vida nos regalan, y lo manifestamos claramente, nos sentiremos muchísimo mejor.

No sirve de nada darle vueltas a lo que no nos gustó del pasado. Vivimos en el presente y es aquí donde hemos de centrarnos y donde podemos ser felices, o no.

Escribe las actividades o cosas nuevas que te gustaría realizar, planifícalas según tus opciones y disfrútalas al máximo.
Buscar motivación y abrirnos a experiencias nuevas nos proporciona más alegría que limitarnos a buscar la seguridad de lo habitual.

Cada día, nos suena el despertador, desayunamos rápidamente, repetimos las mismas tareas en el trabajo, vemos a las mismas personas, pasamos por las mismas calles… y entre tanto nos olvidamos de vivir y de disfrutar de los matices de cada jornada.
Deberíamos equilibrar lo novedoso y lo rutinario, y así tener una sensación más completa, armoniosa y feliz de nuestras propias vidas.

Bastan 10 minutos al día de meditación para reducir la ansiedad, mejorar el funcionamiento de nuestro organismo, y para que fluyan más emociones positivas. Al desconectar también recargamos nuestras baterías físicas y emocionales.

También podemos dedicar esos mismos minutos, cada noche, antes de dormirnos, a rememorar, con todo lujo de detalles, aquellos momentos de nuestra vida en que nos hayamos sentido realmente felices. Si lo haces, al menos durante un mes seguido, mejorará tu estado de ánimo y te sentirás más feliz.

Tomar varias tazas de té verde al día, mejora nuestra memoria, nos libera del estrés, hidrata nuestro organismo.

Un buen amigo lo sabe todo de ti y, a pesar de ello, te quiere.
Cuando todo va bien, nuestros amigos nos conocen. Cuando las cosas van mal es cuando los conocemos nosotros.
Quien deja de ser nuestro amigo, es que nunca lo fue.
El verdadero amor no es más que el deseo inevitable de ayudar al otro a que sea quien de verdad es.

La serenidad nos ayuda a tener más ganas de quedarnos donde estamos, de absorber el momento, de saborear nuestras circunstancias y de vivir más conscientes y por ello más plenamente.
El ejercicio regular puede tener efectos comparables a algunos medicamentes contra la ansiedad y la depresión.
Si atendemos a un solo asunto a la vez y le dedicamos toda nuestra atención, estaremos más serenos y seremos más productivos y eficaces.
Todos tenemos asuntos pendientes que consideramos “poco importantes o aplazables” y los vamos aparcando, lo que nos genera intranquilidad y cierta ansiedad cada vez que lo vemos o nos acordamos. Es mucho mejor limpiar el tajo y no tener cosas pendientes. Tendremos más paz y satisfacción.
Si aprendemos a decir “no”, seleccionaremos y nos concentraremos más en lo que de verdad nos interesa y deseamos.

Cuando aparece una necesidad y sentimos la urgencia de satisfacerla ya, es que seguimos funcionando como cuando éramos bebés y nuestro estado emocional era el de necesidad absoluta.
Esto nos provoca dependencias y adicciones de todo tipo que sustituyen a nuestras madres, les otorgamos a otros el poder de hacer lo que quieren de nosotros y nos arrebatan nuestro propio “yo”.
No solo necesitamos que nos quieran, necesitamos sentirlo y para ello renunciamos a nuestros deseos, en tal de lograr la aceptación de los demás.
Lo peor de la adicción no es la sustancia o actividad que buscamos para calmarla, sino la desesperación que sentimos cuando aparece la necesidad urgente de tomar o hacer para llevar ese vacío que nos agobia.
Debemos revisar con franqueza nuestra historia, nuestra niñez, y buscar las demandas desesperadas, de miradas y cariño, que quedaron sin cubrir.
Podemos decidir por nosotros mismos como expresar a los demás como y quienes somos. El aprendizaje consiste en elegir, sin demasiada demora, la mejor manera, el mejor momento y el mejor entorno.

Cuando estamos nerviosos por algo que va a ocurrir (una cita, hablar en público, desfilar…), la mejor forma de relajarnos es admitir que eso es lo normal y que ya se pasará.

No aprendemos mientras hablamos, solo cuando escuchamos.
Me gritas tan fuerte que no puedo oír lo que me dices.
La tolerancia no es compartir lo que otra persona piensa, sino concederle el derecho a defender su opinión.
Si me quedara poco tiempo de vida, contactaría con las personas que he amado y me aseguraría de que lo saben. Mejor, pensado, voy a hacerlo ya.
No solo hay que felicitar por lo que se consigue, también cuando se ha intentado intensamente.
La crítica que más nos duele es la que se refiere a temas en que nosotros mismos también nos juzgamos más severamente. Fíjate bien.

Debemos aceptar y desafiar a nuestros propios miedos y, pese a ello, dar el siguiente paso, y el siguiente, y el siguiente. No nos debemos detener. Ya pasará.
Si me fijo mucho en los detalles, pierdo de vista las cosas importantes.
No debe importarnos admitir nuestra propia vulnerabilidad, aceptar las criticas, confiar en los demás, ser menos exigente con nosotros y con los demás.
A veces trabajamos en exceso como vía de escape a nuestros problemas no resueltos o en búsqueda de reconocimiento.
No hay nada malo en nuestra forma de ser, algunos problemas aparecen cuando creemos que deberíamos ser de otra manera y nos enfadamos por ello.

Sobre la asertividad:
Entre la pasividad y la agresividad, vive felizmente la asertividad, el verdadero equilibrio, en el que reina la serenidad y la auto satisfacción.
No le sigas la corriente a quien te habla mal, porque si lo haces ha sido él quien está decidiendo como debes actuar tú.
No nos pueden herir sin nuestro consentimiento.
Hemos de responder, en lugar de reaccionar.
Y hay que hacerlo con firmeza pero con serenidad, con respeto, se lo merezca o no.
No siempre podemos controlar nuestros sentimientos, pero sí lo que hacemos con ellos y nuestros comportamiento.

Nuestra personalidad se forja en lo que pensamos sobre lo que ocurre a nuestro alrededor y las sensaciones que esto nos causa, lo que genera emociones que van creando nuestros sentimientos. Según estos, interactuamos ante los demás, lo que, según la calidad de esa relación, generará respuestas de los otros.
Y al final todo es una cadena de consecuencias que nace con nuestros pensamientos.
Así que fíjate como y qué piensas, porque según lo hagas te irá la vida.

Si quieres que algo que no te gusta cambie, sea diferente, empieza por pensar cosas diferentes a lo que pensabas hasta ahora. El ciclo llegará su final y hará su efecto.
Si piensas lo mismo de siempre, te ocurrirá lo mismo de siempre.

REFLEXIONES PERSONALES - I


1.- Hemos de vivir cada día, y cada momento de cada día, como si fuera el último de nuestra vida, sin asuntos pendientes de resolver y con total plenitud, no sea que llegado el momento de morir descubramos que no hemos vivido.

2.- Tenemos que sentir la fuerza del amor en nuestro corazón, así recibiremos la clase de energía que necesitemos en cada ocasión.
De esta manera resolveremos más fácilmente cualquier dificultad de la vida.

3.- Vamos a vivir con intensidad, sintiendo las cosas, sintiendo el presente, siendo conscientes de cada momento y de cada acontecimiento, percibiendo todas nuestras sensaciones, concentrados en cada cosa que hacemos, sin distracciones.
Con ello lograrás vivir de verdad y tener éxito en el logro de tus ideales.

4.- Ser comprensivos y tolerantes nos hará descubrir la base del amor, del amor sin condicionantes, del amor que no espera recibir algo a cambio.
Sentir ese amor ya es la mayor y la mejor de las recompensas.

5.- Observar consciente y profundamente es la practica básica de la vida.
Deslizarnos despistados y ausentes por la vida nos aleja de ella.

6.- Cuando descubrimos que es posible ser feliz, y aprendemos a serlo en cada momento de nuestra vida, con independencia de las circunstancias que nos acompañan, más o menos agradables, entonces es cuando somos nosotros mismos y disfrutamos de vivir.

7.- Si no practicamos lo que predicamos ¿qué podemos ofrecer a la gente? ¿que podemos esperar recibir de la gente?.

8.- Si en tu vida no sientes y vives el amor ¿para que te sirve la vida?.
Disfrutando del amor disfrutas de la vida.

9.- El placer que nos da ser libres nos proporciona esa agradable sensación de amar sin apego y sin condiciones.

10.- Lo importante de un buen camino no es hacerlo con los pies, sin mirar y disfrutar del suelo que pisamos. Lo importante es hacerlo con un corazón limpio.

11.- Los hombres y mujeres somos siempre aprendices, y el dolor y la decepción es nuestro eterno maestro. Aceptar esto con una sonrisa nos hará sentir mejor mientras construimos pacientemente nuestra sabiduría.

12.- Detalles para ser feliz:
- Desde tu irrenunciable libertad, piensa con objetividad y determina con absoluta claridad las cosas que quieres conseguir.
- Desde la más pura armonía, decide con serenidad lo que debes hacer para lograrlo.
- Planifica tus decisiones. (que, con quien, como, cuando).
- Pon todo tu corazón, amor, valor y empeño en llevarlo a la practica y cuando creas que ya no puedes más, añade más esfuerzo y paciencia.
- Observa el camino recorrido.
- Toma conciencia de haber hecho cuanto estaba en tu mano y algo más.
- Cuando tengas la total seguridad de que realmente ha sido así, entonces acepta el resultado, sea cual sea.
- Si lo haces así, tu felicidad esta garantizada. Con total seguridad.
- Síntesis: Piensa, decide, actúa, acepta. Sin prisa, pero sin parar.

13.- Despliega y muéstrate ante los demás con todo tu amor, interés y energía.
Emite sin parar pensamientos positivos y poderosos.
Deja que se propague y extienda por todos los lados, sin pararte a pensar ante qué o ante quien. Es ante todos.
Obtendrás una viva respuesta de simpatía y cariño.
Todos querrán estar junto a ti y ser tus amigos.

14.- Es más de admirar el que tiene la valentía de reconocer sus errores que quien tiene la habilidad para justificarlos.

15.- Quienes no nos quieren tienen una destreza muy especial para saber de nuestras más secretas debilidades y ponerlas de manifiesto de la forma mas hiriente. Sin embargo, que sabia es la vida, que les ha encargado la misión de espolearnos a nosotros para ir alcanzando nuestra sabiduría y el perfeccionamiento de nuestros caracteres.

16.- La paz que has de afanarte en buscar no está en las calles, está en tu corazón.
Descubrirás una armonía interior que te propiciará un estado natural de felicidad.
La mente de una persona, que se zambulle todos los días en el mar de su paz interna, transmite vibraciones tan potentes de armonía, que inspiran a cuantos entran en contacto con él, y no necesita hablar mucho para que todos se sientan penetrados y a gusto con su paz.

17.- La información que recibes de cualquier medio o persona no es más que la interpretación subjetiva y personal de la propia experiencia del otro, y no es conveniente que no la abraces como si fuera la verdad, porque solo es su verdad, y podría no ser la verdadera verdad.

18.- Nos resulta más fácil buscar a otro culpable que aceptar nuestros propios errores, y esto es el mayor error, porque necesitamos de nuestros errores para el avance en nuestra evolución personal.

19.- Piensa que vale la pena renunciar a la euforia arrogante del cinismo y a los cobardes resultados de la hipocresía, para establecerte en la noble transparencia de la sinceridad. Esta debe ser tu revolución interior.

20.- Debemos entender que las cosas no son como a nosotros nos parece que son, y después analizarlas objetivamente y desde la distancia, y aún así nos podemos equivocar.

21.- No digas a tus hijos cosas que les asusten. Cuéntale cosas en las que resalten la generosidad y el valor. Así instalarán en sus mentes semillas positivas que germinarán en grandes virtudes.

22.- La mayor esclavitud es la que nos impone nuestra propia mente. La verdadera libertad la lograremos a través del dominio sobre nosotros mismos, y cuando nos libremos de nuestros egoísmos.

23.-   ¿Quieres un mundo justo? Sé tú justo.
        ¿Quieres un mundo en paz? Haz que la paz reine en tu corazón.
¿Quieres un mundo libre? Líbrate de tus egoísmos y de las pasiones que no controles.
¿Quieres cambiar el mundo? Cambia tú.

24.- Cultiva la sabiduría de deshacer los nudos que te agobian, y no dejes que te domine la furia con la que puedas pretender romper la cuerda.

25.-    La intensidad de tus deseos es la que te hace apasionado o apacible.
         La cantidad de tus deseos es la que te hace agitado o tranquilo.
         La calidad de tus deseos es la que te hace ser buena o mala persona.
  
26.- Los deseos dan lugar a los pensamientos y estos a la acción.
Nuestros hábitos desarrollan nuestro carácter, y es nuestro carácter quien determina nuestro destino.
Analiza cada paso para lograr el destino que deseas.

27.- Tu mente y tu cuerpo no son cosas muy diferentes, las dos formas el todo.
Cualquier cosa que le afecte a una parte también le afectará a la otra.

28.- Nuestro presente está determinado por nuestro pasado. De nuestras actuaciones presentes depende nuestro futuro.
Tú eres el único hijo de tu pasado y el único padre de tu futuro.
No pierdas energías culpando a otras circunstancias de los problemas de tu vida.

29.- Un verdadero maestro no te enseñará mucho, pero te permitirá que aprendas por ti mismo a su lado.

30.- ¿Tu también dices que no puedes cambiar lo que no te gusta de ti? ¿qué es que tú eres así?. Aún forzando la situación, repite muchas veces la acciones que desearías tener, hasta que crees un hábito, y entonces serás como quieres ser.

31.- ¿Sufres estrés? Actúa sin la expectativa de la recompensa. Suaviza tu ambición, tu espíritu competitivo y elimina tu miedo al fracaso. Acepta los resultados de tus propias acciones, son tus mejores resultados posibles.

32.- Toda persona de bien aceptará a cualquier otro, aunque piense que el otro está equivocado, incluso cuando realmente lo esté.

33.- No temas hacer preguntas por si ello parece que muestra tu ignorancia en un momento determinado. Quien no las hace permanece ignorante toda la vida.
Todos los sabios tienen dudas, solo lo que creen serlo lo tienen todo claro.

34.- ¿Qué te parecería una forma de vivir en la que todos nos ayudásemos y nos enseñásemos unos a otros, donde todos fuésemos maestros de todos, donde el amor nos lo diésemos en cada contacto? ¿Te sientes capaz de hacer eso? ¿Te gustaría que los demás también lo hicieran? ¿Qué tal si empiezas hoy mismo a sembrar semillas de este tipo? En cada cosa que pienses, en cada cosa que digas, en cada cosa que hagas. Cuantas más, mejor. Verás que cosecha tan chula.

35.- No te quedes en casa sintiéndote una victima, sal a la calle y lucha por lo que deseas. El fracaso de nuestra vida no es morir, es no haber sabido vivir. Aún estás a tiempo. ¿Por qué no empiezas ahora mismo?

36.- Tus sentimientos no son simples emociones que te suceden sin más.
Tus sentimientos son reacciones que tú eliges tener, de forma más o menos consciente. Si te concentras más y controlas mejor tus emociones, podrás escoger también mejor tus sentimientos. Al poderlos elegir sentirás lo que tu prefieras, y tu vida podrá ser más próxima a lo que tu deseas que sea.