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jueves, 27 de octubre de 2011

EL HOMBRE QUE QUISO COMPRAR EL MUNDO



Hubo un hombre que quiso comprar el mundo, se llamaba Jonathan Holden, era abogado en Nueva York y le iba bastante bien en la vida, aunque también era un tanto tacaño. Aparentemente decidió que algún día sería el dueño del mundo y para ello utilizaría su fortuna, su universidad, el interés compuesto y a sus descendientes, que serían los que de verdad controlarían el cotarro, puesto que el no llegaría a verlo, porque el plazo que se dio era de mucho tiempo, en concreto mil años.
En 1936 Jonathan Holden dividió 2,8 millones de dólares en varios fideicomisos que durarían entre quinientos y mil años. Entre ellos uno para la Iglesia Unitaria de quinientos años, otro para el Estado de Pensilvania de mil años (por lo que no necesitaría cobrar impuestos) y otro para su universidad (Hartwick College) que duraría mil años. Este último estaría supervisado por sus hijos y en el futuro por sus descendientes. Además dado que Holden era un apellido normal, se lo cambió por Holdeen para que dentro de mil años fuera más fácil distinguir a sus descendientes, aquellos que formarían la élite que gobernaría el mundo.
Porque la herramienta del interés compuesto hace que un capital crezca a un ritmo exponencial, una progresión geométrica en vez de aritmética. Al 10% nuestra inversión de 100 interés simple el primer año es de 110, el segundo de 120, etc. En cambio con el interés compuesto se convierte en 110 el primer año, 121 el segundo, 133,1 el tercero, etc.
Así que Jonathan Holden (o Holdeen) tenía previsto que dentro de mil años sus descendientes tuvieran la capacidad de controlar el mundo a través de este fideicomiso. Al cabo de mil años su dinastía poseería toas las propiedades del mundo, controlarían todas las empresas, todas las tierras. No importaría que compraras, porque se lo comprarías a los Holdeen, no importaría en que trabajaras, porque trabajarías para los Holdeen. ¿Se trataba de una gran amenaza para la humanidad esta fortuna creciendo exponencialmente? Eso creía un economista a la muerte de Holdeen, en 1977.
La idea de Holdeen no era nueva, Benjamin Franklin dejó 1.000 libras a las ciudades de Nueva Jersey y Filadelfia a su muerte en 1790 para que prestaran dinero a los jóvenes que lo necesitaran para aprender una profesión. Este dinero se había invertido a interés compuesto durante 100 años, en 1890 se utilizó parte por parte de las ciudades y el resto se volvió a invertir durante 100 años. En 1990 se utilizó para construir el Franklin Institute en Filadelfia y el Bejamin Franklin Institute of Technology en Boston. Con el dinero aportado no fue suficiente, pero uno de los padres de la patria le había dejado dos buenos regalos a dos ciudades.
También había inspirado a Holden, que no tenía tan buenas intenciones Porque las posibles consecuencias perversas ya habían sido exploradas por H.G. Wells en su novela The Sleeper Awakes y adapatada al cine por Woody Allen en El Dormilón, en la que un inglés cae en coma por medicinas para el insomnio y al despertar doscientos tres años más tarde descubre que con su fortuna se financia una dictadura gobernada por los descendientes.
Además en el siglo XIX un millonario quiso dejar una fortuna a interés compuesto en un fideicomiso para ser disfrutada por sus descendientes una vez hubiera muerto el último de los que estaban vivos en este momento. Eso llegó a preocupar al parlamento al que no le gustaba la idea de que unos pocos multimillonarios pudieran llegar a tomar control comprando asientos en el parlamento.
Holdeen no era tan innovador como pudiéramos pensar en un principio, pero ¿qué sucederá cuando se cumplan los mil años de su inversión? ¿Será necesario que todos nos pleguemos ante los designios de los Holdeen? ¿Serán nuestros descendientes esclavos de los sueños de un excéntrico que vivió diez años antes?
Lo primero es lo poco práctico que sería gobernar una fortuna de ese tamaño. Además cuando los Holdeen controlaran una fortuna suficientemente grande tal vez la gente quisiera dejar de vender y comprar con ellos porque empezaban a verlos demasiado poderosos. Actualmente para que nos hagamos una idea Warren Buffet tiene problemas para encontrar empresas que comprar y que sean interesantes para ese conglomerado que se ha convertido Berkshire Hathaway. A los Holdeen les resultaría imposible gestionar esa fortuna, por no hablar de simplemente las diferencias que podría haber entre las diferentes facciones de la familia.
En segundo lugar, tenemos la mentalidad a corto plazo humana, muy lejos de la de Jonatahn Holden. Sus hijos nunca llegaron a cambiarse el apellido de Holden a Holdeen, por lo que muestra la falta de interés en las excentricidades de su padre. Además, hay quien cuenta que la universidad a la que donó el dinero en vez de invertirlo lo empleó en algún gasto corriente o tal vez un equipamiento para la universidad.
Además actualmente el fideicomiso establecido por Holdeen no está acumulando dinero a interés compuesto, sino que la universidad utiliza los intereses generados cada año para sus gastos. Si nos preocupa el mundo dentro de casi mil años, por esto parece que podemos respirar tranquilos. Lo interesante es que la universidad hoy en día no reconoce el regalo, sino que utiliza los intereses para sus gastos corrientes. No existen ningún edificio o cualquier otro reconocimiento hacia el hombre que quiso regalarle el mundo a su alma mater.

Artículo extraído de El Blog Salmón.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Aprecia lo bueno que tienes


Si te has despertado hoy, con fuerzas y sin dolor, tienes más suerte que otros muchos.

Si nunca has conocido los peligros de la guerra, la soledad de la prisión, el hambre… estás por encima de 500 millones de personas en el mundo.

Si puedes ir a la Iglesia, o seguir tus creencias sin ser perseguido, tienes más suerte que 3.000 millones de personas en este planeta.

Si tienes tus necesidades básicas cubiertas, eres más rico que el 75% de los demás humanos.

Si tienes unos ahorros, por poco importantes que sean, eres parte del 10% de la población próspera del mundo entero.

Si has visto a tus padres hacerse viejecitos juntos, eres un caso poco común.

Si llevas una sonrisa en tu cara, y estás agradecido por todo, tienes suerte, porque la mayoría de la gente lo puede hacer, pero no lo hace.

Si puedes tomar la mano de alguien, abrazarlo o solamente tocar su hombro alégrate, nunca te sentirás solo.

Si puedes leer este mensaje, has recibido una doble bendición, ya que primero alguien ha pensado en ti, y segundo tienes más suerte que 2.000 millones de personas que no saben leer.

Comparte y divulga este mensaje, para que tu familia, amigos, incluso tus enemigos, se den cuenta de todo lo que tienen.

PIENSA EN TU SUERTE Y DISFRÚTALA

martes, 6 de septiembre de 2011

¿Qué hacer con los obstáculos?

Cada dificultad encierra una oportunidad.
Cada problema tiene una solución.
Cada queja o critica es un regalo.
El problema no es el problema, lo es nuestra actitud ante él.

Reflexiones previas

Nuestra vida se puede comparar a una carrera de obstáculos, cada uno de ellos es una oportunidad para desplegar nuestros recursos y avanzar en nuestra evolución personal.
Las dificultades no son más que retos para superar y no el fin del contrato con la vida.

Hemos de mirar la vida con perspectiva, ver lo mucho que aún nos queda por vivir, y replantearnos el camino que aún nos queda por andar.
Solo hemos de mirar a nuestro alrededor para encontrar un buen número de personas a los que sus contratiempos las han hecho mejores, más amables, más comprensivas, más pacientes y más preparadas para afrontar constructivamente cualquier situación que sin duda les volverá a afectar.

Los obstáculos, los retos, los conflictos, activan nuestra mente y nuestros mecanismos internos. Nuestra mente los necesita para desarrollarse.

Todos contamos con las capacidades necesarias para salir airosos de cualquier situación, pero no todos tenemos las habilidades para desplegarlas.
Es necesario el esfuerzo de ponerlas en practica y así desarrollarlas con éxito.

Cuando no contamos con las habilidades para afrontar los conflictos, se asoman desafiantes la depresión, la ansiedad, las actitudes negativas, ... y estas dificultan aún más la superación del problema.
Debemos empezar por aceptar lo que está pasando fuera de nosotros, y también lo que está pasando dentro de nosotros mismos, con nuestras limitaciones y nuestros estados emocionales.
Después afrontaremos mejor el reto de resolver los conflictos que nos agobian.


Desarrollemos nuestras capacidades.

Hemos de reflexionar, tranquilamente y antes de nada, para marcarnos y conseguir un objetivo, y prepararnos para superar los obstáculos que sin duda aparecerán, como parte de la vida misma.

Después buscaremos la información necesaria para lograrlo.

Actuaremos con seguridad y confianza, y cargaremos nuestras baterías de energía positiva recordando otras metas que ya conseguimos anteriormente.

Aceptaremos nuestras limitaciones con humildad, así disminuiremos la ansiedad y también el miedo y la culpabilidad ante el posible fracaso.

Habremos de tolerar lo que no podamos solucionar.

Sentirnos frustrados ante una situación que no es agradable es natural, pero dejarse abatir por ella no nos va ayudar en nada. Así que ten valor.
Es mucho más provechoso asumir que las cosas no son siempre como deseamos, y concentrarnos en cambiarlas cuando ello sea posible.

Aplicaremos todo nuestro sentido del humor, además lo buscaremos y potenciaremos fuera. Nos reiremos de todo.
Nuestra filosofía personal nos ha de permitir interpretar lo que ocurre del modo más positivo, para favorecer respuestas y actitudes más constructivas.

Los cambios que hayamos de hacer, han de ser ya. Postergarlos solo agravará la situación.

El estudio de cómo nos funciona la cadena “pensamiento – palabra” nos facilitará detectar los automatismos negativos que podamos tener y nos ayudará a cambiarlos por patrones de lenguaje y pensamiento positivos que propicien el éxito.
Cuando estos los practiques mucho y los conviertas en un habito, los obstáculos los verás como más posibles de superar.

Demasiado a menudo colocamos nuestro ego en el centro de todo, y nos identificamos exageradamente con lo que hacemos y con lo que nos sucede.
Es más útil vernos como una pluralidad de nuestros propios “yo” diferentes que conforman nuestro “yo” global y nuestra compleja personalidad.

No existe aprendizaje, ni crecimiento, ni evolución, sin obstáculos que nos propongamos firmemente superar.
Acepta que los hallaremos siempre y que cuentas con las capacidades necesarias para superarlos o cuanto menos para salir adelante.
Todo te resultará más fácil si mantienes una actitud positiva y creativa, y si profundizas en el amor, hacia ti mismo y hacía los demás.


Valores que ayudan a superar los obstáculos:

AUTO INTERÉS e INTERÉS SOCIAL.
Ten interés por tu bienestar personal, por ti mismo, por encontrarte bien, para que puedas abordar constructivamente las diversas situaciones, y ten también interés para colaborar porque se encuentren bien la sociedad en la que vives y las personas que te rodean. Desde ese doble punto de vista, comprobarás que, con un cierto egoísmo sano, se pueden perfectamente compatibilizar tus intereses con los compromisos sociales, además de actuar con tu ética personal simultáneamente con la ética social.
Todo ello te guiará en la toma de tus decisiones, y estas serán más justas y confortantes.

ACEPTA LA INCERTIDUMBRE.
La vida es dinámica y cambia continuamente.
No todo permanece, ni todo es predecible.
El que un suceso te parezca fabuloso o angustioso, depende en última instancia de tu interpretación personal.
Todo lo que tiene vida ha tenido que adaptarse siempre para sobrevivir, y no siempre ha sabido lo que le esperaba.
  
FLEXIBILIDAD.
Aunque pueda no parecértelo, tu mayor fortaleza reside en tu flexibilidad.
Ten una mente abierta al cambio, tolerante y pluralista.
Abandona las posturas y las reglas rígidas e inamovibles.

RESPONSABILIDAD.
Para superar los obstáculos has te asumir tu responsabilidad ante la vida y ante tu propia vida, ante las opciones y las elecciones que tendrás que elegir, ante tus propias emociones, sentimientos y actitudes.
Deja de culpar a los demás de lo que no te gusta de tu propia vida.

TOLERANCIA ANTE LA FUSTRACIÓN.
Debes cambiar las conductas que dependen de ti, si no te gustan y puedes hacerlo, y también debes aceptar las que no dependen de ti.
Y lo más importante, debes saber diferenciarlas.

ACEPTACIÓN.
La medida de tu valor no depende solo de lo que consigues, ni tampoco de lo que otras personas piensan de ti.
Aceptarte como eres y aceptar a los demás como son, es una gran prueba de valor y de amor.

ASUMIR RIESGOS.
Desde el mismo momento en que asumes un riesgo, voluntariamente, también has de asumir la posibilidad de equivocarte.
Pase lo que pase, aprenderás algo.

PERSPECTIVA.
Todos tenemos una profunda filosofía que nos conduce hacia la felicidad y nos aleja de todo aquello que nos puede producir dolor.
Esto nos debe llevar también a evitar pensamientos, actitudes y conductas que no sean constructivas.
Ello implica que hemos de buscar la perspectiva del mañana y no obsesionarnos con las gratificaciones y satisfacciones inmediatas.
Las buenas cosechas a largo plazo también son importantes.

ACTITUD CREATIVA.
Las practicas creativas, en lugar de la estéril monotonía, te ayudarán a encontrar caminos y estrategias nuevas y a vivir más intensamente.

RACIONALIDAD.
Básate siempre en pensamientos racionales y lógicos, y aprende a separarlos de los que no lo son.
Crea tus emociones sobre pensamientos positivos, racionales y creativos.

ACTITUD CONSTRUCTIVA.
Lo que te preocupa:
¿Tiene solución? Pues adelante, ahora mismo!!.
¿No la tiene? ¿seguro? Acepta la situación, ya!!. No sufras más.
Estudia bien antes a que grupo pertenece tu preocupación.

QUE SEAS FELIZ

Sobre la depresión


La depresión en una verdadera fuente de sufrimiento, que nos roba la alegría y nos inyecta una maldita impotencia, pero lo peor es que, a diferencia de otras enfermedades,  solo la ve quien la padece, lo que genera la incomprensión de los demás, haciéndola aun más grave.

Los pensamientos negativos desempeñan un papel muy importante en la depresión y en nuestro estado de ánimo y, a su vez,  un estado de ánimo negativo genera pensamientos negativos, y así se retroalimentan unos a otros.
Lo mismo ocurre con las consecuencias físicas que provoca la depresión (tensión, dolores, agitación, fatiga, pérdida de apetito, aumento de peso, ciclos del sueño alterados…) que nos dejan “chafados” y así se nutren los pensamientos negativos.

Todo ello se debe a un patrón mental o modo de funcionamiento de la mente, que se activa de forma automática, por algo desagradable sobre lo que apenas nos dimos cuenta o que ya ni siquiera recordamos, y que debería tener como objetivo eliminar las sensaciones que nos provoca la brecha que existe entre como son las cosas realmente y como nos gustaría que fuesen, lo que está bien en periodos de normalidad, pero que se vuelve en nuestra contra en una fase depresiva.

Cuantas más veces hayamos estado sufriendo estados depresivos en el pasado, más frecuentes e intensos son los diálogos interiores que mantenemos con interminables preguntas, que nos conducen a una autocritica injustificada y a sentimientos de culpabilidad, en un automonólogo que no paramos de rumiar.

¿Y qué podemos hacer?

Poner en marcha la conciencia, muchas veces dormida, a través  de la atención plena, poniendo toda nuestra atención en las cosas, tal y como son ahora y aquí, sin juzgar, sin analizar, dejando a un lado nuestros objetivos y deseos, dando la bienvenida al momento presente, tal y como es, al margen de cómo nos gustaría que fuese, desconectando el piloto automático con el que vivimos la mayor parte del tiempo y siendo conscientes de que nuestros pensamientos solo son acontecimientos mentales pasajeros que no tienen porque coincidir con la realidad.

También podemos cambiar el ritmo frenético que caracteriza nuestras vidas y prestar más atención a nuestras sensaciones conscientes, a las actividades que vamos haciendo a lo largo del día.

Cuando comemos, cuando lavamos los platos, cuando conducimos… caemos fácilmente en el hábito ya arraigado de soñar despiertos, de resolver problemas mentalmente, de rumiar cada pensamiento, y así es muy probable caer en lo patrones de los pensamientos negativos, de forma inconsciente.

Esto es lo que vamos a evitar, dándonos cuenta, detectando cuando vamos con el piloto automático y salir de él para adoptar una consciencia plena que solo nosotros controlamos.

LO URGENTE


URGENTE...
Es una palabra con la que vivimos
día a día en nuestra agitada vida
y a la cual le hemos perdido ya
todo significado de premura y prioridad.


URGENTE...
Es ya, un ritmo de vida...
una forma de "pasar" la vida.


URGENTE...
Es la manera
más pobre
de vivir
sobre este mundo,
porque el día que nos vamos,
dejamos pendientes las cosas
que
VERDADERAMENTE
fueron
URGENTES.

URGENTE...
Es que hagas un alto
en tu ajetreada vida
y por un instante
te preguntes:
¿Qué significado tiene
todo lo que hago?

URGENTE...
Es que te detengas
y veas ¡cuán grande eres!

URGENTE...
Es que cuando camines por la calle,
levantes la vista,
y mires a tu alrededor,
observes el cielo,
los árboles, las aves y a la gente.

URGENTE...
Es que seamos más humanos...
más hermanos

URGENTE...
Es que sepamos valorar el tiempo
que nos pide un niño

URGENTE...
Es que una mañana,
te levantes temprano y veas salir el sol,
sientas su calor y le des gracias a la naturaleza por tan gran regalo.

URGENTE...
Es que te sientas vivo en cuerpo y alma...
que veas tu cuerpo,
tu inteligencia,
y de verdad vibres con la vida.

URGENTE...
Es que te tomes un instante en tu trabajo,
salgas, y respires profundo;
y sientas como el aire llena tus pulmones... ¡ESTÁS VIVO!

URGENTE...
Es que mires a tu familia...
y a todos los que te rodean,
y valores tan gran tesoro.

URGENTE...
Es que le digas a la gente que quieres,
cuánto la amas

URGENTE...
Es que no se te vaya la vida en un soplo
y que cuando te des cuenta,
ya no puedas volver el tiempo atrás;
que has sido exigente contigo y con los demás,
que llenaste tu agenda de "urgencias, citas y proyectos"...
pero dentro de todo... SE TE OLVIDÓ VIVIR

Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra



Según cómo nos hablamos a nosotros mismos, en nuestro incesante dialogo interno, moldeamos nuestras emociones, y éstas cambian nuestras percepciones.
Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
“Un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas”
HAY QUE ENTRENAR ESTA ACTITUD.

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.

“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar la mente.



Entrevista a MARIO ALONSO PUIG:
Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas.


Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
¿Psiconeuroinmunobiología?
Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
¿De qué se trata?
Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
¿Qué tipo de cambios?
Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente no ser razonable y llevar el foco de nuestra atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
¿Dice que no hay que ser razonable?
Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
Exagera
Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.
Más recursos…
La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
¿Seguro que no exagera?
No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, si no sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
Deme alguna pista.
Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
Ver lo que hay y aceptarlo.
Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Entrevista aparecida en La Vanguardia Digital, de España.

Decálogo de acciones

Seminario yoga 23.11.08


HOY, TOMAMOS LAS SIGUIENTES DECISIONES:

No juzgamos, ni criticamos, a quienes no nos va servir de nada hacerlo.
Solo lo haremos cuando ello sirva para mejorar algo que nos afecte.

No culpamos a nadie ni a nada de lo que solo podemos arreglar nosotros, porque entendemos que la responsabilidad de cómo nos va en nuestra vida es exclusivamente nuestra.

No nos quejamos de nuestros problemas, nos limitamos a aprender de ellos, priorizando y solucionándolos detrás de uno el otro, y asumimos que así será siempre.

Decimos lo que pensamos a la gente de nuestro entorno hasta estar seguros que nos han entendido, en ese momento dejamos de insistir y les permitimos su derecho a elegir y responsabilizarse de sus propias decisiones y acciones.

No nos enfadamos por lo que nos parece absurdo de las acciones de los demás y, si es que hemos de decir algo, lo hacemos con serenidad.

Miramos por nuestra salud, tomándonos lo que no nos gusta con mucha tranquilidad y serenidad.

No culpamos a quienes hacen cosas inadecuadas, cuando no son conscientes de ello o cuando es por ignorancia personal.

Dirigimos y orientamos a los demás solo cuando realmente lo necesitan, y aun así procuramos su propia autonomía.

No nos dejamos dirigir por nadie, salvo que en lo que nos puedan enseñar.

No nos ponemos límites y borramos las frases de tipo “no puedo”, “es que soy así”, “es que…” y tampoco las escuchamos cuando nos lo dicen los demás, porque estamos seguros de que podemos con todo, solo es cuestión de tiempo y de perseverancia.

Nuestro lema es “PENSAR, DECIDIR y ACTUAR” con la misma intensidad en cada una de esas fases.

Mejorar nuestra comunicación


  • Elegir y pactar los mejores momentos y ambientes para todas las partes.
  • Dejar que acabe al que habla. No interrumpirle y mantener la atención hasta el final.
  • Los problemas y los conflictos no hay que tratarlos en el momento de máxima tensión pero, pasado este, hay que resolverlos lo antes posible y, sobre todo, no acumularlos.
  • Estar muy atentos a cuanto se nos dice y a lo que se nos pretende decir realmente.
  • Debemos confirmar que nos han entendido y que les hemos entendido.
  • Evitar confusiones y malentendidos.
  • Empezar cada conversación con la mejor predisposición.
  • No ponernos a la defensiva.
  • Mantener la serenidad cuando no escuchamos lo que deseamos oír, o les
  • cuesta entender lo que queremos decir.
  • Cuando una conversación se tuerza, cortar y aplazar.
  • Utilizar el tono más agradable y una sonrisa.
  • Darnos cuenta cuando no lo estamos haciendo bien, en el mismo momento.
  • Escucharnos a nosotros mismos.
  • Avisar con gestos a quienes nos demos cuenta está empezando a perder el control.
  • Utilizar el tono más agradable y una sonrisa.
  • Máxima empatía.
  • Control emocional.
  • Asertividad.
  • Implicarnos todos en mejorar las comunicaciones entre compañeros, clientes,proveedores, reuniones…
  • Promover por los jefes de equipo la comunicación entre departamentos que realicen tareas en las que se interrelacionan.
  • Los acuerdos han de escribirse y comprobar que ocurre lo que hubiéramos pactado

40 consejos positivos



1.- Camina de 10 a 30 minutos todos los días. Mientras caminas, sonríe.
2.- Siéntate en silencio y en un lugar tranquilo, por lo menos 10 minutos cada día.
3.- Escucha buena música todos los días, es un auténtico alimento para el espíritu.
4.- Al levantarte en la mañana di “Mi propósito hoy es…”.
5.- Vive todos los momentos con energía, alegría y empatía.
6.- Juega más juegos y diviértete más que el año pasado.
7.- Lee más libros que el año pasado.
8.- Mira al cielo al menos una vez al día y date cuenta de la majestuosidad del mundo que te rodea.
9.- Sueña más mientras estás despiert@.
10.- Come más alimentos que crezcan en los árboles y en las plantas y menos alimentos que sean manufacturados en plantas industriales.
11.- Come arándanos y nueces. Toma té verde, mucha agua y una copa de vino al día (asegúrate de brindar con ella por algo hermoso de lo mucho que hay en tu vida y, de ser posible, hazlo en compañía de quien amas).
12.- Trata de hacer reír a por lo menos 3 personas cada día.
13.- Elimina el desorden de tu casa, tu coche y tu escritorio, y deja que nueva energía fluya en tu vida.
14.- No gastes tu precioso tiempo en chismes, cosas del pasado, pensamientos negativos o cosas fuera de tu control.  Mejor invierte tu energía en lo positivo del presente.
15.- Date cuenta que la vida es una escuela y tú estás aquí para aprender. Los problemas son lecciones que van y vienen, lo que aprendes de estos es para toda la vida.
16.- Desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo.
17.- Sonríe siempre y ríe más.
18.- No dejes pasar la oportunidad de abrazar a quien aprecias.
19.- La vida es muy corta como para desperdiciar el tiempo odiando a alguien.
20.- No te tomes a ti mismo tan en serio. Nadie más lo hace.
21.- No tienes que ganar cada discusión. Acepta que no estás de acuerdo y aprende del otr@.
22.- Ponte en paz con tu pasado, así no arruinarás tu presente.
23.- No compares tu vida con la de otros. No tienes idea del camino que ellos han andado en la vida.
24.- Nadie está a cargo de tu felicidad, excepto tu mismo.
25.- Recuerda que tú no tienes el control de todo lo que te sucede, pero sí de lo que haces con ello.
26.- Aprende algo nuevo cada día.
27.- Lo que la demás gente piense de ti no es de tu incumbencia.
28.- Aprecia tu cuerpo y disfrútalo.
29.- No importa que tan buena o mala sea la situación, ésta cambiará.
30.- Tu trabajo no se ocupará de ti cuando estés enfermo. Tus amigos sí lo harán. Mantente en contacto con ellos.
31.- Desecha cualquier cosa que no sea útil, bonita o divertida.
32.- La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.
33.- Lo mejor está aún por venir.
34.- No importa cómo te sientas, levántate, vístete y vé donde tengas que ir.
35.- Ten sexo maravilloso, siempre con plenitud de tu ser.
36.- Llama a tus familiares con frecuencia y diles ¡Estoy pensando en ti!
37.- Cada noche antes de acostarse di: Doy gracias por…Hoy conseguí…
38.- Recuerda que estás demasiado bendecido como para estar estresado.
39.- Disfruta del viaje. Sólo tienes una oportunidad, sácale el mayor provecho.
40.- Por favor difunde estos consejos entre quienes te importan.

LA VIDA ES BELLA, DISFRÚTALA CADA MINUTO.
QUE TENGAS UN MARAVILLOSO DÍA, MI ESTIMAD@ AMIG@.

VIVIR EL INSTANTE






 (Texto inspirado en mis notas y trabajos del seminario de yoga de marzo del 2.005)

REFLEXIONES GENERALES



Vivir el instante es lo único que tenemos, es lo esencial, es vivir de verdad la vida.
Es lo más importante a lo que nos habríamos de dedicar en nuestra vida.

Puede ser ese cielo que esperamos para después y que tenemos aquí y ahora.

Cualquier otra actitud supone un dejarse llevar inconsciente, sin sentir la vida, es como no vivirla, o como vivirla medio dormido, es como pasar junto a algo hermoso y no darnos cuenta ni disfrutarlo.
Cualquier cosa que no es ahora, es nada.
No vivir y disfrutar de cada instante es como echar trozos de nuestras vidas a la basura, y lo peor es que ya no los podremos recuperar de ese contenedor.

El pasado es el que fue, nos puede aportar experiencia, pero un análisis demasiado exhaustivo nos despistará del presente.
Preparar el futuro nos dispondrá mejor para cuando se transforme en el presente, pero planificarlo en exceso nos resta momentos de la vida actual, que es la única que hay realmente.
Y esto nos ha de llevar al equilibrio, imprescindible para disfrutar de cada instante.

Para el cambio de actitud hacia esa otra manera de vivir, ha de surgir primero un verdadero deseo, y después potenciar al máximo la imprescindible consciencia.

Será inevitable que, de vez en cuando, aunque será cada vez menos, la mente nos lleve a la inercia de lo que le resulte más cómodo, a las rutinas aprendidas e instaladas, a la hiperactividad estresante.
Solo hay que darse cuenta, sin implicarnos y sin agobios, y volver a la consciencia del aquí y del ahora.


REFLEXIONES PERSONALES


Nuestra actitud habitual e instalada durante años nos llevará a eludir nuestra responsabilidad sobre nosotros mismos y nuestro destino.
También echaremos balones fuera y pensaremos que esto son cosas de esas “raras” que no sirven para nada y que no van conmigo.
Si es así te sugiero que abras la mente y te plantees lo poco que pierdes probando y experimentado por ti mismo, y aceptando la posibilidad de que puede haber otras maneras de vivir la vida.

Quizá hayas de parar en tu vida y pensar en lo placentero que es:
- Aprender y mejorar de todas las cosas que te vayan pasando en la vida.
- Buscar tus propios principios y que los de los demás solo sean meras referencias.
- Que no necesites tantas veces la aprobación de los demás.
- Que asumas lo buenos maestros que son los garantizados problemas y conflictos que vas a tener y aprendas a disfrutar con su resolución o, si esto no es posible, con su aceptación.
- Darte cuenta de la fuerza de los pensamientos positivos.
- Repasar el pasado solo para construir tu propio futuro, sin despistarnos del presente.

Quizá tengas que darte cuenta de que, inconscientemente y casi siempre, nos estamos dejando atrapar por la competitividad, esa agobiante actitud que nos lleva a continuas comparaciones de lo que tenemos, de lo que pensamos que es la verdad, de lo que creemos son nuestros defectos o nuestras gracias, todo ello en relación con lo que tienen y son los demás, y así lo convertimos en algo gratificante si nos creemos más o mejores o en algo frustrante si nos creemos menos o peor.
Si casi siempre estamos juzgando y comparando, la consecuencia es que podemos pasar del sentirnos bien a sentirnos mal, y que ello ocurre en función de nuestra actitud, sin que sea cuestión de los demás.

Para vivir el instante y vivir de verdad, has de asumir que todo depende de ti mismo, solo tú lo puedes conseguir, o no.
Habrás de adoptar una actitud protagonista, deberás dejar de juzgar y fijarte tanto en lo demás y en los demás y empezar a observar y observarte a ti mismo, modificando aquello que notes que no te permite ser tu mismo y empezando a dejar de ser el reflejo de lo que admiras.
No importa el resultado final, este camino se anda tranquilamente, sin obsesiones, sin agobios, disfrutando de cada paso, incluidos los equivocados, pero dándote cuenta de todo lo que va pasando y siendo lo más consciente que te sea posible.


SUGERENCIAS PARA VIVIR EL INSTANTE


Hay cosas básicas sobre las que deberemos apoyar prioritariamente nuestras actitudes y nuestros principios:
La felicidad, la nuestra y la de los demás, por ese orden.
La libertad, la nuestra y la de los demás, de forma simultánea.
El amor tolerante y sin condiciones, hacia nosotros y hacia todo lo demás.
El vivir conscientemente, disfrutando de cada cosa y de todo.
Lo importante que es el aquí y el ahora.
La flexibilidad que nos evita los agobios y promueve nuestra evolución.
La necesidad de los problemas que nos ayudan a mejorar.

Como nada es estático, ni para siempre, todo va cambiado cada día.
Hay que desapegarse de los malos momentos que siempre van a venir a visitarnos, porque estamos seguros de que ineludiblemente cambiarán o terminarán.
Los observaremos tranquila y objetivamente, los comprenderemos y los analizaremos, y así apenas nos afectarán.

Habremos de ser conscientes de cada momento, escuchando, observando y sintiendo.
Cuando lleguen la inconsciencia y los despistes por los pensamientos acerca de los momentos que no existen, no los rechazaremos y los dejaremos fluir, para no implicarnos en ellos, para volver a centrarnos en el presente, en cada uno de nuestros exclusivos instantes.
Vamos a darnos cuenta de que la rutina nos envuelve y nos absorbe, y de que solo la podemos controlar desde la consciencia continua.
Vamos a aprender a escuchar, afuera y adentro.
Así iremos adquiriendo poco a poco la mejor sabiduría, la que se basa en nuestras propias experiencias.

Cuando miramos y observamos, hemos de lograr ver lo que realmente hay, lo que realmente es, sin los filtros y las distorsiones de nuestra subjetividad, de nuestros juicios previos, de lo que deseamos ver, de lo que los demás nos dicen o han dicho en toda nuestra vida que es.
La claridad es imprescindible para un buen análisis, para observar y contrastar, y para elegir por nosotros mismos.
Hemos de darnos cuenta de donde estamos y de lo que somos, sin confundirlo con lo que creemos o deseamos ser o estar.
Así, con buenos juicios, nuestras decisiones y actos serán más conscientes y más acertados.

No nos vamos a comparar con nada ni con nadie.
Solo nos va a importar lo que sentimos nosotros con lo que tenemos y lo que somos ahora.
No vamos a buscar ideales afuera, los buscaremos dentro de nosotros mismos.
Vamos a asumir que es más cómodo hablar y juzgar, que escuchar y aceptar los juicios nuestros y de los demás sobre nosotros, sabiendo no obstante que lo primero solo nos da las coartadas y lo segundo es lo que nos va a ayudar a evolucionar.
Así, con la paz que nos proporcionará el no juzgar ni comparar, nos sentiremos mejor y disfrutaremos más de cada uno de nuestros únicos e irrepetibles instantes.

Vamos a empezar a saborear y a hacer aquellas cosas que nos hacen sentir bien, y disfrutar en ese mismo momento.
Tendremos en consideración la opinión de los demás, pero no como para que nos afecte tanto que al final les cedamos el poder y el derecho de no que no nos dejen ser nosotros mismos.
Así cantaremos, bailaremos, actuaremos,… como si estuviéramos solos y ajenos a los pareceres de otros, disfrutando desde dentro y al margen de los juicios de los demás.

Vamos a ser flexibles.
No todo lo que nos acontezca nos gustará, ni ocurrirá en la forma que pensábamos, ni cuando nos gustaría que pasase.
Un enfrentamiento rígido ante la adversidad generará un nuevo problema añadido y su lógico malestar.
Vamos a encontrar la manera de adaptarnos tranquilamente a lo que nos vaya llegando, solventándolo o incorporándolo, como hace la sabia naturaleza.
Vamos a fijarnos expectativas como un reto flexible, y no como listones inamovibles.
Lo ideal es vivir cada instante, pero ni siquiera esto nos debe obsesionar, sobre todo por que eso mismo es lo que nos lo impediría o nos lo dificultará un poco más.
Así nos permitiremos una evolución personal moderada pero implacablemente perfecta, feliz y equilibrada.

Vamos a fijarnos y observar a nuestros egos.
Sin enfrentarnos a ellos, forman parte de nuestra naturaleza humana.
Sin ignorarlos y sin dejarles que nos dominen.
Así aprenderemos a convivir con ellos, sin que nos impidan vivir y disfrutar cada instante.


Vamos a ser asertivos los más momentos que nos sea posible.
Nos daremos cuenta de cuando estamos siendo pasivos o agresivos y buscaremos el equilibrio de la actitud asertiva.
No le tendremos miedo al miedo, solo hemos de darnos cuenta de él y cuidarnos de que no nos paralice.
Comprobaremos que los pensamientos positivos nos dan fuerza (mental y física) y los negativos nos la quitan, y empezaremos a cultivar los positivos y a dejar pasar los negativos.
Ya decimos muchas veces lo que no nos gusta, pues también y sobre todo, ahora vamos a decir lo que sí que nos gusta.
Así conseguiremos lo que deseamos y lo disfrutaremos, sin que los demás se enojen por nuestra actitud. Si se han de enfadar por lo que hacemos o sentir mal por lo que no hacemos, que sea por su actitud, no por la nuestra.

Vamos a sentirnos responsables de nosotros mismos, de cómo nos va la vida, de las cosas que nos van pasando, de cómo nos sentimos, de cómo somos, de cómo nos tratan los demás, …
Vamos a dejar de echar la culpa y la responsabilidad a circunstancias ajenas a nosotros, a lo demás y a los demás, porque al final hemos terminando creyendo que no podemos hacer nada por nuestras vidas y la observamos como desde fuera, con la comodidad de creernos que son otros y otras cosas los que no nos dejan cambiarla.
Así, sabiendo que somos nosotros los que elegimos, consciente o inconscientemente, elegiremos vivir la vida en cada instante.

Vamos a fijarnos en que le damos nosotros a nuestras vidas y que ponemos de nuestra parte, para que nos sintamos en el derecho de exigirle que ella nos dé ahora mismo lo que tanto deseamos.
Así, con más autocrítica, fluirán mejor las respuestas y las soluciones.


Vamos a vivir cada día, como si fuera el último.
Vamos a hacer todo aquello que no nos querríamos dejar pendiente si la vida nos dejara, lo vamos a priorizar y a planificar, y sobre todo vamos a empezar ya.
Vamos a hacer que lo que siempre ha sido ordinario ahora sea extraordinario.
Vamos a anotar en algún calendario visible y al final de cada jornada, si ese día lo hemos vivido de verdad, y así sabremos y nos daremos cuenta de los días que realmente vivimos y los días que solamente estamos aquí.


Con estas reflexiones, las que añadas tú mismo y las que aprenderás en el camino, vivirás realmente cada instante de tu vida, siempre que esa sea tu verdadera decisión consciente y la incorpores plenamente a tu actitud.
Y si no lo consigues tan pronto como tu quisieras, no te preocupes, disfruta mientras lo vas intentando y comprobando que cada vez es un poquito más fácil.
Y si crees que esto no se puede conseguir, pero al menos tienes la valentía de decidir intentarlo, ese solo hecho y ser consciente de lo que va pasando en tu vida, ya te hará sentir mejor y vivir más plenamente cada instante, y por tanto la vida, y por ahora, que sepamos, es lo único y la única que tenemos.

  
OTRA REFLEXIÓN SOBRE VIVIR EL AQUÍ Y EL AHORA


Nos convencemos y nos decimos a nosotros mismos que la vida será mejor después de algo que ahora no tenemos y deseamos.
Después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, después de tener otro, después de conseguir el aumento de sueldo, después de organizar mejor mi empresa, después de tener tal coche, después de que lleguen las vacaciones, después de retirarnos, después de …
No sentimos frustrados cuando hemos conseguido lo que esperábamos y poco después nos damos cuenta de que ahora nos falta cualquier otra cosa.

La verdad es que no hay mejor momento para ser feliz y vivir de verdad la vida que ahora mismo.
Si no es ahora, ¿Cuándo?
La vida está llena de luegos, de retos, de objetivos que lograr, …
Es mejor darse cuenta y decidir ser felices ahora.
Nos hay un después, ni un camino para llegar a la felicidad, porque la felicidad es el camino, y el camino lo estamos andando ahora.
Atesora cada momento que vives, disfrútalo y compártelo.

Así que deja de esperar a que termines de estudiar, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos kilos de más, hasta el viernes por la noche, hasta el partido de tu equipo, hasta que se pase el frío, hasta que se pase el calor, hasta que te jubiles, hasta que te mueras, hasta … y decide que no hay mejor momento para ser feliz que justamente este mismo, ahora, aquí.

La felicidad es un trayecto, no un destino.
Trabaja como si no necesitaras el dinero.
Ama como si nunca te hubieses herido.
Baila como si nadie te estuviera viendo.
Disfruta cada momento como si fuera el último.

Y empieza a hacerlo, ahora mismo.