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jueves, 12 de enero de 2012

¿Ha servido de algo abaratar el despido y reducir salarios?



Como ya imaginaba cuando se planteó y se aprobó el abaratamiento del despido y la reducción de sueldos, estas medidas pasado el tiempo han demostrado no tener efecto alguno sobre la creación de empleo, muchas empresas han efectuado ERES que les han resultado más económicos, muchos trabajadores se han ido a la calle con menos de lo que les correspondía antes de que se aprobase la reforma, los funcionarios (por mencionar la rebaja de salarios más mediática) vieron reducido su salario sin que eso sirviese para que se contratase más, ni dentro ni fuera del sector público (supuestamente además del ahorro se buscaba la creación de empleo).
Ahora las negociaciones entre la patronal y los sindicatos no consiguen más que un acuerdo de mínimos y se estancan porque la patronal reclama despidos aún más baratos, y congelación de salarios para los próximos dos años, y después ya veremos… Sinceramente me parece una tomadura de pelo, los objetivos de la patronal se alejan mucho del interés general, y se dirigen en exclusiva al su propio interés. Vuelvo a decir, como ya dije en su momento, el camino para crear empleo es, en caso de abaratar algo, abaratar la contratación, pero sobre todo, abaratar lo que cuesta mantener un empleo y un sueldo
Si un trabajador que cobre 1000 euros mensuales le cuesta al empresario 1300 euros, y pasa a costarle 1170 (manteniéndole la nómina de 1000 euros) el estado deja de ingresar 130 euros por ese trabajador, pero se ahorra un nuevo parado, con lo que le sale bastante a cuenta.
Ahora bien, si ese empresario tiene 10 trabajadores y trabajo suficiente para ellos, podría contratar a uno más y rapartir la carga de trabajo entre todos, favoreciendo la conciliación o aumentando la producción, y aún ahorraría dinero. Antes los 10 trabajadores le costaban 13000 euros, ahora los 11 le cuestan 12870, con lo cual el empresario se ahorra 130 euros al mes (un 1%) en salarios.
El estado en este caso se libra de un parado que le venía costando 910 euros e ingresa 170 euros por sus nuevas cotizaciones, pero deja de ingresar 1300 euros (por los otros diez trabajadores), con lo cual deja de ingresar 220 euros al mes.
Reducir la cifra de parados, a la larga reactiva más la economía que la mera recaudación, que si sólo se utiliza para (intentar) reducir el déficit o para seguir manteniendo sueldos y dietas… de poco sirve, como hemos venido comprobando.

jueves, 27 de octubre de 2011

EL HOMBRE QUE QUISO COMPRAR EL MUNDO



Hubo un hombre que quiso comprar el mundo, se llamaba Jonathan Holden, era abogado en Nueva York y le iba bastante bien en la vida, aunque también era un tanto tacaño. Aparentemente decidió que algún día sería el dueño del mundo y para ello utilizaría su fortuna, su universidad, el interés compuesto y a sus descendientes, que serían los que de verdad controlarían el cotarro, puesto que el no llegaría a verlo, porque el plazo que se dio era de mucho tiempo, en concreto mil años.
En 1936 Jonathan Holden dividió 2,8 millones de dólares en varios fideicomisos que durarían entre quinientos y mil años. Entre ellos uno para la Iglesia Unitaria de quinientos años, otro para el Estado de Pensilvania de mil años (por lo que no necesitaría cobrar impuestos) y otro para su universidad (Hartwick College) que duraría mil años. Este último estaría supervisado por sus hijos y en el futuro por sus descendientes. Además dado que Holden era un apellido normal, se lo cambió por Holdeen para que dentro de mil años fuera más fácil distinguir a sus descendientes, aquellos que formarían la élite que gobernaría el mundo.
Porque la herramienta del interés compuesto hace que un capital crezca a un ritmo exponencial, una progresión geométrica en vez de aritmética. Al 10% nuestra inversión de 100 interés simple el primer año es de 110, el segundo de 120, etc. En cambio con el interés compuesto se convierte en 110 el primer año, 121 el segundo, 133,1 el tercero, etc.
Así que Jonathan Holden (o Holdeen) tenía previsto que dentro de mil años sus descendientes tuvieran la capacidad de controlar el mundo a través de este fideicomiso. Al cabo de mil años su dinastía poseería toas las propiedades del mundo, controlarían todas las empresas, todas las tierras. No importaría que compraras, porque se lo comprarías a los Holdeen, no importaría en que trabajaras, porque trabajarías para los Holdeen. ¿Se trataba de una gran amenaza para la humanidad esta fortuna creciendo exponencialmente? Eso creía un economista a la muerte de Holdeen, en 1977.
La idea de Holdeen no era nueva, Benjamin Franklin dejó 1.000 libras a las ciudades de Nueva Jersey y Filadelfia a su muerte en 1790 para que prestaran dinero a los jóvenes que lo necesitaran para aprender una profesión. Este dinero se había invertido a interés compuesto durante 100 años, en 1890 se utilizó parte por parte de las ciudades y el resto se volvió a invertir durante 100 años. En 1990 se utilizó para construir el Franklin Institute en Filadelfia y el Bejamin Franklin Institute of Technology en Boston. Con el dinero aportado no fue suficiente, pero uno de los padres de la patria le había dejado dos buenos regalos a dos ciudades.
También había inspirado a Holden, que no tenía tan buenas intenciones Porque las posibles consecuencias perversas ya habían sido exploradas por H.G. Wells en su novela The Sleeper Awakes y adapatada al cine por Woody Allen en El Dormilón, en la que un inglés cae en coma por medicinas para el insomnio y al despertar doscientos tres años más tarde descubre que con su fortuna se financia una dictadura gobernada por los descendientes.
Además en el siglo XIX un millonario quiso dejar una fortuna a interés compuesto en un fideicomiso para ser disfrutada por sus descendientes una vez hubiera muerto el último de los que estaban vivos en este momento. Eso llegó a preocupar al parlamento al que no le gustaba la idea de que unos pocos multimillonarios pudieran llegar a tomar control comprando asientos en el parlamento.
Holdeen no era tan innovador como pudiéramos pensar en un principio, pero ¿qué sucederá cuando se cumplan los mil años de su inversión? ¿Será necesario que todos nos pleguemos ante los designios de los Holdeen? ¿Serán nuestros descendientes esclavos de los sueños de un excéntrico que vivió diez años antes?
Lo primero es lo poco práctico que sería gobernar una fortuna de ese tamaño. Además cuando los Holdeen controlaran una fortuna suficientemente grande tal vez la gente quisiera dejar de vender y comprar con ellos porque empezaban a verlos demasiado poderosos. Actualmente para que nos hagamos una idea Warren Buffet tiene problemas para encontrar empresas que comprar y que sean interesantes para ese conglomerado que se ha convertido Berkshire Hathaway. A los Holdeen les resultaría imposible gestionar esa fortuna, por no hablar de simplemente las diferencias que podría haber entre las diferentes facciones de la familia.
En segundo lugar, tenemos la mentalidad a corto plazo humana, muy lejos de la de Jonatahn Holden. Sus hijos nunca llegaron a cambiarse el apellido de Holden a Holdeen, por lo que muestra la falta de interés en las excentricidades de su padre. Además, hay quien cuenta que la universidad a la que donó el dinero en vez de invertirlo lo empleó en algún gasto corriente o tal vez un equipamiento para la universidad.
Además actualmente el fideicomiso establecido por Holdeen no está acumulando dinero a interés compuesto, sino que la universidad utiliza los intereses generados cada año para sus gastos. Si nos preocupa el mundo dentro de casi mil años, por esto parece que podemos respirar tranquilos. Lo interesante es que la universidad hoy en día no reconoce el regalo, sino que utiliza los intereses para sus gastos corrientes. No existen ningún edificio o cualquier otro reconocimiento hacia el hombre que quiso regalarle el mundo a su alma mater.

Artículo extraído de El Blog Salmón.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Nuestro compañero Alfredo dirigirá el Área de Formación del COAPIV


Nuestro abogado y compañero de Cano Boluda & Sanchis, Alfredo Cano Boluda, especialista en asesoría jurídica e inmobiliaria, ha sido elegido por el COAPIV (Colegio de Agentes de la propiedad Inmobiliaria de Valencia) como miembro de su junta directiva, habiéndole encargado dirigir, durante los próximos cuatro años, el Área de Formación.

Sus objetivos para 2011-2015 son, en sus palabras: “Se han producido grandes cambios en nuestra profesión debido al momento de crisis inmobiliaria por el que pasamos, de ahí que el objetivo sea adecuar y formar al colegiado para ayudarle a adaptarse a las nuevas circunstancias, realizando cursos de formación teóricos y sobre todo prácticos, que nos conviertan en la referencia inmobiliaria del mercado para nuestros clientes, y nos hagan más satisfactoria y eficaz nuestra profesión”.

Alfredo estudió Derecho en Valencia, ejerce de API y de abogado y es mediador de seguros.

Desde Asesoría Sanchis le damos la enhorabuena y nos sentimos orgullosos de que uno de nuestros compañeros ejerza un cargo tan importante. Su experiencia y trabajo aporta mucho valor a nuestra empresa y repercute en la mayor satisfacción de nuestros clientes.

martes, 27 de septiembre de 2011

Nuevo límite inembargable para deudores hipotecarios



El Gobierno quiere dar un respiro a las familias que se quedan sin casa porque el banco les embarga por no pagar la hipoteca y encima tiene aún parte de deuda, y el banco les puede embargar el sueldo y otros bienes.
Hasta ahora, la Ley de Enjuiciamiento Civil y la Ley Hipotecaria fijaban como inembargable el salario mínimo interprofesional, 641 euros mensuales.


Con la nueva modificación, será inembargable al menos 961 euros, con lo que la mayoría de los trabajadores, los mileuristas, quedarían a salvo de que el banco les pudiera embargar su nómina.


Además, este importe inembargable por impagos de hipotecas será aún mayor cuando el deudor tenga cargas familiares, que llegaría los 1.350 euros mensuales con, por ejemplo, 2 hijos a cargo.


Hay que aclarar que la deuda hipotecaria no será saldada hasta que se pague, pero, al menos, si el ciudadano tiene lo justo para vivir, el banco no podrá embargarle la nómina. Al menos, es un comienzo…

CONCLUSIONES DE LA CAMPAÑA DE RENTA 2010 EN ASESORÍA SANCHIS



Queridos amigos:

Este año hemos superado el número de rentas hechas el ejercicio anterior y hemos vuelto a sobrepasar las 1.500.

Para mejorar nuestra calidad, servicio y atención, decidimos hacer una encuesta a nuestros clientes. Estos han sido los resultados:

La inmensa mayoría de nuestros clientes están muy satisfechos con el trato y servicio recibido, la resolución de gestiones solicitadas y la claridad del asesoramiento.

Lo que más les gusta es la atención y simpatía del personal, seguido de la eficacia.

Lo que menos les gusta es la espera: vamos a mejorar esto el próximo año con un nuevo sistema de organización a la medida de nuestros clientes.

Entre las sugerencias de mejora más interesantes está el incrementar el uso de internet y las nuevas tecnologías para informar a los clientes de novedades, proporcionar documentación y agilizar trámites.

También nuestros clientes más veteranos se quejan de tener que subir escaleras, pero es algo que lamentablemente aún no podemos solucionar.

Tampoco es posible renovar más en la Asesoría el carnet de conducir, como nos preguntaba un cliente, porque desde Tráfico quieren llevar el control de las revisiones médicas.

Resaltar que nuestros clientes conocen y están satisfechos con los otros servicios que ofertamos, como SERVITOTAL (reparaciones), CANO BOLUDA & SANCHIS (asesoría jurídica e inmobiliaria) y nuestros diferentes departamentos de SEGUROS y ASESORÍA FISCAL y LABORAL.

Gracias a todos por vuestra colaboración y ayuda, que nos hace ser mejores a cada día que pasa.

Un abrazo,

Salvador Sanchis.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El violín de Paganini

 

El mejor violinista de todos los tiempos fue un personaje legendario en el arte de la perseverancia.


 Nicolò Paganini, nacido en Génova el 27 de octubre de 1872, fue un niño prodigio que a los 6 años ejecutaba composiciones en el violín y a los 9 años debutó ante el público. Sus célebres giras recorrieron toda Italia, Viena, París y Londres. Su obra incluye veinticuatro Caprichos para violín solo (con nuevas técnicas interpretativas del instrumento, seis conciertos y varias sonatas. Sobre Paganini se crearon innumerables leyendas que él mismo se negaba a desmentir, en parte porque le divertían y en parte porque le permitía llenar los teatros donde actuaba.

 La anécdota más extendida encierra una interesante moraleja. Cuentan que en una ocasión actuaba ante auditorio repleto de admiradores. Su intervención fue soberbia y las notas emergían del violín con una belleza incomparable. De pronto, una de las cuerdas del violín de Paganini se rompió. El director se detuvo; la orquesta paró; el público esperó. Pero Paganini continuó extrayendo milagrosos sonidos de violín Guarnerius. El director y la orquesta, admirados volvieron a tocar. Todos pensaron que era un artista sobrenatural.

 Al poco, otro sonido extraño interrumpió el ensueño de la platea. Otra cuerda rota en el violín de Paganini. El director paró de nuevo. La orquesta también. Paganini siguió, como si nada hubiera ocurrido, arrancando sonidos imposibles. El director y la orquesta absolutamente impresionados retomaron la partitura. Aún faltaba lo mejor. Una tercera cuerda del violín de Paganini se desgarró. El teatro entero dejó de respirar. Pero Paganini prosiguió. Como un acróbata musical, arrebatando mágicamente todas las notas de la única cuerda remanente de aquel desbaratado violín.

Lo cierto históricamente era que el virtuosismo de Paganini embelesaba a todos. Podía interpretar obras de gran dificultad únicamente con sólo una de las cuatro cuerdas de violín (la de sol, retirando previamente las otras tres, de modo que no interfirieran durante la actuación), y continuar tocando a dos o tres voces, de suerte que parecían ser varios los violines que sonaban. Tanto asombraba al público de la época su técnica, que se llegó a rumorear que existía algún pacto diabólico en su famoso instrumento de cuerda, hoy recogido en el Museo de Génova.

 Además de sus gestas y de su música, el genial violinista nos legó una lección de profesionalidad, que persevera hasta el final, como en la fábula del concierto con una sola cuerda. La vida nos va retirando recursos gradualmente a todos: algunos abandonan pronto, pero otros despiertan el Paganini que todos llevamos dentro y siguen adelante sin rendirse nunca. Victoria es el arte de continuar, cuando otros resuelven desistir.


      La gloria de Paganini proviene de ser el paradigma de quien persiste ante lo que parece imposible.

martes, 6 de septiembre de 2011

CURSO DE COMUNICACIÓN - II



I. ELABORACIÓN DE UN TEXTO

Los párrafos deben tener una longitud variada: y no deben ser demasiado extensos (no más de 7 o 8 líneas).
Conviene empezar y terminar con un párrafo corto, lo importante debe destacarse.
Tanto los párrafos como las frases deben unirse de manera coherente y siguiendo un orden lógico. Una debe conducirnos necesariamente a la siguiente.

Las ideas centrales deben ir al principio  y/o al final.
Al principio, cuando lo importante es la explicación.
Al final, cuando lo importante es convencer, o hablamos de algo que convenga al receptor.
Al principio y al final, cuando se quieren ambas cosas.

Las palabras colocadas al principio o al final de la frase producen más impacto que las situadas al medio.
Las ideas ligadas entre sí, deben expresarse con una estructura similar.

Una frase no debe admitir más que una interpretación, y nunca dar pie a una posible duda sobre lo que en realidad queremos expresar.
Antes de comenzar el texto, hay que escribir la idea central.
Luego se irán añadiendo las ideas que la expliquen y fundamenten, y se pensará el orden en que se irán desarrollando, pensando que lo fácil debe ir antes que lo difícil.
Una vez seguros comenzaremos la redacción. Subrayar, repetir, resaltar con letras destacadas o estudiar la mejor colocación de las palabras y frases que sirvan para intensificar la idea principal del mensaje.
Antes de darlo por terminado, estar seguros de que será bien comprendido nuestro mensaje sin que suponga esfuerzo.
Cuida que no haya faltas de ortografía o de mecanografiado, y que forme un conjunto estético la distribución de lo escrito.
Eliminar también lo no imprescindible, buscando la brevedad y claridad.


II. PLANEAR EL MENSAJE

Planificarlo antes de desarrollarlo, no pretendiendo impresionar, ni adular, ni humillar, sencillamente deseando que lo que queremos transmitir, lo hagamos con claridad y armonía, poniéndonos en el lugar del receptor favoreciendo la relación.

Antes de dar por terminado el planteamiento analiza si el mensaje ha quedado claro y convincente.

Plantearlo según la reacción que pretendamos, según estas líneas generales:

MENSAJE AGRADABLE:
Hay que aprovecharlo para mejorar la relación. La idea agradable irá al principio, se ampliará después con los detalles, y se concluirá resaltando las ideas y apuntando aspectos positivos  respecto del futuro.

MENSAJE OBJETIVO:
Atraer su atención desde el principio, para procurar que terminen la lectura. Se continuará con los detalles y se terminará con la idea principal, e indicando lo que esperamos del lector.

MENSAJE DESAGRADABLES:
Hay que lograr que sea aceptado com algo lógico.
Comenzaremos indicando el tema, de manera breve, sin exponer  el asunto negativo, y preparando la posterior explicación. Continuaremos con ésta, fundamentándola con datos comprobables. Añadiendo argumentos que lo hagan razonable y comprensible para el receptor.
Después expondremos la idea central, como algo justo y lógico. El ultimo párrafo será lo más positivo posible, pidiendo disculpas si procede, y resaltando algo agradable de la actitud del afectado  por el aspecto negativo.

MENSAJE QUE HA DE INTERESAR:
Hay que atraer la atención hacia nuestro mensaje. Comenzaremos pues con algo que despierte su interés. Le presentamos nuestra idea, la explicamos y razonamos tratando de que la acepte. Terminaremos animándole a que haga lo que esperamos de el.


CURSO DE COMUNICACIÓN - I


I. NOTAS GENERALES SOBRE LA COMUNICACIÓN.


Hay tres formas de comunicarse:


1.Dialogo directo (cara a cara)
2.Dialogo indirecto (no se ven: teléfono)
3.Comunicación unidireccional (no hay respuesta: texto escrito)


Cuanto menos contacto hay, más difícil es comunicar lo que pretendemos.


La comunicación también se complica por los siguientes motivos:
  Cuando un mismo mensaje esta dirigido a varios receptores
  Cuando no conocemos suficientemente a nuestro receptor.
  Cuando el nivel intelectual del receptor no esta acorde al mensaje.
  Cuando nuestro animo y/o el del receptor no están en un buen momento.
  Cuando nuestro mensaje no es esperado previamente por el receptor.
  Cuando el ambiente no es adecuado (ruidos, presencia de otros, temperatura…)


El mensaje requiere del receptor alguna acción y un esfuerzo de comprensión.


Todas estas inconveniencias hay que tenerlas en cuenta cada vez y en cada momento en que estemos comunicándonos con otros, y si es posible hasta previamente al momento de la comunicación.




ELEGIR LAS PALABRAS


Las palabras deben ser simples y claras para el receptor. Las palabras complicadas  o inusuales son elegantes, pero poco prácticas y suponen un riego grave de no ser comprendidas.
Las expresiones han de ser breves, directas y no redundantes.
No dar por hecho cosas que solo son posibles.
No exagerar los términos. No repetir mismas palabras y/o terminaciones.




CONSTRUIR FRASES


Las ideas claves/positivas se deben reflejar  en frases simples y claras. 
Las menos importantes o menos agradables, se deben incluir como frases subordinadas dentro de una oración compuesta. Las dos ideas, relacionadas entre sí, tienen igual importancia, se deben unir con una conjunción o expresión que las enlace.
Una frase negativa puede ser suavizada, añadiéndole otra que guarde relación y sea positiva.


Las ideas deben pensarse y exponerse siempre en sentido positivo.
Lo imperativo debe exponerse en modo de pregunta o de deseo.
La noticia negativa debe desarrollarse en modo potencial (Ejemplo: “Nos gustaría no tener que molestarle, pero es totalmente necesario que pase por oficinas para…”)
Los hechos agradables deben expresarse en forma activa y breve, lo no agradable, en voz pasiva y difuminada. 
La utilización de conceptos y sujetos de oración concretos y sencillos hacen más clara la exposición, que lo abstracto.


Cuando el mensaje nos interese a nosotros o al receptor, se aportarán detalles e información que la explique y reafirme.


Cuando ya sea conocido, o resulte desagradable para nuestro receptor,  evitaremos los detalles e información que por ello resulte innecesaria y que desviaría o desacentuaría lo que realmente se desea transmitir.


Las frases deben presentar una imagen de seguridad, conocimiento de causa y de responsabilidad.


Aunque las frases cortas son más claras y menos dadas al error o confusión, conviene intercalarlas con otras más extensas, para evitar párrafos monótonos o escritos estilo telegrama.


Se consigue más claridad si en la construcción de la frase se sigue el orden= Sujeto, Verbo, Complemento. Conviene usarlo para expresar las ideas “clave” del mensaje.



25 Ideas para mejorar sus reuniones

Estas ideas pueden serle útiles, tanto en el papel de animador, como de participante activo e inteligente.

1.       Antes de la reunión, verificar si esta es indispensable: ¿No podría tratar el problema o dar a conocer el hecho de la misma de otra manera?. (Hablar directamente o por teléfono con el interesado, intercambio de cartas o de documentos).
2.      Dar a conocer a los posibles participantes y por adelantado, el orden del día y la duración global de la reunión.
3.      Verificar que las personas convocadas, son las personas a quienes les compete y concierne el problema.
4.      No sobrepase nunca la docena de participantes.
5.      Programe la reunión en un momento y lugar adecuado.
6.      Prepare la reunión, e incite a que cada participante haga lo mismo.
7.      Empiece la reunión a la hora prevista.
8.      Al comienzo de la reunión, recuerde los objetivos, el orden del día, el horario previsto, las reglas de la reunión.
9.      Integre eventualmente nuevas proposiciones en cuanto a la organización de la reunión, si a usted le parece aconsejable y posible.
10.   Adecue la sala: mesas, pizarra, disposición de cada persona.
11.    Prevea un tiempo concreto para cada punto a tratar y un margen para los imprevistos.
12.   Haga tomar anotaciones de todo lo que se diga, a través de un secretario y de la pizarra.
13.   Cada punto del orden del día, encabécelo con las informaciones necesarias. Haciendo que los demás den su opinión al respecto.
14.   Provoque al dialogo a los otros participantes, evite que la discusión no sea monopolizada solamente por algunos, y solicite la participación de todos.
15.   Favorezca un clima de escucha mutua.
16.   Utilice de una manera positiva las oposiciones y los conflictos como fuentes de progreso. Haga que se ataque los problemas, no a las personas.
17.   En caso de desacuerdo importante, desdramatizar y hacer que el oponente explique su punto de vista delante de todos, a fin de analizar los puntos de divergencia y los de convergencia.
18.   Aceptar las variaciones de ritmo, los silencios, los bloqueos y confíe en la capacidad del grupo para remontar las dificultades.
19.   Sea sensible a las desviaciones “de algunas personas” e intente recuperarlos e integrarlos, recentrándolos en el tema si es necesario.
20.  Haga las síntesis parciales a fin de cerrar el paso a los adictos de las discusiones y de precisar el estado de avance para el resumen de la orden del día.
21.   Recuerde regularmente el tiempo transcurrido y el tiempo disponible.
22.  No pierda de vista el conjunto de la dinámica de grupo y de la discusión.
23.  Verifique que el análisis de la situación se efectúe antes de hacer conclusiones o tomar decisiones.
24.  Termine la reunión a la hora prevista.
25.  No levante la reunión sin una conclusión o una síntesis final, por ejemplo un resumen de lo que se ha dicho o decidido.


.....Y para boicotearlas

1.      Confíe en no poseer la respuesta.
2.      Procure evitar la discusión del problema diciendo que está poco maduro. Si esto no da resultado, sacar a colación otro problema relacionado que se presenta como ineludible para solucionar el principal.
3.      Preguntar “¿Qué significa verdaderamente....?"
4.      Trate de analizar cada una de las conclusiones, resaltando los problemas que puede implicar una solución u otra. Al final pedir el aplazamiento de la resolución hasta consultar a un experto



Diez trucos para mejorar en su comunicación


Algunas veces los mensajes que enviamos a las personas que nos rodean, no llegan tal como nosotros deseamos y si lo hacen, no son interpretados de la forma que queremos. Mejorar y hacernos entender debe ser nuestro objetivo.

Por Lola García, Directora de Soluciones Eficaces.


Resumen:
Hablar no es lo mismo que comunicarse. Conozca cómo hacer llegar su mensaje
Reconozca cuáles son las necesidades básicas de la comunicación que debe averiguar, para mejorarla
Descubra cómo una serie de pequeños detalles, muy habituales en nuestra vida diaria, pueden hacerle mejorar en su comunicación con los demás.

Las personas somos seres sociales y podemos prescindir de realizar actividades en común pero lo que no podemos es dejar de hablar; para ello, usamos el lenguaje como herramienta para comunicarnos. Como decía Unamuno: “el voto más difícil de seguir por las personas no es de la castidad, sino el del silencio”.

Además de hablar, necesitamos que las personas que se relacionan con nosotros nos respondan, nos den réplica, nos saluden, en resumen, necesitamos entablar una conversación. Muchas veces estas situaciones son poco trascendentes y son conversaciones triviales o simplemente, de saludo, pero si faltan, nos sentimos ignorados o apartados. Piense, por ejemplo, si un compañero suyo o su jefe no le dirige la palabra, o se acerca a un grupo de personas y cuando se integra en la conversación, todo el mundo se calla, sentirá un gran vacío y pensará ¡tierra trágame!.

Por tanto, las personas necesitamos algo más que comunicarnos, necesitamos de las palabras para sentirnos aceptados o transmitir el mensaje deseado y poder utilizarlas para: convencer a nuestro cliente, confundir al adversario, imponerse a un competidor, expresar simpatía o desagrado, hacer amigos o enemigos, alabar o insultar, hacer feliz a los que nos rodean, etc.
Evidentemente, el lenguaje nos ofrece numerosas posibilidades que se pueden resumir en que los seres humanos tenemos la necesidad de comunicarnos con nuestro entorno, no sólo hablando, sino también, siendo escuchados. Precisamos transmitir información, compartir sentimientos, entretenernos, que nos comprendan o entablar relaciones. Si conocemos las razones por las cuales buscamos la comunicación, lo haremos de una manera más eficaz y seremos capaces de conseguir nuestros objetivos.
Sabiendo que contamos con una herramienta en nuestro interior que nos puede ayudar a conseguir lo que buscamos ¿por qué no empezar a utilizarla de inmediato?

Antes de comenzar, debemos saber que todas las personas tenemos unas necesidades básicas que satisfacer y que Maslow definía en su famosa Pirámide, hasta no tener cubiertas las necesidades más primordiales, nos podemos seguir avanzando. Pues en la comunicación pasa lo mismo, existe una escala de valores que debemos atender a la hora de interpretar o que nos interpreten un mensaje, para lograr con mayor eficacia nuestros objetivos de comunicación.

Extrapolando la teoría de Maslow, podemos definir estas necesidades o escala de valores, que condicionan la comunicación, como: vitales, de seguridad, integración, estimación y realización; sólo si se tienen satisfechas las necesidades del nivel precedente sentimos el impulso de avanzar en las siguientes; ser consciente de esto, nos resultará interesante para mejorar en la forma en la que nos comunicamos con los demás.

Hagamos algunas reflexiones sobre esta cuestión. Imaginemos que estamos hablando con una persona que tiene problemas económicos: no puede llegar a final de mes, no puede pagar a los proveedores, etc., si intentamos venderle algo, con toda seguridad, no conseguiremos nuestros objetivos, ya que estará pensando en estas cuestiones y no será receptiva a nuestra propuesta. Lo mismo nos pasará si ha tenido un problema con un material suministrado, similar al nuestro, y que le ha generado graves inconvenientes en su trabajo; no escuchará las excelencias de nuestro producto hasta no escuchar algo que le ofrezca la seguridad o resuelva los problemas que ha tenido. Si tomamos consciencia de estos temas y aprendemos a escuchar a las personas y lo que les preocupa, mejoraremos en nuestra comunicación hacia ellos.
Conociendo estas razones y siendo conscientes qué debemos intuir, lo que piensa o siente nuestro interlocutor, pasemos a ver como podemos ser pro activos y acercarnos a las personas de nuestro entorno y potenciar nuestra comunicación para mejorar nuestras relaciones personales y profesionales.
Para que una empresa funcione necesita de las personas que colaboran en ella, de proveedores que cubran y suministren lo que necesita y de clientes que compren sus productos o servicios; lo habitual, es que se mantengan relaciones fluidas con todos ellos, pero en alguna ocasión le habrá pasado que a un cliente, que últimamente no le ha comprado, le ha dejado de llamar o de enviar información; o aquel proveedor que le vende productos interesantes, ahora no viene a visitarte y ha cambiado por otro, que pasa regularmente para conocer sus necesidades; o quizás las personas que trabajan con usted se sienten un poco desmotivadas o su interés por la empresa ha decaído.

Pues vamos a ver algunos trucos para retomar estas situaciones:

El comienzo del nuevo año. Es un momento maravilloso para hacer esa llamada que lleva tiempo pensando que debe hacer pero que no encuentra una ocasión ideal para hacerla. Es un periodo, en el que se reciben y se hacen muchas llamadas para desear lo mejor para este año; aproveche la ocasión y haga las llamadas que tiene pendientes, sin olvidar que también debe felicitar al resto.

Las vacaciones. También es una buena época para aproximarse o realizar algunos contactos que había dejado de lado. Es una acción muy positiva, ya que se va a preocupar por algo que les divierte e ilusiona.

Cumpleaños, onomásticas u otros temas personales. Si tiene una base de datos y va anotando fechas importantes de sus clientes, colaboradores o proveedores, les sorprenderá gratamente si se acuerda de días tan señalados para ellos. También si se entera que van a tener un hijo o se van a casar, una llamada para dar la enhorabuena, incrementa la posibilidad de mejora en esta relación.

Entrega o recepción de un pedido. Que mejor momento para estrechar lazos que interesarse por conocer si todo ha llegado de forma correcta; su cliente se sorprenderá de esta llamada y en algunas ocasiones, recelará de ella, pero cuando vea que simplemente deseaba conocer que todo estaba correcto, su confianza se reforzará; lo mismo sucederá si llama a un proveedor para decirle que todo ha llegado de forma correcta o que le ha sorprendido alguna innovación que haya hecho, robustecerá la relación con su empresa y con usted.

Ascensos, premios o la firma de un contrato o pedido. Cualquier ocasión para acercarse a una persona para felicitarla o reconocer su valía, ofrece un grado de acercamiento y de sentimientos de gratitud. No es muy habitual que las personas se alegren de los éxitos obtenidos por otras, por tanto, se agradece mucho recibir este tipo de felicitaciones. Lo mismo sucede cuando se consigue un gran contrato o pedido, que permite el crecimiento de una empresa, muchos, sienten una envidia insana que les impide crecer, su actitud debe ser alegrarse y reconocer el triunfo obtenido.

Lanzamiento de un nuevo producto o servicio. Que mejor momento para aproximarnos a nuestros clientes que cuando tenemos algo nuevo que comunicar. Además de las promociones y la publicidad que tenga planificadas, ocúpese de llamar personalmente a sus clientes y contarles la magnífica noticia. La ilusión que usted sienta, será capaz de transmitirla y tendrá la oportunidad de enamorar a sus clientes con su nuevo producto o servicio.

Recomendaciones e instrucciones de nuestros productos o servicios. Muchas veces damos por hecho que nuestros clientes conocen o saben, cómo utilizar nuestros productos o servicios o cómo sacar más provecho de ellos. Pues nunca dé por supuesto este asunto y llámeles para ofrecerles consejo y asesoramiento, es un valor añadido que le agradecerán muchísimo.

Quejas y reclamaciones. Estas son situaciones poco agradables pero a las que puede sacar mucho provecho. No hay nada peor que un cliente insatisfecho y en muchas ocasiones, éste ni siquiera llama para quejarse o reclamar, simplemente, deja de comprar, por eso, cuando un cliente nos llame, enfadado por algo que no se ha hecho bien, le ha llegado en malas condiciones o no cumple sus expectativas, siempre debemos atender su llamada. Si intentamos capear el temporal ignorando la situación, tendremos a una persona encolerizada y que no hablará muy bien de nosotros o de nuestra empresa, así que aproveche esta ocasión para escuchar todo lo negativo, deje que le cuente con detalle lo que le ha sucedido, no le interrumpa cuando él hable, deje que se desfogue y luego, ofrézcale una solución o transmítale que va a averiguar lo que ha sucedido y cómo puede arreglar esta cuestión; tan pronto como tenga una solución, llámele y deje resuelta este asunto, eso sí, no deje pasar mucho tiempo.

En el ámbito interno de la empresa y con las personas que colaboramos todos los días, debemos establecer métodos para buscar el acercamiento. El grado de contento y satisfacción de las personas que trabajan en una empresa, no siempre va unido con el salario o las posibilidades de promoción, sino que en muchas ocasiones, algunas muestras de aprecio, atención o reconocimiento, son suficientes para elevar la moral del equipo humano. Además de los trucos anteriores, extrapolados a este contexto, le ofrecemos dos ideas para alcanzar un mejoramiento en su comunicación:

Informe o nota interna. El próximo día que vaya a distribuir un informe o una nota interna, hágalo personalmente. Cuando se lo entregue a la persona a la que va dirigido, entable una conversación con ella, pregunte como se encuentra, qué espera, averigüe que le parece, y si necesita ver la información que le lleva, ofrézcale la posibilidad de que le cuente su opinión, una vez leído.

Reconocimiento y halago por el trabajo bien hecho. Todas las personas intentamos que se nos preste atención y que se reconozcan nuestras virtudes. Sentirse aceptadas y reconocidas forma parte de las necesidades elementales y agradecer, en el momento adecuado el esfuerzo realizado, renueva las fuerzas y refuerza la confianza de uno mismo, y no hay un motor más potente, que la energía que se genera por alguien que se siente bien y reconocido, lo mismo que usted, al alegrarse por los logros de los demás.

REFLEXIONES PERSONALES - V



¿Qué tal si les recordamos a quienes nos aman que, aunque ya lo sabemos, nos encanta escuchar su voz mientras nos lo dice? Y viceversa.

No podemos decidir sobre lo que la vida nos deparará, pero sí podemos decidir sobre lo que haremos con lo que nos suceda. Tener esto claro genera una verdadera confianza que nos hace más fuertes y nos permite resolver las cosas de manera más fácil.
Si nos proponemos hacer algo generoso una vez a la semana (no es tanto) ayudaremos a contagiar y extender la generosidad, que tanto beneficia al que la recibe como al que la da.
Tener claros nuestros objetivos, nuestras metas, visualizarlos con el mayor detalle y realismo, la mayor cantidad de veces, mientras somos conscientes de los recursos que son necesarios y de los que ya disponemos, favorece el desarrollo de la esperanza, permitiéndonos desenvolvernos mejor en cualquier área de nuestra vida, disfrutar de nuestro trabajo, mejorar nuestra salud, reducir el estrés, lograr más satisfacciones, relacionarnos mejor con los demás.
Estamos rodeados de tantas cosas que nos distraen (la tele, los móviles, juegos…) que nos alejan de centrarnos en nuestros propios objetivos.

No tengas dudas, cuando te encuentres con un callejón sin salida, sal por el mismo lugar que entraste.
La capacidad para que una crítica nos duela o no, depende más de nuestra seguridad personal y de nuestra autoestima, que del contenido de las palabras que nos digan.
Una persona espiritualmente inteligente busca la profundidad en las relaciones, ve aquello que le une a los demás, minimiza las diferencias, y disfruta de la felicidad de los demás.
Puesto que no sabemos lo que nos ocurrirá mañana, démonos permiso para ser felices, hoy.

Nuestros peores enemigos, los obstáculos más habituales e importantes que nosotros mismos nos ponemos son sobre todo nuestros miedos, acompañados de la absurda  vergüenza y la implacable culpa. Miedo a lo que nos pueda pasar, miedo al juicio crítico de los demás, y miedo a lo que ayer pudimos haber hecho mal. Y nos acompañan desde todo lo que fuimos aprendiendo en la infancia y todo lo que nos fueron diciendo. No hagamos lo mismo ahora con quienes, en su infancia, se fijan tanto en lo que hacemos y decimos.
En la infancia aprendemos a definir cómo somos y cómo funciona el mundo según las palabras y las ideas de nuestros padres. Al ir creciendo, traspasamos ese poder a otros, aunque lo que hagan y digan no esté en consonancia con nuestro verdadero ser. Por eso, recuperar nuestra autonomía de pensamiento, pensar por uno mismo, es básico e imprescindible para ser libres, auténticos y conscientes.

También solemos actuar como masas guidas por lo que la publicidad, el dinero y las modas disponen. Ya sé que seguir el surco tiene sus ventajas, ya fueron probados por otros, es lo que hace la mayoría, por eso salir del surco y hacer el nuestro propio requiere de bastante valentía y es arriesgado, pero ¿quién nos quitará la satisfacción de tener nuestro propio surco?
Todos nos equivocamos y podemos hacer daño a otros, pero si aprendemos a asumir que esto es así, que es inevitable, y nos centramos en reparar las consecuencias de nuestros errores, el peso de la culpa de convertirá en confianza.

Todo lo que hacemos, todo lo que decimos tiene un efecto, lo queramos o no. También lo que no hacemos o lo que no decimos
Cuando no tomamos decisiones, también las estamos tomando. No decidir, no elegir, no actuar, son modos de decidir, de elegir y de actuar. La pasividad no nos sirve para nada, ni siquiera para pensar que nosotros no hicimos.
El miedo a equivocarnos muchas veces hace que nos equivoquemos. Es mejor hacer las cosas lo mejor que sepamos y asumir las consecuencias con la confianza de haberlo intentado con verdadero interés Además, así crecemos y aprendemos.

Ser demasiado exigentes, con los demás y con nosotros mismos, nos echa a los leones de nuestra voz interior que no para de criticar, de encontrar defectos, de buscar la perfección, de advertirnos con severidad ante los errores y nos llena de miedo a equivocarnos. Seamos mucho más flexibles y tolerantes, y todo nos irá mejor.

Cualquiera podemos empezar un nuevo trayecto interior, incluso después de haber cometido un error, es más, a veces ese mismo error puede ser el motor que nos impulse con más fuerza hacia ese viaje interior y hacia el cambio que deseamos. Ese es el único viaje que vale la pena hacer.
No hay que echar la culpa nuestra a los demás, pero tampoco asumir las que correspondan a otros, y sobre todo ser muy bueno averiguando la diferencia.
Aristóteles decía que todo el mundo sabe y puede enfadarse, el arte consiste en hacerlo por un motivo justo, con la persona adecuada, con la intensidad correcta, en el momento oportuno y de una manera eficaz.
Hay que asumir que somos nosotros los que decidimos finalmente nuestros estados emocionales, y no los demás los que nos los causan. Nosotros somos los que inconscientemente nos contagiamos del mal rollo de otros, no ellos los que nos los imponen. No les otorguemos tanto valor e influencia sobre nosotros y asumamos nuestra responsabilidad.
Respondamos con calma y serenidad cuando alguien esté enfadado y, si no es posible, alejémonos invitándole a seguir cuando esté más tranquilo y sea posible la comunicación.

En las escuelas debería ser obligatoria la enseñanza de la inteligencia social y emocional, aprendiendo a desarrollar las aptitudes sociales y emocionales, gestionando mejor las emociones nocivas y cultivando las positivas, lo que generaría mejores personas y mejores resultados académicos.
Tenemos que alejarnos de las personas que no saben gestionar sus propias emociones, su mal humor, y que contagian a los grupos a que pertenecen.
La educación de todos, no importa la edad, no es una serie de aprendizajes definitivos, sino la búsqueda permanente sobre temas que se encadenan, y que nos llevan a nuestra evolución personal en todos los sentidos, por lo que nunca deberíamos de dejar de querer aprender.

Vivimos en una cultura que fomenta la búsqueda de culpables en lugar de soluciones, y así nos convertimos en supuestas víctimas que nos quejamos de todo, asumiendo un papel pasivo que nos lleva a la resignación y a la impotencia, en lugar de pasar a la acción para resolver lo que no nos gusta.
Las desigualdades sociales son uno de los más graves factores de riesgo para numerosas enfermedades, especialmente si esas desigualdades son vividas sin la esperanza de que alguien  será capaz de superarlas, cambiarlas, saltarlas…Uno piensa que ha perdido el control de su vida y la fe en poderla recuperar. La medicina basada en la solidaridad podría ser el medicamento más barato, potente y eficaz contra este mal.

Nuestro cerebro tiene una enorme plasticidad, lo dice Eduardo Punset, y desarrollamos enormemente las partes del mismo que más utilizamos, Así que nada tiene que ser así porque siempre ha sido así.
Podemos aprender a desaprender lo que no nos place de nosotros mismos, de las ideas heredadas que no nos sirven para nada pero aceptamos inconscientemente, sin preguntar por qué, para ver las cosas desde otra perspectiva nueva, nuestra.
No tiene nada de malo sentirnos orgullosos de lo que hayamos conseguido gracias a nuestro esfuerzo, y podemos sentir la satisfacción de decirlo si lo hacemos con humildad.

Solo demos importancia a lo que nos dicen personas que nos quieran de verdad.

En realidad, lo que los demás piensan de nosotros tiene mucha menos influencia sobre nuestras vidas de lo que creemos. Importa mucho más lo que nosotros mismos pensamos.
Cuando alguien nos pide consejo cometemos el error de decirle lo que haríamos nosotros en su caso, pero debemos decirle lo que haríamos en su caso, comprendiendo sus circunstancias.
Muchas de nuestras ansiedades nos las creamos nosotros mismos, por querer lograr los objetivos que quedan bien en esta sociedad y porque, cuando logramos estos, nos imponemos otros para seguir en una especie de rueda interminable.
Acostumbrados a huir de la ansiedad y la angustia, muchas veces corremos hacia lo mismo que tememos, llenándonos de cosas que no necesitamos y ocupando innecesariamente todos los silencios.
Ah,  muy importante, os aseguro que el mundo puede sobrevivir si no estamos disponibles durante un par de horas, o un par de días, que quizá nos podríamos dedicar a nosotros mismos.
Para escapar de nuestro vacío existencial solemos hacer cosas sin parar, siempre ocupados necesitados de actividad, porque detenerse es más arriesgado, porque quizá tengamos miedo de parar y escuchar nuestras voces interiores.

Quienes llenamos nuestras vacaciones y ratos de ocio con propósitos y objetivos, somos los que después nos sentimos menos satisfechos, que todo pasó demasiado rápido y que se nos han quedado muchas cosas por hacer.
Aprovechar el tiempo no significa lo mismo que disfrutar de él. Correr de un lado a otro rellenando los huecos del día es una receta infalible para el estrés. El gran cambio se produce cuando conseguimos no solo hacer lo que de verdad queremos sino, sobre todo, cuando queremos lo que hacemos.
Todo aquello que nos resulta placentero, que disfrutamos haciéndolo, genera endorfinas, las hormonas de la felicidad, así que quizá valdría la pena hacer cosas que nos hacen sentir bien la mayor cantidad de veces que podamos.
Para conseguir algo, no basta con pensar que lo queremos, también hace falta sentirnos como si ya lo tuviéramos, y cuantas más veces lo sintamos a lo largo del día, mejor.

Somos lo que pensamos. La neurociencia ha demostrado que el cerebro registra de igual forma lo que percibimos con los sentidos que lo que imaginamos, creando nuevas redes neuronales.
Si no nos sorprendemos de que aparezcan obstáculos, y los tomamos como oportunidades para aprender y evolucionar, podremos perseguir mejor nuestras metas y hacernos más fuertes y seguros.
Si hacemos una lista de todo lo que tenemos pendiente de hacer  y,  una vez a la semana, escogiésemos una y la realizásemos a conciencia, tachándola de nuestra lista, reduciríamos nuestro estrés de forma considerable.
Y no olvides en esa lista, hacer una relación de las personas a las que has de recordarles con palabras y hechos lo mucho que las quieres.
Un enemigo es un tesoro, debemos cuidarlo, porque es la mejor ayuda en el camino de nuestra iluminación.
Si supiéramos de la biografía de nuestros enemigos y comprendiésemos la tristeza y el sufrimiento que padecen, nuestra hostilidad hacia ellos se desvanecería.

El perdón es como la fragancia que derrama una bella flor en el talón que la aplastó. ¿No es más bonito ser esa fragancia que regalarles el sufrimiento a quienes nos hacen daño?
A alguien que quiero, le pediría que no me desanime si me equivoco, que me aliente todo lo que pueda, que se dé cuenta y me anime ante mis cambios positivos, por pequeños que sean… y viceversa.
También le diría que no hace falta que me controle todo el día, ni me pida explicaciones sobre cosas sin importancia, que respete mis parcelas de intimidad, que no se cree demasiadas expectativas sobre mí, que confíe y así podré sorprenderle… y viceversa.
Mostremos a las personas que queremos lo importantes que son para nosotros, en lugar de estar siempre esperando a que ellos nos den importancia a nosotros.

La inspiración, la suerte, el éxito, la felicidad… todo lo bueno existe, pero tiene que encontrarnos intentado conseguirlas.
Es mejor estar preparados y no ir, que ir y no estar preparados.
El temperamento es como uno nace, pero el carácter es como uno se hace. Son nuestras decisiones y acciones las que nos orientan hacia un determinado destino.