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miércoles, 7 de septiembre de 2011

Frases de buen rollo


Aparta a las personas negativas de tu vida o jamás te dejaran ser feliz, aplastarán tus sueños, limitarán tus ilusiones y te arrastrarán a su mundo de resentimiento y odio.

Si quieres soñar, sueña...si quieres volar, vuela..., que nadie te lo impida.

Quien no te busca no te extraña, quien no te extraña no te quiere.

El destino determina quién entra en tu vida, pero tú decides quien se queda.

La verdad duele una sola vez, la mentira cada vez que nos acordamos.

Hay tres cosas en la vida que se van y no regresan jamás; las palabras, el tiempo y las oportunidades.

Diez detonadores de la felicidad



1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad.


2. Vive en el presente, es el único momento que tienes.Busca la consciencia y plenitud en cada momento.


3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición.


4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Solo tú eres el juez de lo que vales.


5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que solo estás luchando contigo mismo.


6. El mundo de fuera refleja tu realidad de dentro. Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo, lo que más amas es lo que más deseas. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución.


7. Liberate de la carga de los juicios. Al juzgar a otros, reflejas tu falta de autoaceptación. Cuando juzgas, te apartas de la comprensión e impones el bien o el mal a situaciones que simplemente son.


8. Manten tu cuerpo limpio de toxinas. Cuida tu salud física.


9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Confia en tu fuerza interior.


 10. Comprende que el mundo físico es solo el espejo de una inteligencia más profunda. Cada pensamiento crea una impresión en el campo total.Vive con serenidad y equilibrio.

martes, 6 de septiembre de 2011

Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra



Según cómo nos hablamos a nosotros mismos, en nuestro incesante dialogo interno, moldeamos nuestras emociones, y éstas cambian nuestras percepciones.
Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
“Un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas”
HAY QUE ENTRENAR ESTA ACTITUD.

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.

“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar la mente.



Entrevista a MARIO ALONSO PUIG:
Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas.


Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
¿Psiconeuroinmunobiología?
Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
¿De qué se trata?
Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
¿Qué tipo de cambios?
Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente no ser razonable y llevar el foco de nuestra atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
¿Dice que no hay que ser razonable?
Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
Exagera
Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.
Más recursos…
La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
¿Seguro que no exagera?
No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, si no sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
Deme alguna pista.
Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
Ver lo que hay y aceptarlo.
Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Entrevista aparecida en La Vanguardia Digital, de España.

Cuando la suerte solo te muestre su cara altiva, y el camino que has elegido te venga cuesta arriba.

Cuando el dinero sea poco y las deudas muchas, cuando parezca difícil continuar la lucha del día a día, y te agobie el temor y las dudas, cuando estés agobiado y no sepas por donde salir… Descansa si es preciso, pero no te rindas.

Recuerda que en la vida siempre hay altos y bajos, y solo se asciende y se mejora cuando estás abajo.

Todos aquellos que alguna vez se declararon vencidos, podrían haber ganado de haberse mantenido lo suficiente.

No te rindas. Aunque la victoria parezca lejana, o incluso cuando realmente lo esté, quizá otro esfuerzo puede hacerla realidad mañana.

El final está más cerca de lo que parece. Nunca es más negra la noche que cuando amanece.

Generalmente, el luchador que se ha retirado, lamenta aquel triunfo que pudo haber alcanzado de haber seguido adelante.

El éxito no es más que el revés del fracaso, y del fracaso al triunfo suele haber un paso.

Por ello cuando más adversa sea tu suerte, cuando todo te parezca imposible, continua infatigable tu trabajo, impasible, sin vacilar un momento, sin dudarlo ni una sola vez, tú “palante”. Entonces es cuando menos te debes rendir.


Te sugiero que estés seguro que lo que haces es lo correcto, 
entonces aguanta hasta el final, no te rindas.
Y te garantizo que recibirás la recompensa que mereces.

CURSO DE COMUNICACIÓN - II



I. ELABORACIÓN DE UN TEXTO

Los párrafos deben tener una longitud variada: y no deben ser demasiado extensos (no más de 7 o 8 líneas).
Conviene empezar y terminar con un párrafo corto, lo importante debe destacarse.
Tanto los párrafos como las frases deben unirse de manera coherente y siguiendo un orden lógico. Una debe conducirnos necesariamente a la siguiente.

Las ideas centrales deben ir al principio  y/o al final.
Al principio, cuando lo importante es la explicación.
Al final, cuando lo importante es convencer, o hablamos de algo que convenga al receptor.
Al principio y al final, cuando se quieren ambas cosas.

Las palabras colocadas al principio o al final de la frase producen más impacto que las situadas al medio.
Las ideas ligadas entre sí, deben expresarse con una estructura similar.

Una frase no debe admitir más que una interpretación, y nunca dar pie a una posible duda sobre lo que en realidad queremos expresar.
Antes de comenzar el texto, hay que escribir la idea central.
Luego se irán añadiendo las ideas que la expliquen y fundamenten, y se pensará el orden en que se irán desarrollando, pensando que lo fácil debe ir antes que lo difícil.
Una vez seguros comenzaremos la redacción. Subrayar, repetir, resaltar con letras destacadas o estudiar la mejor colocación de las palabras y frases que sirvan para intensificar la idea principal del mensaje.
Antes de darlo por terminado, estar seguros de que será bien comprendido nuestro mensaje sin que suponga esfuerzo.
Cuida que no haya faltas de ortografía o de mecanografiado, y que forme un conjunto estético la distribución de lo escrito.
Eliminar también lo no imprescindible, buscando la brevedad y claridad.


II. PLANEAR EL MENSAJE

Planificarlo antes de desarrollarlo, no pretendiendo impresionar, ni adular, ni humillar, sencillamente deseando que lo que queremos transmitir, lo hagamos con claridad y armonía, poniéndonos en el lugar del receptor favoreciendo la relación.

Antes de dar por terminado el planteamiento analiza si el mensaje ha quedado claro y convincente.

Plantearlo según la reacción que pretendamos, según estas líneas generales:

MENSAJE AGRADABLE:
Hay que aprovecharlo para mejorar la relación. La idea agradable irá al principio, se ampliará después con los detalles, y se concluirá resaltando las ideas y apuntando aspectos positivos  respecto del futuro.

MENSAJE OBJETIVO:
Atraer su atención desde el principio, para procurar que terminen la lectura. Se continuará con los detalles y se terminará con la idea principal, e indicando lo que esperamos del lector.

MENSAJE DESAGRADABLES:
Hay que lograr que sea aceptado com algo lógico.
Comenzaremos indicando el tema, de manera breve, sin exponer  el asunto negativo, y preparando la posterior explicación. Continuaremos con ésta, fundamentándola con datos comprobables. Añadiendo argumentos que lo hagan razonable y comprensible para el receptor.
Después expondremos la idea central, como algo justo y lógico. El ultimo párrafo será lo más positivo posible, pidiendo disculpas si procede, y resaltando algo agradable de la actitud del afectado  por el aspecto negativo.

MENSAJE QUE HA DE INTERESAR:
Hay que atraer la atención hacia nuestro mensaje. Comenzaremos pues con algo que despierte su interés. Le presentamos nuestra idea, la explicamos y razonamos tratando de que la acepte. Terminaremos animándole a que haga lo que esperamos de el.


CURSO DE COMUNICACIÓN - I


I. NOTAS GENERALES SOBRE LA COMUNICACIÓN.


Hay tres formas de comunicarse:


1.Dialogo directo (cara a cara)
2.Dialogo indirecto (no se ven: teléfono)
3.Comunicación unidireccional (no hay respuesta: texto escrito)


Cuanto menos contacto hay, más difícil es comunicar lo que pretendemos.


La comunicación también se complica por los siguientes motivos:
  Cuando un mismo mensaje esta dirigido a varios receptores
  Cuando no conocemos suficientemente a nuestro receptor.
  Cuando el nivel intelectual del receptor no esta acorde al mensaje.
  Cuando nuestro animo y/o el del receptor no están en un buen momento.
  Cuando nuestro mensaje no es esperado previamente por el receptor.
  Cuando el ambiente no es adecuado (ruidos, presencia de otros, temperatura…)


El mensaje requiere del receptor alguna acción y un esfuerzo de comprensión.


Todas estas inconveniencias hay que tenerlas en cuenta cada vez y en cada momento en que estemos comunicándonos con otros, y si es posible hasta previamente al momento de la comunicación.




ELEGIR LAS PALABRAS


Las palabras deben ser simples y claras para el receptor. Las palabras complicadas  o inusuales son elegantes, pero poco prácticas y suponen un riego grave de no ser comprendidas.
Las expresiones han de ser breves, directas y no redundantes.
No dar por hecho cosas que solo son posibles.
No exagerar los términos. No repetir mismas palabras y/o terminaciones.




CONSTRUIR FRASES


Las ideas claves/positivas se deben reflejar  en frases simples y claras. 
Las menos importantes o menos agradables, se deben incluir como frases subordinadas dentro de una oración compuesta. Las dos ideas, relacionadas entre sí, tienen igual importancia, se deben unir con una conjunción o expresión que las enlace.
Una frase negativa puede ser suavizada, añadiéndole otra que guarde relación y sea positiva.


Las ideas deben pensarse y exponerse siempre en sentido positivo.
Lo imperativo debe exponerse en modo de pregunta o de deseo.
La noticia negativa debe desarrollarse en modo potencial (Ejemplo: “Nos gustaría no tener que molestarle, pero es totalmente necesario que pase por oficinas para…”)
Los hechos agradables deben expresarse en forma activa y breve, lo no agradable, en voz pasiva y difuminada. 
La utilización de conceptos y sujetos de oración concretos y sencillos hacen más clara la exposición, que lo abstracto.


Cuando el mensaje nos interese a nosotros o al receptor, se aportarán detalles e información que la explique y reafirme.


Cuando ya sea conocido, o resulte desagradable para nuestro receptor,  evitaremos los detalles e información que por ello resulte innecesaria y que desviaría o desacentuaría lo que realmente se desea transmitir.


Las frases deben presentar una imagen de seguridad, conocimiento de causa y de responsabilidad.


Aunque las frases cortas son más claras y menos dadas al error o confusión, conviene intercalarlas con otras más extensas, para evitar párrafos monótonos o escritos estilo telegrama.


Se consigue más claridad si en la construcción de la frase se sigue el orden= Sujeto, Verbo, Complemento. Conviene usarlo para expresar las ideas “clave” del mensaje.



Decálogo de acciones

Seminario yoga 23.11.08


HOY, TOMAMOS LAS SIGUIENTES DECISIONES:

No juzgamos, ni criticamos, a quienes no nos va servir de nada hacerlo.
Solo lo haremos cuando ello sirva para mejorar algo que nos afecte.

No culpamos a nadie ni a nada de lo que solo podemos arreglar nosotros, porque entendemos que la responsabilidad de cómo nos va en nuestra vida es exclusivamente nuestra.

No nos quejamos de nuestros problemas, nos limitamos a aprender de ellos, priorizando y solucionándolos detrás de uno el otro, y asumimos que así será siempre.

Decimos lo que pensamos a la gente de nuestro entorno hasta estar seguros que nos han entendido, en ese momento dejamos de insistir y les permitimos su derecho a elegir y responsabilizarse de sus propias decisiones y acciones.

No nos enfadamos por lo que nos parece absurdo de las acciones de los demás y, si es que hemos de decir algo, lo hacemos con serenidad.

Miramos por nuestra salud, tomándonos lo que no nos gusta con mucha tranquilidad y serenidad.

No culpamos a quienes hacen cosas inadecuadas, cuando no son conscientes de ello o cuando es por ignorancia personal.

Dirigimos y orientamos a los demás solo cuando realmente lo necesitan, y aun así procuramos su propia autonomía.

No nos dejamos dirigir por nadie, salvo que en lo que nos puedan enseñar.

No nos ponemos límites y borramos las frases de tipo “no puedo”, “es que soy así”, “es que…” y tampoco las escuchamos cuando nos lo dicen los demás, porque estamos seguros de que podemos con todo, solo es cuestión de tiempo y de perseverancia.

Nuestro lema es “PENSAR, DECIDIR y ACTUAR” con la misma intensidad en cada una de esas fases.

40 consejos positivos



1.- Camina de 10 a 30 minutos todos los días. Mientras caminas, sonríe.
2.- Siéntate en silencio y en un lugar tranquilo, por lo menos 10 minutos cada día.
3.- Escucha buena música todos los días, es un auténtico alimento para el espíritu.
4.- Al levantarte en la mañana di “Mi propósito hoy es…”.
5.- Vive todos los momentos con energía, alegría y empatía.
6.- Juega más juegos y diviértete más que el año pasado.
7.- Lee más libros que el año pasado.
8.- Mira al cielo al menos una vez al día y date cuenta de la majestuosidad del mundo que te rodea.
9.- Sueña más mientras estás despiert@.
10.- Come más alimentos que crezcan en los árboles y en las plantas y menos alimentos que sean manufacturados en plantas industriales.
11.- Come arándanos y nueces. Toma té verde, mucha agua y una copa de vino al día (asegúrate de brindar con ella por algo hermoso de lo mucho que hay en tu vida y, de ser posible, hazlo en compañía de quien amas).
12.- Trata de hacer reír a por lo menos 3 personas cada día.
13.- Elimina el desorden de tu casa, tu coche y tu escritorio, y deja que nueva energía fluya en tu vida.
14.- No gastes tu precioso tiempo en chismes, cosas del pasado, pensamientos negativos o cosas fuera de tu control.  Mejor invierte tu energía en lo positivo del presente.
15.- Date cuenta que la vida es una escuela y tú estás aquí para aprender. Los problemas son lecciones que van y vienen, lo que aprendes de estos es para toda la vida.
16.- Desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo.
17.- Sonríe siempre y ríe más.
18.- No dejes pasar la oportunidad de abrazar a quien aprecias.
19.- La vida es muy corta como para desperdiciar el tiempo odiando a alguien.
20.- No te tomes a ti mismo tan en serio. Nadie más lo hace.
21.- No tienes que ganar cada discusión. Acepta que no estás de acuerdo y aprende del otr@.
22.- Ponte en paz con tu pasado, así no arruinarás tu presente.
23.- No compares tu vida con la de otros. No tienes idea del camino que ellos han andado en la vida.
24.- Nadie está a cargo de tu felicidad, excepto tu mismo.
25.- Recuerda que tú no tienes el control de todo lo que te sucede, pero sí de lo que haces con ello.
26.- Aprende algo nuevo cada día.
27.- Lo que la demás gente piense de ti no es de tu incumbencia.
28.- Aprecia tu cuerpo y disfrútalo.
29.- No importa que tan buena o mala sea la situación, ésta cambiará.
30.- Tu trabajo no se ocupará de ti cuando estés enfermo. Tus amigos sí lo harán. Mantente en contacto con ellos.
31.- Desecha cualquier cosa que no sea útil, bonita o divertida.
32.- La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.
33.- Lo mejor está aún por venir.
34.- No importa cómo te sientas, levántate, vístete y vé donde tengas que ir.
35.- Ten sexo maravilloso, siempre con plenitud de tu ser.
36.- Llama a tus familiares con frecuencia y diles ¡Estoy pensando en ti!
37.- Cada noche antes de acostarse di: Doy gracias por…Hoy conseguí…
38.- Recuerda que estás demasiado bendecido como para estar estresado.
39.- Disfruta del viaje. Sólo tienes una oportunidad, sácale el mayor provecho.
40.- Por favor difunde estos consejos entre quienes te importan.

LA VIDA ES BELLA, DISFRÚTALA CADA MINUTO.
QUE TENGAS UN MARAVILLOSO DÍA, MI ESTIMAD@ AMIG@.

VIVIR EL INSTANTE






 (Texto inspirado en mis notas y trabajos del seminario de yoga de marzo del 2.005)

REFLEXIONES GENERALES



Vivir el instante es lo único que tenemos, es lo esencial, es vivir de verdad la vida.
Es lo más importante a lo que nos habríamos de dedicar en nuestra vida.

Puede ser ese cielo que esperamos para después y que tenemos aquí y ahora.

Cualquier otra actitud supone un dejarse llevar inconsciente, sin sentir la vida, es como no vivirla, o como vivirla medio dormido, es como pasar junto a algo hermoso y no darnos cuenta ni disfrutarlo.
Cualquier cosa que no es ahora, es nada.
No vivir y disfrutar de cada instante es como echar trozos de nuestras vidas a la basura, y lo peor es que ya no los podremos recuperar de ese contenedor.

El pasado es el que fue, nos puede aportar experiencia, pero un análisis demasiado exhaustivo nos despistará del presente.
Preparar el futuro nos dispondrá mejor para cuando se transforme en el presente, pero planificarlo en exceso nos resta momentos de la vida actual, que es la única que hay realmente.
Y esto nos ha de llevar al equilibrio, imprescindible para disfrutar de cada instante.

Para el cambio de actitud hacia esa otra manera de vivir, ha de surgir primero un verdadero deseo, y después potenciar al máximo la imprescindible consciencia.

Será inevitable que, de vez en cuando, aunque será cada vez menos, la mente nos lleve a la inercia de lo que le resulte más cómodo, a las rutinas aprendidas e instaladas, a la hiperactividad estresante.
Solo hay que darse cuenta, sin implicarnos y sin agobios, y volver a la consciencia del aquí y del ahora.


REFLEXIONES PERSONALES


Nuestra actitud habitual e instalada durante años nos llevará a eludir nuestra responsabilidad sobre nosotros mismos y nuestro destino.
También echaremos balones fuera y pensaremos que esto son cosas de esas “raras” que no sirven para nada y que no van conmigo.
Si es así te sugiero que abras la mente y te plantees lo poco que pierdes probando y experimentado por ti mismo, y aceptando la posibilidad de que puede haber otras maneras de vivir la vida.

Quizá hayas de parar en tu vida y pensar en lo placentero que es:
- Aprender y mejorar de todas las cosas que te vayan pasando en la vida.
- Buscar tus propios principios y que los de los demás solo sean meras referencias.
- Que no necesites tantas veces la aprobación de los demás.
- Que asumas lo buenos maestros que son los garantizados problemas y conflictos que vas a tener y aprendas a disfrutar con su resolución o, si esto no es posible, con su aceptación.
- Darte cuenta de la fuerza de los pensamientos positivos.
- Repasar el pasado solo para construir tu propio futuro, sin despistarnos del presente.

Quizá tengas que darte cuenta de que, inconscientemente y casi siempre, nos estamos dejando atrapar por la competitividad, esa agobiante actitud que nos lleva a continuas comparaciones de lo que tenemos, de lo que pensamos que es la verdad, de lo que creemos son nuestros defectos o nuestras gracias, todo ello en relación con lo que tienen y son los demás, y así lo convertimos en algo gratificante si nos creemos más o mejores o en algo frustrante si nos creemos menos o peor.
Si casi siempre estamos juzgando y comparando, la consecuencia es que podemos pasar del sentirnos bien a sentirnos mal, y que ello ocurre en función de nuestra actitud, sin que sea cuestión de los demás.

Para vivir el instante y vivir de verdad, has de asumir que todo depende de ti mismo, solo tú lo puedes conseguir, o no.
Habrás de adoptar una actitud protagonista, deberás dejar de juzgar y fijarte tanto en lo demás y en los demás y empezar a observar y observarte a ti mismo, modificando aquello que notes que no te permite ser tu mismo y empezando a dejar de ser el reflejo de lo que admiras.
No importa el resultado final, este camino se anda tranquilamente, sin obsesiones, sin agobios, disfrutando de cada paso, incluidos los equivocados, pero dándote cuenta de todo lo que va pasando y siendo lo más consciente que te sea posible.


SUGERENCIAS PARA VIVIR EL INSTANTE


Hay cosas básicas sobre las que deberemos apoyar prioritariamente nuestras actitudes y nuestros principios:
La felicidad, la nuestra y la de los demás, por ese orden.
La libertad, la nuestra y la de los demás, de forma simultánea.
El amor tolerante y sin condiciones, hacia nosotros y hacia todo lo demás.
El vivir conscientemente, disfrutando de cada cosa y de todo.
Lo importante que es el aquí y el ahora.
La flexibilidad que nos evita los agobios y promueve nuestra evolución.
La necesidad de los problemas que nos ayudan a mejorar.

Como nada es estático, ni para siempre, todo va cambiado cada día.
Hay que desapegarse de los malos momentos que siempre van a venir a visitarnos, porque estamos seguros de que ineludiblemente cambiarán o terminarán.
Los observaremos tranquila y objetivamente, los comprenderemos y los analizaremos, y así apenas nos afectarán.

Habremos de ser conscientes de cada momento, escuchando, observando y sintiendo.
Cuando lleguen la inconsciencia y los despistes por los pensamientos acerca de los momentos que no existen, no los rechazaremos y los dejaremos fluir, para no implicarnos en ellos, para volver a centrarnos en el presente, en cada uno de nuestros exclusivos instantes.
Vamos a darnos cuenta de que la rutina nos envuelve y nos absorbe, y de que solo la podemos controlar desde la consciencia continua.
Vamos a aprender a escuchar, afuera y adentro.
Así iremos adquiriendo poco a poco la mejor sabiduría, la que se basa en nuestras propias experiencias.

Cuando miramos y observamos, hemos de lograr ver lo que realmente hay, lo que realmente es, sin los filtros y las distorsiones de nuestra subjetividad, de nuestros juicios previos, de lo que deseamos ver, de lo que los demás nos dicen o han dicho en toda nuestra vida que es.
La claridad es imprescindible para un buen análisis, para observar y contrastar, y para elegir por nosotros mismos.
Hemos de darnos cuenta de donde estamos y de lo que somos, sin confundirlo con lo que creemos o deseamos ser o estar.
Así, con buenos juicios, nuestras decisiones y actos serán más conscientes y más acertados.

No nos vamos a comparar con nada ni con nadie.
Solo nos va a importar lo que sentimos nosotros con lo que tenemos y lo que somos ahora.
No vamos a buscar ideales afuera, los buscaremos dentro de nosotros mismos.
Vamos a asumir que es más cómodo hablar y juzgar, que escuchar y aceptar los juicios nuestros y de los demás sobre nosotros, sabiendo no obstante que lo primero solo nos da las coartadas y lo segundo es lo que nos va a ayudar a evolucionar.
Así, con la paz que nos proporcionará el no juzgar ni comparar, nos sentiremos mejor y disfrutaremos más de cada uno de nuestros únicos e irrepetibles instantes.

Vamos a empezar a saborear y a hacer aquellas cosas que nos hacen sentir bien, y disfrutar en ese mismo momento.
Tendremos en consideración la opinión de los demás, pero no como para que nos afecte tanto que al final les cedamos el poder y el derecho de no que no nos dejen ser nosotros mismos.
Así cantaremos, bailaremos, actuaremos,… como si estuviéramos solos y ajenos a los pareceres de otros, disfrutando desde dentro y al margen de los juicios de los demás.

Vamos a ser flexibles.
No todo lo que nos acontezca nos gustará, ni ocurrirá en la forma que pensábamos, ni cuando nos gustaría que pasase.
Un enfrentamiento rígido ante la adversidad generará un nuevo problema añadido y su lógico malestar.
Vamos a encontrar la manera de adaptarnos tranquilamente a lo que nos vaya llegando, solventándolo o incorporándolo, como hace la sabia naturaleza.
Vamos a fijarnos expectativas como un reto flexible, y no como listones inamovibles.
Lo ideal es vivir cada instante, pero ni siquiera esto nos debe obsesionar, sobre todo por que eso mismo es lo que nos lo impediría o nos lo dificultará un poco más.
Así nos permitiremos una evolución personal moderada pero implacablemente perfecta, feliz y equilibrada.

Vamos a fijarnos y observar a nuestros egos.
Sin enfrentarnos a ellos, forman parte de nuestra naturaleza humana.
Sin ignorarlos y sin dejarles que nos dominen.
Así aprenderemos a convivir con ellos, sin que nos impidan vivir y disfrutar cada instante.


Vamos a ser asertivos los más momentos que nos sea posible.
Nos daremos cuenta de cuando estamos siendo pasivos o agresivos y buscaremos el equilibrio de la actitud asertiva.
No le tendremos miedo al miedo, solo hemos de darnos cuenta de él y cuidarnos de que no nos paralice.
Comprobaremos que los pensamientos positivos nos dan fuerza (mental y física) y los negativos nos la quitan, y empezaremos a cultivar los positivos y a dejar pasar los negativos.
Ya decimos muchas veces lo que no nos gusta, pues también y sobre todo, ahora vamos a decir lo que sí que nos gusta.
Así conseguiremos lo que deseamos y lo disfrutaremos, sin que los demás se enojen por nuestra actitud. Si se han de enfadar por lo que hacemos o sentir mal por lo que no hacemos, que sea por su actitud, no por la nuestra.

Vamos a sentirnos responsables de nosotros mismos, de cómo nos va la vida, de las cosas que nos van pasando, de cómo nos sentimos, de cómo somos, de cómo nos tratan los demás, …
Vamos a dejar de echar la culpa y la responsabilidad a circunstancias ajenas a nosotros, a lo demás y a los demás, porque al final hemos terminando creyendo que no podemos hacer nada por nuestras vidas y la observamos como desde fuera, con la comodidad de creernos que son otros y otras cosas los que no nos dejan cambiarla.
Así, sabiendo que somos nosotros los que elegimos, consciente o inconscientemente, elegiremos vivir la vida en cada instante.

Vamos a fijarnos en que le damos nosotros a nuestras vidas y que ponemos de nuestra parte, para que nos sintamos en el derecho de exigirle que ella nos dé ahora mismo lo que tanto deseamos.
Así, con más autocrítica, fluirán mejor las respuestas y las soluciones.


Vamos a vivir cada día, como si fuera el último.
Vamos a hacer todo aquello que no nos querríamos dejar pendiente si la vida nos dejara, lo vamos a priorizar y a planificar, y sobre todo vamos a empezar ya.
Vamos a hacer que lo que siempre ha sido ordinario ahora sea extraordinario.
Vamos a anotar en algún calendario visible y al final de cada jornada, si ese día lo hemos vivido de verdad, y así sabremos y nos daremos cuenta de los días que realmente vivimos y los días que solamente estamos aquí.


Con estas reflexiones, las que añadas tú mismo y las que aprenderás en el camino, vivirás realmente cada instante de tu vida, siempre que esa sea tu verdadera decisión consciente y la incorpores plenamente a tu actitud.
Y si no lo consigues tan pronto como tu quisieras, no te preocupes, disfruta mientras lo vas intentando y comprobando que cada vez es un poquito más fácil.
Y si crees que esto no se puede conseguir, pero al menos tienes la valentía de decidir intentarlo, ese solo hecho y ser consciente de lo que va pasando en tu vida, ya te hará sentir mejor y vivir más plenamente cada instante, y por tanto la vida, y por ahora, que sepamos, es lo único y la única que tenemos.

  
OTRA REFLEXIÓN SOBRE VIVIR EL AQUÍ Y EL AHORA


Nos convencemos y nos decimos a nosotros mismos que la vida será mejor después de algo que ahora no tenemos y deseamos.
Después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, después de tener otro, después de conseguir el aumento de sueldo, después de organizar mejor mi empresa, después de tener tal coche, después de que lleguen las vacaciones, después de retirarnos, después de …
No sentimos frustrados cuando hemos conseguido lo que esperábamos y poco después nos damos cuenta de que ahora nos falta cualquier otra cosa.

La verdad es que no hay mejor momento para ser feliz y vivir de verdad la vida que ahora mismo.
Si no es ahora, ¿Cuándo?
La vida está llena de luegos, de retos, de objetivos que lograr, …
Es mejor darse cuenta y decidir ser felices ahora.
Nos hay un después, ni un camino para llegar a la felicidad, porque la felicidad es el camino, y el camino lo estamos andando ahora.
Atesora cada momento que vives, disfrútalo y compártelo.

Así que deja de esperar a que termines de estudiar, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos kilos de más, hasta el viernes por la noche, hasta el partido de tu equipo, hasta que se pase el frío, hasta que se pase el calor, hasta que te jubiles, hasta que te mueras, hasta … y decide que no hay mejor momento para ser feliz que justamente este mismo, ahora, aquí.

La felicidad es un trayecto, no un destino.
Trabaja como si no necesitaras el dinero.
Ama como si nunca te hubieses herido.
Baila como si nadie te estuviera viendo.
Disfruta cada momento como si fuera el último.

Y empieza a hacerlo, ahora mismo.

REFLEXIONES PERSONALES - VI


Nuestros hijos nos miran y aprenden de lo que hacemos. Como el caso de un padre gruñón, que le dijo a su hijo que cuidase mejor de su abuelo, porque él no tenía tiempo, y que no le iba a dar dinero para comprarle un calefactor porque pasase frio en la residencia, que ahorrase para comprarle una manta. El padre gruñón no entendió por que al llegar a casa vio una manta cortada por la mitad, hasta que su hijo le explicó que ya había podido ahorrar y comprar una manta grande, con la que llevarle una mitad al abuelo y la otra mitad la guardaba para cuando fuese mayor le llevase a él a la residencia y pasase frío por las noches.
En todas partes hay flores, para quien quiera verlas, las mismas que otros verán como hierbas que les molestan.
No hay que preocuparse de si hay vida después de la muerte, es mejor acordarse cada día de que lo que sí hay es vida antes de la muerte y que hay que disfrutarla.

Las guerras, los conflictos, el mal rollo nacen en la mente de los hombres, es ahí donde también han de nacer los pensamientos para evitarlos.
Cuanto más practicamos la generosidad, la gratitud, la tolerancia y la solidaridad, y cuanto más y mejor conectamos con los demás, mejor nos sentimos.
Si pretendemos vivir sin repetir errores, aprendiendo cada día, sin sentirnos agobiados por no sé cuantas cosas, viviendo con más plenitud… hay que vaciar la mochila de los recuerdos y sensaciones negativas, aunque solo sea para dejar espacio para nuevas emociones positivas.
Una persona grande es aquella que, aun en medio de la muchedumbre y de los ruidos de la sociedad, mantiene la dulce independencia de su soledad.
Ver solo los defectos en los demás, que los tienen, es como ver la mitad de un cuadro. Hay que aprender a mirar y también a ver, la otra parte, en la que están sus cosas buenas, que igualmente tienen. Así veremos su verdadera imagen completa y nos reconciliaremos un poco más con ellas. Y esto, incluso y sobre todo, con los que no nos caen bien.
A las personas que me quieren, les pido que cuando me equivoco o tengo un mal día, no me lo estén reprochando continuamente y que por favor me regalen su silencio, al menos hasta que pase el mal momento.
Mi mayor miedo es no hacer lo que deseo por vivir con miedo a hacerlo.
El bienestar que todos anhelamos no consiste solo en procurarse momentos de gloria, sino en saber que existe la alternancia de estos con otros, y que así está bien.

Si perdemos en la más cruel de las batallas, pero no morimos en ellas, nos hacemos más fuertes. Así que no nos importe tanto perder alguna. No pasa nada.

Cuando una persona se siente herida, deja de escuchar. No hace falta que nos quedemos tranquilos con nosotros mismos desplegando toda nuestra sinceridad, porque al otro no le ayudará. Hemos de ser especialmente sensibles y solo hacerlo cuando estén preparados y dentro del nivel que pueda aguantar. Esto, claro, si nos interesa su bien.
Saber que también somos frágiles nos protege de las ilusiones de creernos omnipotentes, cuando pensamos que nada malo nos puede suceder a nosotros y que esto lo vamos a resolver fácilmente. Así nos centraremos en los combates necesarios, apartando los que no nos aportan nada.